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Amor de aluminio

Amor de alumino
Dicen los que saben, que el décimo aniversario se celebran las bodas de estaño, al parecer porque se trata un metal plateado, maleable, que no se oxida fácilmente y resistente a la corrosión, condiciones que debe haber alcanzado la relación de pareja tras diez años juntos.

No suena muy elegante, de hecho en otras páginas web se refieren a este como el aniversario de aluminio, y pensar en cacerolas es casi inevitable, pero quizás no sea una referencia tan tonta, al fin y al cabo tras estos años la relación brilla sin estridencias, se ha ajustado para acoger a dos personalidades diferentes que siguen evolucionando y soporta mejor los chubascos y tormentas que inevitablemente la castigan de vez en cuando.

Pero más allá de metales yo he preferido rescatar lo que fueron nuestros deseos para este camino que iniciamos tomando prestadas las palabras de Joaquín Sabina, cuando nos comprometimos a intentar que todas las noches lo fueran de bodas y todas las lunes lo fuesen de miel...

Que el maquillaje no apague tu risa, que el equipaje no lastre tus alas, que el calendario no venga con prisas, que el diccionario detenga las palabras, que las persianas corrijan la aurora, que el gane el quiero la guerra del puedo, que los que esperan no cuenten las horas, que los que matan se mueran de miedo.

Que el fin del mundo te pille bailando, que el escenario me tiña las canas, que nunca sepas ni como ni cuando, ni ciento volando, ni ayer ni mañana. Que el corazón no se pase de moda, que los otoños te doren la piel, que las verdades no tengan complejos, que las mentiras parezcan mentiras, que no te den la razón los espejos, que te aproveche mirar lo que miras.

Boda Fernando y PilarQue no se ocupe de ti el desamparo, que cada cena sea tu última cena, que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena, que no te compren por menos de nada, que no te vendan amor sin espinas, que no te duerman con cuentos de hadas, que no te cierren el bar de la esquina.

Que cada noche sea noche de bodas, que no se ponga la luna de miel.

Algunas noches no han sido de bodas, a veces nos hemos dejado llevar por las prisas, otras hemos ido cobardes y claudicado ante el miedo, también hemos visto sin mirar y optado por el silencio, el cuento de hadas y el café frío. Pero no hemos dejado que la luna se apague sobre nuestras noches o pasase de miel a hiel, seguimos peleando por ser felices, juntos a pesar de las espinas de las rosas.

Y hoy apropiándome de las palabras de Benedetti, puedo asegurar que si te quiero es porque eres mi amor, mi cómplice y todo, y en la calle, codo con codo somos mucho más que dos. ¿seguimos sumando?
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Tirando de la cuerda


Parece imposible sustraerse de lo que está sucediendo en Cataluña, a menos de diez días del 1O, ya me disculparán pero me recuerda a un resultado deportivo, podría afirmarse que el Estado va ganando; ha conseguido encontrar y secuestrar las papeletas y ha comenzado a tomar prisioneros, o siendo más respetuosa con el sistema judicial, ha puesto en marcha procedimientos que incluyen la detención de algunas personas consideradas responsables, que el procedimiento se hubiese iniciado o no por una denuncia de VOX, que tan solo abarque a quienes no están aforados (son políticos pero no parlamentarios) son detalles que se vienen considerando menores; lo cierto es que hoy parece poco probable que los catalanes puedan votar si quieren o no seguir junto a nosotros.

Las imágenes provocan diferentes reacciones dependiendo de la memoria de quien las contempla, así han conseguido unir en un grito rebelde a quienes se trasladan a un pasado de detenciones y medidas coercitivas ante el deseo de libertad por muy alejados que se sientan de la idea de una Cataluña independiente, los más jóvenes se mueven entre la indignación de quien siente que sus peticiones no son atendidas por un Estado que no escucha y la normalidad de ver desfilar políticos entre policías camino de un calabozo.

En todo caso, cuando se tira mucho de una cuerda, se rompe o como en el juego infantil del soga tira, alguien queda por los suelos, quizás alguien debería asumir que tras el 1O vendrá el 2 de octubre y el dinosaurio seguirá allí. La aplicación estricta de la norma escrita, la negación sistemática a conceder a la otra parte una parte, por mínima que sea de razón, solo empuja a ésta a radicalizar su postura.

Zaragoza se ofrece a ser marco de un diálogo político, ojalá aún sea posible.
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Entre los papeles, la memoria

Cementerio Zaragoza
Quizás es que es cierto que el tiempo ayuda, porque hoy al abrir con sus llaves, las de él, la puerta de su casa, la de ellos, no ha sentido como un golpe sordo el ruido hueco que hace la última vuelta de la llave en la cerradura, aunque también puede ser que entre la bolsa de viaje, el bolso, los dos juegos de llaves, la carpeta para ir recopilando documentos y la multa por aparcamiento que le han puesto mientras encontraba al portero para que le abriera el garaje tampoco está para muchas sensibilidades.

Entra en tromba, dejando caer casi todo sobre la alfombra cruda de la entrada y mientras con la derecha busca el móvil dónde ya ha alcanzado el nivel atronador el alegre ritmo de Mama Mía, con la izquierda enciende la luz y con el pie cierra la puerta olvidando una vez más lo muchísimo que pesa el armazón blindado que pusieron hace poco convencidos por los anuncios de Securitas Direct de que la valla, el portero, la doble puerta de abajo y el viejo roble macizo no eran suficiente.

Su madre suena animada, casi se atreve a pensar que contenta, mientras le cuenta que hace muy bueno, que sus amigas son unas sosas porque no se bañan y se aburre haciendo largos en un mar huérfano de turistas jóvenes, o que como no conocen a casi nadie, no tiene que ir recibiendo el pésame todo el rato.

Casi diez minutos de charla intrascendente, en los que se le han llenado los ojos de lágrimas un par de veces al comprobar una vez más que su madre se ha desentendido de todo, el proceso de arreglar los papeles y recoger lo todo es cosa suya, consigue colgar. 

Deja su bolsa de viaje sobre el sofá del despacho donde se impide parar un instante para percibir con fuerza su ausencia y sigue hasta la cocina, saca la fiambrera y se sienta a comer sin ganas, la comida le sabe a ausencia y frío y no puede evitar recordar cuando llegaba a casa de sus padres y la mesa era propia de una fiesta.

Un triste café
Remolonea con un café y saca la libreta de las cosas por hacer en la que las pendientes ganan día a día a las resueltas; hoy se trata de encontrar las libretas, las declaraciones de Hacienda, los datos del seguro, las escrituras…hoy se trata de dinero, está segura de que así le costará menos y ha cerrado una cita a media tarde con un amigo de la infancia que va a ayudarla con esos trámites.

Pero cuando metes la mano en los cajones de otro, cuando abres sus archivadores, descubres que tu orden es eso, el tuyo, y que la organización de la documentación importante no se hereda, así en poco rato está rodeada de carpetas, sobres y cajas en las que aparece en móvil que la semana pasada no encontró y un seguro de decesos que no sabía que tenía ¿podrán compensarle algo de lo ya pagado? Pero las libretas, no.

Memoria de papel
Sigue revolviendo y topa con una caja de mediano tamaño, ideal para ir guardando las libretas de ahorros de toda una vida, pero lo que encuentra es un paquete de cartas cogidas con una cinta, en cuanto lo toca sabe lo que es y está a punto de cerrar la caja y salir corriendo, pero la curiosidad de años, las discusiones, los berrinches incluso, se le representan en un instante que duele como la herida nunca cerrada que son. Son las cartas de su abuelo, las cartas que su padre le negó siempre empeñado en mantener el pasado atrás y vivir cómo si nada le hubiese afectado.

Desde niña sabe que sus dos abuelos murieron siendo niños sus padres, lo que tardó en descubrir es que uno había muerto y el otro caído por la Patria, y ese era el motivo por el que del primero nunca se hablaba y no había fotos, mientras que del segundo había cuadros y medallas, y todo el mundo decía a sus tíos que su padre estaría muy orgulloso de ellos vistiendo el uniforme.

En la adolescencia quiso saber más pero su padre se negó en rotundo a hablar de ello y su madre le dijo más de una vez que lo malo mejor se olvida, con esa expresión de desprecio con la que miraba sus vestidos cada vez menos formales o su pelo siempre despeinado como una montaña de rizos desatados.

Con el tiempo lo supo, su abuelo era un sencillo cargo público en un ayuntamiento pequeño cuando estalló la guerra civil, lo metieron en la cárcel y a pesar de los ruegos de familiares, amigos e incluso algún sacerdote amigo, lo fusilaron. A la familia le permitieron recoger su cuerpo y enterrarlo, y así bajo la losa se encerró su historia y su memoria, hasta hoy.

Cementerio de Torrero Homenaje
Bajo el paquete de cartas hay un sobre amarillento con fotos en blanco y negro, la expresión sorprendida de su padre apenas un chiquillo de seis años le golpea el pecho, casi sin ver, guarda la caja  y su contenido en el bolso, recoge el móvil y las llaves y sale de casa, necesita más espacio, más aire y la ausencia del doloroso recuerdo de su padre para enfrentar una realidad que siempre ha querido conocer pero que ahora le atenaza las entrañas.
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La desobediencia

Inevitablemente el asunto catalán ha llegado a la tertulia familiar, la ley, su obligatorio cumplimiento, ¿qué pasa si desobedeces? más allá de si nos parece bien que se quieran ir o quedar, o de si nos compete a todos o solo a ellos opinar al respecto, el debate se centra en si las prohibiciones del Tribunal Constitucional son o no, un límite suficiente.

Mili KK
Se me ocurre que quizás ésta no sea una situación tan diferente a la evolución del servicio militar obligatorio, algo que nadie cuestionaba en su momento y que poco a poco se fue poniendo en el foco del debate público, primero por la demanda de los pacifistas que se negaban a prestar el servicio militar pero estaban dispuestos a una prestación social equivalente y que se acogió bajo la figura de la objeción de conciencia por años olvidada en el texto no efectivo de la Constitución, pero esta solución parcial fue considerada insuficiente por cada vez más jóvenes que se negaban a ambas opciones y tras ser juzgados dieron con sus huesos en las cárceles, hasta que llegó un momento en que su número creciente (amén de otras razones, que no vienen ahora al caso) y el apoyo social, consiguieron acabar con la histórica "mili"

Quienes se negaron, pagaron por ello, cumplieron las penas que el Código Penal establecía para el incumplimiento de una obligación legal, demostrando que no era cuestión de no entregar un tiempo a la sociedad, moviendo la opinión pública y pasando de ser un tema residual, propio de radicales, a conseguir sus objetivos.

El Ministerio del Interior publicita la convocatoria del 1-O
¿Podría aplicarse a lo que está sucediendo en Cataluña? Veamos; el Gobierno catalán, legalmente constituido y sus Cortes, legítimamente elegidas, han legislado y actuado en función de esas normas que han sido derogadas (de acuerdo con el procedimiento legalmente establecido) por el Tribunal Constitucional, así que todo lo que hacen y lo que harán es ilegal. No tengo duda alguna de que formalmente así es, ¿pero termina todo en la letra de la ley?

Si así lo creyéramos seguiríamos sometidos al Código de Hammurabi, o a las tablas de Moisés, o al entramado jurídico del franquismo y no es así, las leyes recogen el acuerdo de un pueblo en un momento determinado o la voluntad de un dictador cuando el pueblo no puede hablar, y cuando el pueblo cambia de opinión las leyes cambian, evolucionan, se adaptan, se amoldan a la realidad a la que dan forma.

Buena parte de los catalanes quieren expresar su voluntad de permanecer o no en España, y el Gobierno del PP (seguido por un PSOE más que despistado) se niega a cualquier acuerdo que lo haga posible, como si hablase con un niño pequeño al que se le puede decir una y otra vez: No, no se puede.

¿ya no podemos debatir?Quizás el conflicto catalán requiera gente en las cárceles, para que quienes se niegan a escuchar, lo hagan, quizás su firmeza en seguir adelante nos obligue a los demás a defender su derecho a decidir, o quizás aprovechando su desobediencia seamos todos quienes veamos mermados nuestros derechos, un poco más.

Me parece mentira contarles a mis hijos que cuando ETA asesinaba y extorsionaba, el mantra político que se les enfrentaba era tan simple como: "Se puede hablar de todo, pero sin violencia", ahora parece que tampoco.
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Se acerca el otoño

Plaza de los Sitios


Esta mañana me he dado cuenta que, definitivamente, el verano se fue, a pesar de que nos quedarán días de calor, y sobre todo de las fotos que mandan mis padres por WhatsApp disfrutando de una playa al fin libre de cientos de turistas que la llenan de color y de ruido.

Poco a poco vamos recuperando rutinas, el sol se esconde cada día más pronto y los árboles dejan que sus hojas comiencen a teñirse de ocres. No me he apuntado al gimnasio, ni a la academia de inglés (para recuperar aquello que poco a poco se fue), no hemos ido a comprar mochilas, ni cuadernos, ni siquiera libros (los universitarios se gestionan solos, o eso dicen) y las medias siguen en el altillo del armario junto a esas chaquetas que ya pugnan por quitarle el sitio a las camisetas sin mangas, pero el otoño está muy cerca.

No será un otoño de sofá y mantita, de libros y series, de pensar mucho y hablar menos, de compartir en grupo pequeño y protegido, sino el inicio de una aventura que puede acabar muy pronto pero se presenta emocionante, tengo ganas (creo que más que miedo).


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