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jueves, 30 de julio de 2015

La valla más alta, más cruel también es francesa

fronteras de sangre
El Gurugú francés se llama Calais y las alambradas de espino que nos sonrojan en Melilla se van a replicar en la boca del Eurotúnel, mientras autoridades británicas y francesas recurren a un discurso que sabe a manido y cruel: las mafias, de nuevo el elefante blanco al que responsabilizar de todo aquello que no somos capaces de abordar y que como ciudadanos honrados, europeos orgullosos y personas de bien nos negamos a contemplar con crudeza. 

El problema en Melilla, las playas del Tarajal, las costas de Lampedusa, o las depauperadas fronteras de Grecia ha conseguido llegar, con la brújula puesta siempre en el norte, a las costas de Calais último paso para alcanzar la mítica Albión, quizás en sus sueños puerta hacia la lejana meca americana. 

Y por mucho que nos guste identificar un enemigo sin dobleces, malo de verdad, la realidad es que lo que tenemos enfrente no son las mafias que viven del miedo y la esperanza de quienes aún luchan contra su destino de muerte y esclavitud, por mucho que existan, se lucren y abusen; la verdad que no queremos contemplar es que sus lugares de origen, sus hogares se han convertido en espacios sin futuro donde quedan personas valientes que se niegan a morir sin pelear el sueño de una vida mejor, de un futuro digno.

Aunque negemos realidad,  ell@s seguirán muriendo a los pies del Gurugú, en una patera en las aguas azuels y verdes del Mediterráneo o si han tenido más suerte, destrozando sus cuerpos en el eurotúnel, porque la solución es siempre la misma, más policías, más controles y la valla más alta, más cruel.

miércoles, 29 de julio de 2015

Hoy no toca

Hoy no toca hablar de Manuela Carmena, ni de Ahora Madrid, ni del Ayuntamiento de capital de España, hoy simplemente no toca. No olvido la máxima periodística de que sólo es noticia que un hombre muerda a un perro y no a la inversa, pero no deja de resultar paradójico que con la lupa mediática a que ha sido sometido el ayuntamiento radical promotor de los soviets desde antes incluso de alcanzar la investidura; tuits descontextualizados y más viejunos que la tos a quienes nadie reconoce su cruel y negro humor; indignación modosa y más allá del ultracatolicismo por el semi desnudo de su portavoz en una reivindicación; descrédito por el uso del transporte público; acusaciones de nepotismo en el reino del PP; ataques foribundos a una web copiada de la Comisión Europea...hoy no se habla de la paralización de la venta de viviendas sociales a un fondo buitre, de la defensa de los derechos de quienes las ocupan. 

Carmena y sus chic@s no ocupan portadas, acalorados debates o columnas de opinión porque, al parecer, cumplir con el programa es lo normal aquí, y como no decir nada quedaría muy raro, la noticia se coloca al ladito de la polémica de los bustos del Rey, que es un tema mucho más interesante o trascendente, a escasos centímetros de la ofendida Cifuentes que en vez de hacer limpieza pretende disfrazarse de acusación particular contra la Púnica, sólo cabe esperar que dentro de cuatro o cinco años, algún juez honrado y valiente, les niege la condición de ofendidos para reconocerles la de, cuanto menos, partícipe a título lucrativo.

 

martes, 28 de julio de 2015

Tribuna ajena: Aníbal Malvar

Descontando ya los días para iniciar las vacaciones, peleando con la parálisis del calor y el agotamiento de tanto esperar tanto que se diluye en casi nada, me tropiezo con esta columna de Aníbal Malvar en Público.es, titulada Ay, Podemos, (AQUÍ EN SU UBICACIÓN ORIGINAL) que no entra a valorar, proponer, imponer, exigir o descartar la palabrita mágica del verano "confluencia", sino que describe con simple desesperanza una marea silenciosa que desemboca en silencio.

             Ay, Podemos por Aníbal Malvar

Las encuestas van coincidiendo en que Podemos no va a ganar las elecciones, en que España no va a tener un presidente con coleta ni un ministro que cante en el Eurogrupo o en Eurovisión, que viene a ser lo mismo pero menos desafinado, y aquella ilusión de cambio se nos escapa por el fregadero de la Historia como enjuague bucal. Al final, en cuanto la calle dejó de ser calle y se metió en los despachos, la gente volvió a sus labores y a la Liga, harta ya de cambiar el mundo.

Al votante patrio, lo que le gustaba era ver cómo los UIP de Cristina Cifuentes apaleaban a Monedero y a Pablo Iglesias en la Puerta del Sol, cómo el 15-M debatía con Javier Krahe y con otros minoritarios en la tele de Vallekas, y no las macrocifras y los gramscejos que ahora Íñigo Errejón suelta por esa boquita en TVE1 y en Euronews.

Pocos días después de que Ada Colau ordenara la retirada del busto de Juan Carlos I del Ayuntamiento, la alcaldesa de Barcelona quiso darse un baño de perroflautas asamblearios en el Raval, y solo acudieron 200 personas. Y los mossos d´esquadra ni siquiera lanzaron una triste pelota de goma contra el ojo de nadie.

Al español le disgusta que sus revoluciones salgan bien, y eso lo venimos viendo desde la revuelta de los Irmandiños hasta ahora. Gustamos menos de los desastres goyescos de la guerra que de la rendición de Breda, y eso es lo que Podemos no ha sabido ni sabrá cambiar.

Lo explicaron muy bien desde Podemos cuando sus primarias no alcanzaron ni una participación del 20% de la militancia: esto nos pasa porque el pueblo está fatigado de tanto participar en la política activa, vinieron a confesar. Y es conclusión, digámoslo suave, muy triste.

Mientras Alemania nos impone su IV Reich con laca y tinte rubio, la ilusión de que el cambio de modelo europeo se active desde la bomba callejera y pacífica española se va difuminando. Aquella línea Maginot se va deshabitando y los futbolines de España recuperan parroquianos a velocidad de vértigo. Va a tener razón Mariano Rajoy: la gente ya percibe que salimos de la crisis. Pero yo creo que al obrero absentista se le escapa que solo hemos salido de una crisis: la crisis del sistema. Que era muy bella y coqueta crisis.
 
JuguetesSegún el último sondeo de Metroscopia para El País, el PSOE va a ganar las elecciones. Y no sería disparatado pensar que Pedro Sánchez va a gobernar con el civilizado beso de Ciudadanos, ese invento nacido de la banca catalana para desestabilizar la desestabilización. Podemos se quedaría así en flagrante fuera de juego, y posiblemente se desvanecería poco a poco en el olvido. Porque ya se encargarán el ciclo económico y la señora Merkel de repartir entre nosotros, los indígenas, la bisutería de una nueva hipoteca, aunque para un piso más pequeño, y la baratija de un trabajo, aunque recogiendo algodón mientras entonamos blues. Yo me quedaré con las ganas de ver qué iba a pasar, y eso, siento reconocerlo, me decepciona un poco. Así que también me vuelvo al futbolín, que tiran muy bien las cañas y no hay que votar primarias participativas. Se acabo la fiesta callejera: vuelve el plasma.
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Claro que también puede ser el calor, el cansancio, los agotadores tiempos de la democracia participativa (o no tanto), la pereza de la obligada confluencia con quienes se resisten a perder lo que tienen por poco que sea, la tristeza de asistir a la conformación de equipos de Gobierno con los de siempre, que lejos de haber entendido algo siguen aferrados a un pasado que fue mejor y no volverá, de comprobar como los pactos son un modo de diluírse o de perderse, de suspirar por un cambio y recibir a cambio una aspirina.

Quizás tras la canícula recuperemos las ganas, quizás para entonces ya no que quede nada por perder y encontremos bajo los escombros el valor que hemos perdido, o quizás tengan razón quienes afirman que somos incapaces de ganar. 


 

jueves, 23 de julio de 2015

De goteras y baños

De nuevo la realidad, tan dispar y coherente al mismo tiempo cierra bocas a quienes acusan de racismo a quienes como el nunca suficientemente valorado Ministro del Interior porque compara personas con goteras, refugiados que huyen de una guerra provocada por ¿quién sabe quién? con esas insidiosas gotas de agua sucia que echan a perder un techo recién encalado cual sepulcro.

En Europa no damos la espalda a los musulmanes, en Europa no tratamos que levantar un muro sobre las aguas que separen norte y sur como cielo e infierno, en Europa estamos incluso dispuestos a cerrar una playa para que un Jeque se bañe a gustito

La diferencia entre unos y otro (u otros que con el Jeque viajan más de 400 almas) es simplemente monetaria, si los refugiados hubiesen cargado sobre sus hombros dinero, en vez de a sus hijos, estaríamos encantados de acogerlos, como a los chinos o los rusos si compran una casa cara.

Racistas no, que es pecado.

miércoles, 22 de julio de 2015

Dar y recibir

Mariano y Concha
No he encontrado una fotografía de Cristobal Montoro y Ángela Merkel juntos, así que los imagino como Mariano y Concha, la feliz y dispar pareja de Forgues, y al abrigo de un calor insoportable dejo que crezca la almodovariana idea que me asaltó hace unos días contemplando el primer Consejo de Política Fiscal y Financiera tras las elecciones autonómicas que han teñido de radical el mapa.

Montoro se viste de Merkel, y desde ese travestismo exige a las Comunidades Autónomas que sigan tragando quina, que sigan reduciendo sus presupuestos, que se dobleguen y amolden a la disciplina que persigue el mantra del déficit cero, y lo hace sabiendo que son quienes prestan o deberían prestar los servicios básicos a los ciudadanos; educación, sanidad, lucha contra la pobreza, dependencia, vigilancia y extinción de incendios… Lo hace sabiendo que llevan cuatro años recortando y su deuda se ha disparado, lo hace sabiendo que la medicina no funciona.

Frau austeridad
Lo hace y se siente reconfortado, poderoso, en este escenario casero él es el que manda y nada de lo que le dicen le hace mella, austeridad, austeridad, austeridad y poder, mucho poder.

Luego vuelve a su despacho, se desprende de la peluca y sigue dibujando unos presupuestos huecos, holgados, esponjosos, tan bondadosos que serían tachados de populistas si no fueran simplemente falacias electorales y se imagina por un instante que ganan, que gobiernan (que son dos cosas, como aún parecen no haber digerido) y que tiene que acudir a Bruselas para ser fustigado de nuevo por Merkel, a la que solo se calma con más recortes, más miseria y más desigualdad.