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lunes, 16 de enero de 2017

Creciendo

Intermón
Sé que resulta cruel, pero recuerdo casi con nostalgia cuando Intermón Oxfam publicaba informes sobre la pobreza en países lejanos, informes que nos conmovían desde la (creíamos entonces) seguridad de nuestro sofá en el primer mundo.

Pero hoy, España, aparece remarcada en rojo o negro en su informe ante la próxima reunión del Foro Económico Mundial en Davos, porque el nuestro, el país que crece por encima de la media europea como no dejan de decir Rajoy y su cohorte de estómagos agradecidos, es el segundo país de la Unión Europea donde más ha crecido la desigualdad desde que estalló la crisis, tan solo detrás de Chipre y 20 veces más que el promedio europeo. Desde 2014 crece el PIB, pero los resultados de esta reactivación económica solo parecen beneficiar a una minoría mientras que la desigualdad se cronifica e intensifica.

En el último año, han surgido 7.000 nuevos millonarios, aproximadamente 20 al día. El 10% de los españoles más ricos concentran ya más riqueza (un 56,2%) que el resto de la población. Y mientras la fortuna de los 3 más ricos aumentó en un tres por ciento, el 30% más pobre del país perdió un tercio de la suya.

Quizás no sea el mejor modo de romper el silencio que me atenaza desde que comenzó este 2017, pero a veces solo un grito puede romper el hielo.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Propósito de Año Nuevo

Con un pie en el 2016 y deseando dejarlo atrás, me planteo cómo encarar al 2017, hay muchos modos de hacerlo, con miedo, prevención, desconfianza... o por el contrario con ilusión y esperanza, como si volver la página en el calendario fuese una suerte de mancia poderosa y arcana que pudiese cambiar las tornas, torcer el rumbo, transmutar lo malo en bueno, la oscuridad en luz o el simple hierro en el todo poderoso oro.

Aún cuando me sigo aferrando a la magia, la poderosa fuerza de un beso, la impresionante capacidad de un verso o la potencia desmedida de la belleza expuesta, creo que mi propósito para el 2017 va a ser algo más sencillo, más pequeño, más humilde, simplemente tratar de defender la alegría.



Defender la alegría como una trinchera 
defenderla del escándalo y la rutina 
de la miseria y los miserables 
de las ausencias transitorias 
y las definitivas 

defender la alegría como un principio 
defenderla del pasmo y las pesadillas 
de los neutrales y de los neutrones 
de las dulces infamias 
y los graves diagnósticos 

defender la alegría como una bandera 
defenderla del rayo y la melancolía 
de los ingenuos y de los canallas 
de la retórica y los paros cardiacos 
de las endemias y las academias 

defender la alegría como un destino 
defenderla del fuego y de los bomberos 
de los suicidas y los homicidas 
de las vacaciones y del agobio 
de la obligación de estar alegres 

defender la alegría como una certeza 
defenderla del óxido y la roña 
de la famosa pátina del tiempo 
del relente y del oportunismo 
de los proxenetas de la risa 

defender la alegría como un derecho 
defenderla de dios y del invierno 
de las mayúsculas y de la muerte 
de los apellidos y las lástimas 
del azar 
y también de la alegría.

                                                                  Mario Benedetti



Feliz 2017

martes, 27 de diciembre de 2016

Tribuna ajena: Benjamín Prado

Sé que estos son días de buenos deseos, de esperanza, de ilusión, días en los que a casi todos nos gustaría volver a ser niños preocupados por si habremos sido lo suficientemente buenos, o si nos dejarán quedarnos hasta tarde en Nochevieja, pero para la mayoría de nosotros ese tiempo ya pasó y suerte si aún podemos revivirlo en nuestros hijos, así que sin querer chafar a nadie, no puedo dejar de recomendaros el artículo de Benjamín Prado para infolibre de ayer, su título siendo impecable e impactante no es más que el anticipo de una de las columnas que más me han impresionado en lo que va de año y no es decir poco, por lo avanzado del mismo y por mi conocida debilidad por las columnas; se trata de "Yo cavaré tu tumba en tus cláusulas suelo" AQUÍ el enlace a infolibre; publicación que de nuevo os recomiendo y a la que vendría de perlas contar con algunos socios y socias más (puede ser un gran regalo de Reyes) 


La ley es igual para todos, menos para los que pueden pagarse otra distinta. La democracia es el barco en el que remamos todos, pero gracias a los piratas del neoliberalismo, para unos es un yate y para otros una patera. Lo que defienden los Gobiernos conservadores de media Europa, los dueños de la Bolsa, los maestros de la ingeniería financiera y el FMI es justo eso: dividir en dos la tripulación, a un lado los almirantes y al otro, todos los demás; arriba las élites, por ejemplo los banqueros, a los que si hace falta lo mismo se les monta una doctrina Botín que se inhabilita al juez que se atreva a mandarlos a la cárcel, y abajo los ciudadanos, a los que se hace pagar las deudas de los poderosos mediante esa condena a galeras que los cínicos llaman rescate, se explota con contratos dignos de una sociedad negrera, se manda al paro aunque la compañía para la que trabajan haya conseguido enormes beneficios o se desahucia sin piedad en cuanto no puedan seguir pagando la hipoteca abusiva que les impusieron esas mismas entidades que les habían hecho de todo y siempre con la bendición del Banco de España, desde cobrarles mil y una comisiones salvajes que les permitieran hacer caja y tener para sus gastos y sus tarjetas black, hasta timarlos con acciones preferentes de doble fondo o cláusulas suelo que, para vergüenza de nuestras instituciones y nuestros tribunales, ha tenido que venir a tirar por tierra la UE. 

Con la chulería que caracteriza a quienes se sienten impunes, algunos de los dirigentes de BBVA, Popular, Liberbank, Sabadell, La Caixa o Bankia ya han dicho que se niegan a devolver en masa lo robado, porque saben que reclamar es costoso y que La Moncloa, que ya mandó a sus abogados del Estado a Bruselas a defender a los ladrones en lugar de a sus víctimas, no hará nada por obligarles a hacerlo. Simplemente, mirará para otra parte y mantendrá la boca cerrada. “Ningún eco / dice otro nombre / que el nombre / ya escuchado, / ni hay espejo que rebele / más rostro que el rostro / que en él se mira. / Sólo el silencio / dice lo otro / y tanto más / que lo que hemos callado”, escribe el poeta Hugo Mujica en su último libro, Barro desnudo, recién publicado por la editorial Visor.

En el mundo que han construido los nuevos oligarcas y sus correveidiles por todos los medios, incluidos los de comunicación, el dinero no es una herramienta sino un arma: parecía un cuchillo de cocina y es una bayoneta. ¿Qué ordenanzas defiende como ningunas otras el PP? La reforma laboral y la ley de seguridad ciudadana, porque en estos años siniestros la gente ha vivido emparedada entre ambas, como a ellos les gusta, sin margen de maniobra. El proceso es sencillo: primero, te dejan sin blanca y después, si protestas te imponen una multa que no podrás asumir y dará con tus huesos en una prisión. Es la táctica del miedo, la que imponen los que no quieren mujeres y hombres libres, sino obedientes. No hay más que ver cómo castigan a los suyos que se ponen díscolos, incluso si se trata de uno de los gallos del corral: cuando Aznar empezó a salirles rana y a meterle el dedo en la llaga a su partido, le respondieron con una inspección de Hacienda; como no se detuvo, porque los soberbios no tienen freno, sólo acelerador, y ha seguido adelante hasta que la cuerda se ha roto y el relleno del trío de las Azores se ha dado de baja en Génova, su antigua formación ha tardado horas en amenazarlo con revisar el papel de los ex presidentes y quitarles su pensión vitalicia. Roma no paga traidores; de hecho, no paga a nadie que se niegue a ser siervo del imperio.

No es la economía, estúpidos, sino que quienes la manejan nos toman por idiotas. Y el resto aplaude, como han hecho los pocos que escucharon el discurso del rey en nochebuena –el que menos audiencia ha tenido de la historia– y los muchos que lo conocen de oídas y quizá por eso no sepan que giró en torno a dos ejes: el primero, vender una recuperación que más bien resulta ofensiva en una España que según el último informe de Oxfam Intermon es el segundo país de la OCDE donde más ha crecido la desigualdad desde el inicio de la crisis, por detrás de Chipre y superando hasta en catorce veces a Grecia; y el segundo, recomendarnos “profundizar en una España de brazos abiertos y manos tendidas, donde nadie agite viejos rencores o abra heridas cerradas”, algo que ha indignado a las asociaciones de víctimas de la dictadura que, con todos los matices que se quiera y por mucho que en La Zarzuela no les guste que se les recuerde, puso a su padre en el trono. Otra cosa es lo que hiciera una vez sentado allí, pero entre tantas cosas buenas, la Transición se hizo como se hizo para que el Valle de los Caídos siga en su sitio y ningún criminal de guerra y de posguerra haya pagado por sus fechorías.

El sistema falla porque su única solución es exprimir a los que menos tienen para que los pocos que lo tienen casi todo lo conserven contra viento y marea, en los tiempos de prosperidad y en los de carencia, pase lo que pase y caiga quien caiga. Como muestra a nivel local, sirve el asunto de las carreteras radiales de Madrid, que va a acabar como de costumbre, es decir, con indemnizaciones millonarias para las empresas que las hicieron –porque no se es rico a base de ganar a veces, sino de no perder nunca–, y con nosotros asumiendo las pérdidas por las malas: como no las usábamos, entre otras cosas porque los peajes subieron entre un cuarenta y un sesenta por ciento para intentar que los cuatro incautos que circulaban por ellas las sufragaran, al final las pagaremos lo mismo, van a ser nacionalizadas como todo lo que fracasa y nos saldrá a cincuenta euros por cabeza. Los que estaban en las fotos, inaugurándolas y con una sonrisa de lado a lado, Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz-Gallardón, Álvarez Cascos y de nuevo Aznar, siguen sus vidas, alguno de ellos cobra algo más de treinta y cinco mil euros por conferencia y a veces para ir a darlas viaja en aviones privados de Telefónica. Hoy por ti y mañana por mí.

“Yo cavaré tu tumba en tus cláusulas suelo”, podría llamarse una novela negra que acabase bien, con la victoria de los buenos y con los delincuentes recibiendo su merecido. Porque, dicho en plata, lo que ha dictaminado la justicia de Europa es que los implicados en ese fraude son una banda de saqueadores. Pero aquí la historia nos tememos que no vaya a terminar así, más bien al contrario, los desvalijadores se irán de rositas y algunos de los damnificados se marcharán de este mundo sin haber visto el color del dinero de los tramposos. Y mientras sea así, podremos seguir escribiendo la palabra democracia, pero tendrá que ser con d minúscula. Al menos, hasta que recordemos que la única manera de escalar los muros infranqueables es subiéndose a hombros de otros y que de uno en uno, no somos nadie. Antes de que el Estado del bienestar nos diese la espalda y su humo cegase nuestros ojos, lo llamábamos solidaridad. “Sólo desnudo / de uno mismo / puede saberse / de otros”, escribe Hugo Mujica, y quién sabe si esta crisis feroz va a servir ni más ni menos que para eso. Feliz 2017 para todos.

Benjamín Prado

Poco más se puede añadir, la realidad que vivimos es tan cruda como la cuenta el autor, y me atrevería a decir que puede incluso carezca de la belleza que los versos de Mujica incorporan al texto, peor me niego a pensar que en la vida de cada uno de nosotros, no exista un ápice de belleza que nos salve. 

Pero del mismo modo, existe un modo de revertir esta negrura, de escapar de este destino que nos preparan desde tan altas instancias y que quieren hacernos tragar con altas dosis de miedo y de mentiras, la realidad no es así porque no pueda ser de otro modo, lo es porque ellos obtienen de este modo el mayor beneficio, la realidad puede ser cambiada si somos conscientes de que junt@s somos más, somos suficientes. Ojalá sacos llenos de luz y una pizca de valentía escondidos entre la campanadas y las uvas, ojalá Reyes de libertad y conciencia.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Verde que te quiero verde

Pantone 2017
Los señores del color, Pantone, ya han decidido cuál será el color del 2017, y tras un par de años algo tiernos, parece que se han decidido por un color más orgánico pero con su peculiar toque, se trata del Greenery, un tono de verde que según sus propios padres pretende ser una sombra refrescante y revitalizante (¿no decía algo así Superratón?), el verde como símbolo de nuevos comienzos.

El verde como afirmación de la vida, de la naturaleza que busca recuperar la centralidad y el protagonismo, el verde como emblema de la búsqueda de las pasiones personales y la vitalidad, de nuevo el color como manifiesto y apuesta.

Lo cierto es que este tono concreto de verde, con algunas notas de amarillo no me transporta a espacios frescos y jugosos sino al delicado equilibrio de un verde que trata de no ceder su espacio a la siega, pero viniendo del desierto ¿qué sabré yo de verdes?

Según otro tipo de expertos, algo más esotéricos, cierto es, pero tan serios o no como los de Pantone, el verde es el color de la vegetación lo que nos lleva a la fertilidad, simboliza esperanza, dinero y también lo venenoso.

El verde es un color tranquilo, armónico y agradable combinado con el marrón simboliza lo amargo, con el amarillo lo agrio y con el azul, lo fresco. En verde imaginamos la buena suerte en forma de trébol de cuatro hojas, junto al progreso y el desarrollo, pero también en verde soñamos a los alienígenas o los dragones en pesadillas y leyendas, verde se vuelve aquello que se pudre, verde es la envidia y verde el aburrimiento.

Verde es la seguridad del semáforo, el sombrero del duende irlandés y el helado de pistacho, verde es la esperanza y verde, para el poeta, verde es todo lo que amas y lo que pierdes al frío calor de la luna helada.

lunes, 19 de diciembre de 2016

viernes, 16 de diciembre de 2016

Dos historias y un vídeo

Desde hace bastante tiempo me debato entre el esfuerzo de mantenerme informada o desconectar. Lo primero es cada vez más complicado ya que cada medio parece seleccionar la información para que encaje en su propio discurso y no siempre es fácil saber quien es el director de orquesta  y lo segundo me sigue sonando a estrategia de caracol autista, seguro que ganas tiempo y no te calientas la cabeza, pero ¿es mejor vivir en la ignorancia?

Para acercarnos al tema os propongo dos historias y un vídeo: