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viernes, 15 de julio de 2016

¿Y la europea?

A día de hoy, gran coalición, no
Mientras aquí seguimos entretenidos con nuestra particular versión de “Atrapado en el tiempo” más conocida como el Día de la Marmota, asistiendo, cada vez con menos interés al sainete de los encuentros entre líderes para constatar antes y después que nada cambia y que de ser ciertas a día de hoy sus declaraciones, las terceras elecciones nos esperan el próximo 27 de noviembre, en Europa no se aburren.

reverencias en el sigo XXI
En Gran Bretaña, Cameron se deja el gato en Downing Street, mientras su sucesora (imagino que recuperada del lumbago de la tradicional (¿) reverencia ante la Reina) se hace cargo del desaguisado del Brexit, sin que le tiemble el pulso al nombrar al alter ego de Trump, Boris Johnson, Ministro de Exteriores.

Girando las puertas
En Bruselas andan ofuscados con el nuevo empleo de Durao Barroso (el 4º de las Azores) en Goldam Sachs sin renunciar a su sabrosa pensión de 18.000 euros mensuales como expresidente de la Comisión, sorprende esta reacción cuando es bien conocido que desde los despachos enmoquetados del banco de inversiones han salido catapultados responsables políticos europeos como los superMarios (Monti y Draghi) o nuestro inefable De Guindos, (estos días tratando de embolicar a sus colegas con el viejo juego de trileros de adelantar los pagos del impuesto de sociedades tratando de que la multa por incumplimiento, derivada de la bajada del IRPF preelectoral, no sea muy alta o tarden en ponerle precio), al parecer, venir no es lo mismo que ir.

problemas de melena
En todo caso sorprende la crítica al portugués en boca del Presidente Hollande (salvo que la pérdida de la Eurocopa afecte a tan altas personalidades) que en estos días capea la información relativa a su peluquero, profesional dedicado 24/24 a su cabellera, un tanto escasa, por un sueldo público de  9.895 euros al mes, la maquilladora apenas roza los 6.000.

Al parecer la aportación española a la europea es elevar el nivel de tolerancia ante casos de obvia falta de escrúpulos o dignidad, permitiendo el parapeto en la letra de unas normas que se quiebran solo para salvar los intereses de los poderosos como se desprende del informe del Abogado General de la UE sobre las cláusulas suelo, asumidas como abusivas y declaras nulas por falta de transparencia, pero cuyo efecto debe limitarse para evitar las repercusiones macroeconómicas que podría tener la devolución de lo robado cobrado sin derecho.

De nuevo la banca gana, pero la vida, sigue hagan juego…

miércoles, 13 de julio de 2016

Donde los escorpiones, de Lorenzo Silva

Herat
Sólo los imbéciles creen que es la victoria lo único que retribuye la lucha.
De la novela negra me atrae la dicotomía entre la acción y la reflexión, entre el suceso que se narra y el telón de fondo sobre el que éste se escribe. Es en la selección del contexto, en el marco a la trama dónde el autor apuesta realmente. De toda la realidad que rodea a sus protagonistas, elige un tema y sobre él desarrolla la acción, poniendo el foco sobre alguno de los aspectos de la caleidoscópica realidad que nos envuelve y a la que no siempre prestamos suficiente atención al vivir sobrepasados por el exceso de estímulos informativos que precisamos acallar para poder escuchar alguna vez nuestra propia voz.

En este caso, opta Lorenzo Silva por volver la mirada a un pasado cercano (2014) y al que quizás no le dedicamos el tiempo y el esfuerzo necesarios para comprenderlo, la participación de España en el conflicto de Afganistán, un país lejano del que sabemos muy poco.

De nuevo son Vila y Chamorro los responsables de la investigación de un asesinato, de uno diferente porque ha sucedido en la Base de Herat. La complejidad del mundo de reglas y normas de un espacio tan cerrado y a la vez tan expuesto determina el modo en el que se desarrollan los acontecimientos, las hipótesis de partida y la inevitable resolución del caso.
En los dominios del lobo.
Herat Hercules
Reconozco que en esta ocasión la novela me ha golpeado por dentro, uno de mis hermanos pasó largas temporadas en Herat, del mismo modo que en otros de los emplazamientos a los que Silva se referirá a lo largo de la trama cuando presente a los diferentes personajes, muchos de ellos protagonistas de los hechos más duros de nuestra historia bélica reciente. Y he sido dolorosamente consciente del elegido manto de silencio con el que en su día (y hasta ahora) decidí cubrirlo todo, asumiendo una suerte de no pregunto para que no me cuentes.
Quien teme morirse, se muere varias veces al día, todos los días de su vida. Quien no, se muere cuando le toca y ya está.
Consciente de las limitaciones sobre la información de que lo sucede cuando participas activamente en una guerra, del temor a perder al ser querido, de la dificultad para comprender los motivos por los que nuestros gobiernos deciden participar en algo así, y sobre todo deseando convencerme que aquello es un servicio ordinario en un lugar algo distinto, he rogado a dioses en los que no creo por su pronto regreso y no he querido saber, he mantenido acalladas preocupaciones y miedos y aceptado como suficiente lo poco que de aquellas vivencias ha querido compartir.

Y ha tenido que ser Silva quien me dibuje el marco en el que transcurrían sus días y quien me cuente bajito, cómo marca el viento seco de un desierto lejano.

Una cultura sin compasión para el débil, porque este es un pueblo de supervivientes.
Además de la historia y su contexto, acompañamos a un Vila en la madurez de su vida que acude a Pessoa buscando la ecuación entre la pérdida y la memoria, cada día más convencido de no ser capaz de juzgar a quienes han tenido que vivir y salir adelante ahí, donde los escorpiones. Un hombre que aún pasea por el malecón de su niñez y a quien ni toda la injusta crueldad de un mundo de hienas, es capaz de arrebatar el convencimiento de que merece la pena seguir peleando.
Alguien tiene que salir a embestir los molinos, mi buen Sancho. Si toda la gente se quedara en casa poniendo pegas y haciéndose el listo, este mundo sería un lugar demasiado sórdido para vivir.
De ágil lectura Donde los escorpiones ocupa su lugar en la ya amplia saga de novelas de Bevilacqua y Chamorro, una serie que va más allá de la acción, sin perderle el pulso, y en el que la realidad se impone sin cerrar una puerta a la esperanza. Sin duda una estupenda opción para quien no solo busque la evasión en la lectura.

lunes, 11 de julio de 2016

Del rabo de lagartija a la violación en grupo

Lagartija
Tiempo de chicharras gritando a plena fricción un calor aplastante, niños de diferentes tamaños y procedencias escapando de la supervisión materna juegan en cualquier recodo del río o del camino, incluso los hay que construyen con tablas y ramas su refugio en el pueblo, ese oasis de libertad soñado durante los meses del invierno que se viven atrapados en un exigente horario de colegio y extraescolares donde que no queda espacio para vagabundear solo por las peligrosas calles de la ciudad.


miércoles, 6 de julio de 2016

La furia

Guerra de Tuits
En estos días de silencio bloggero elevé mi participación en Twitter al calor del fragor de la batalla electoral, una expresión que siempre me pareció exagerada pero que tras esta última campaña creo que, al menos en las redes, se queda corta.

domingo, 3 de julio de 2016

No es el lugar, somos nosotr@s

El vídeo que comparto con vosost@s está rodado muy lejos, en Tiflis, Georgia, pero ¿acaso hubiera cambiado algo de rodarse en Madrid, Barcelona, Zaragoza o Cáceres? Sinceramente por mucho que me gustase la idea, sé que no.

viernes, 1 de julio de 2016

Sociedad civil o Anónima

Médicos sin fronteras
Aún envuelta en la resaca de los resultados del 26J, harta de escuchar que Podemos es eltoroquematóaManolete y responsable de la victoria del PP porque no apoyó el giro a la derecha del PSOE tras su pacto con Ciudadanos y de constatar como cada corrupto ha ganado en su terruño, vuelvo a meditar sobre la decisión de Médicos sin fronteras de renunciar a la subvención que venía recibiendo de la Unión Europea y sus miembros.

martes, 28 de junio de 2016

Volver a ritmo de tango cansado

Me alejé de este espacio nacido para hablar con quien está lejos como lo haríamos ante una taza de café o un aromático gintónic, a escasos días de la campaña electoral por varios motivos y como no es este un diario íntimo y personal cerrado con su llave,  procede dar explicaciones. No porque haya asumido un compromiso que no pueda romper, nada más libre que un espacio creado a voluntad y mantenido por el mismo motivo, sino porque son muchas las palabras que nos unen através de los comentarios en los que el monólogo deviene conversación.