, , ,

Tú haces tu parte

Cubo basura doble
Estos días atrás en los que tenía que salir de casa por indicación médica, me hice cargo del reciclaje en casa, y parece que no pero me ha tenido entretenida. En mi edificio, el personal de limpieza recoge la basura, pero sólo la orgánica y si te acuerdas de sacarla al descansillo después de las nueve y antes de…nadie podría asegurarlo, así que la mayoría de las veces la bolsa del contenedor verde normal, se queda en casa, en la galería de la cocina junto a la bolsa amarilla (que se llena cada día por mucho que quieras comprar en fruterías y carnicerías tradicionales) de los envases. Porque tenemos un cubo doble enorme pero claro si no bajas a diario...bolsa a la galería, al ladito de la bolsa de papel en la que se ha ido metiendo lo propio, junto a las botellas de detergente donde echamos el aceite usado, la caja donde se guardan las cápsulas de la Nespresso, las botellas de vidrio y los frascos de perfume (que prosaico destino compartir despiece con una botella de tintorro), la bolsa de las pilas y alguna cosa más que espera con paciencia un viaje al punto limpio. 


En resumen, tengo la galería llena de basura sin padecer síndrome de Diógenes. No puedo quejarme porque justo en mi calle hay varios contenedores, así que cambio la bolsa del orgánico (y lo que no sé donde va) y pongo otra de las que aún te dan cuando haces la compra, y con la otra mano me llevo una amarilla, primer paseo.

Guía de los símbolos del reciclaje
A la vuelta la emprendo con el papel, aprovechando para meter en la bolsa sobres de facturas, revistas ya leídas y publicidad de colorines que sigue llegando a casa (debe estar claro que vale lo que cuesta aunque no sea consciente, medito pensando en las campañas infladas del Partido Popular y vuelvo a preguntarme porqué no está en curso de disolución) tras la limpieza me bajo con un bote de detergente lleno de aceite en una mano y en la otra el papel y una bolsa (otra bolsa) con botellas y frascos; al azul de papel lo suyo (como no tengo prisa, saco el contenido y recupero la bolsa, pero entiendo que cuando se baja con prisa y con veinte años los recados de tu madre siempre interrumpen tu vida, se tira todo), al verde de vidrio los cascos con su estrépito relajante (sigo pensando que se hacía mejor cuando los devolvías en el colmado de mi infancia) y el aceite en su contenedor blanco, que no hay modo de que no esté pringoso por mucho que pone bien claro (hasta yo lo leo sin gafas) que hay que tirar el aceite dentro de un envase bien cerrado.

El resto requiere un paseo algo más largo, porque las pilas se reciclan en un “mupy” en la avenida que no siempre está vacío, los tapones (no os lo había contado pero en casa también se guardan los tapones de plástico para las campañas solidarias) los llevo hasta la tienda que ha puesto el contenedor en su puerta y que indica con un cartel a quien tratamos de ayudar ahora (no quiero pensar en quienes puede que abusen de mi buena fé fingiendo una enfermedad que no padecen). Cuando ya te terminado con todo, me miro en el espejo y me arreglo un poco para bajar a la farmacia, tras tantas visitas no he sido capaz de inhibirme del contenedor específico para los medicamentos, el punto Sigre, así que guardamos (en otra bolsita), las cajas y blister de las medicinas, así como el resultado de las purgas por caducidad o cambio de indicación. Casi he terminado.

Las cláusulas de Nespresso las acumulamos para entregarlas en el Espacio Joven dónde las usan para hacer nuevos objetos la mar de curiosos y mantener entretenida a una buena tropa de adolescentes.

La ropa de mujer que no me cabe ha pasado de moda, se la lleva la chica que nos ayuda en casa y la de hombre espera en una bolsa en el armario del pasillo a la colocación del contenedor solidario o la campaña de Navidad. 


Punto limpio
Los pequeños electrodomésticos, los cables, las piezas de ordenador obsoletas y los restos de la pintura del pasillo aguardan un paseo en coche hasta el punto limpio y así, con suerte hay un día al mes que la casa está limpia. 

Sin duda, yo hago mi parte, mi parte es muy grande, pero tengo la sensación de estar haciendo el primo ¿cuánto contaminan las grandes empresas que ni reciclan, ni recogen, ni asumen responsabilidad alguna por los daños que provocan? ¿cuánto contaminamos de más poniendo barreras a las energías limpias? ¿cuál es la parte del que quema el monte, cuál la de quien prende neumáticos? ¿Qué se llevan de mis paseos quienes comercian con la basura?


En fin, me voy a dar un paseo, pierdo la vista en los patos que cruzan el Ebro y ya con las manos vacías me pongo a pensar en cómo reutilizar la última caja de fresas.
Continue reading Tú haces tu parte
,

El Pichi, la chulapa y el cuplé

Tras la tercera y quizás (solo quizás) definitiva dimisión de Esperanza Aguirre no puedo dejar de recordarla vestida de chulapa, paseando en olor de multitudes por la padrera de San Isidro y claro una cosa lleva a la otra, si se trata de bailar un chotis qué mejor el de Pichi:

¡¡Pichi!!
No reparo en sacrificios:
las educo y estructuro
y las saco luego un duro
pa gastármelo en mis vicios,
y quedar como un señor.

Por cierto que repasando la letra me he quedado muerta, menuda loa y menuda pieza el señorito, y ya metida en canciones de otra época no puedo sino rendirme al contoneo de este cuplé que viene al pelo:
La chica del diecisiete de la plazuela del tribulete
Nos tiene con sus toilettes revuelta la vecindad
La gente ya la critica pues hace tiempo que no se explica
A donde va la chica tan bien plantá

Por eso a las vecinas les da por murmurar
Y al verla tan compuesta le dicen al pasar

Donde se mete la chica del diecisiete
De donde saca pa tanto como destaca
Pero ella dice al verlas en ese plan
La que quiera coger peces que se moje el rantamplan
 
Y digo yo que a cualquiera le hubiese sorprendido para tanto como destacaba su amigo Nacho, pero siendo ella condesa cómo imaginar que no era lo normal. Si es que nos olvidamos de lo principal y enseguida pensamos mal.
 
Continue reading El Pichi, la chulapa y el cuplé
,

Dragones

Hoy es San Jorge, el Día de Aragón, y también el Día del Libro. Para los maños un día de fiesta que este año se desplaza al lunes regalando un puente al abrigo de un sol que parece haberse afianzado como si fuese posible disfrutar de la primavera sin tener un abrigo a mano.

El cartel de este año nos trae de nuevo al dragón, quizás el verdadero protagonista de esta fiesta, un dragón que ha pasado de ser la encarnación del mal, que finalmente muere a manos de San Jorge tras haber devorado a unas cuantas doncellas, a ser la imagen que personifica la fuerza, el poder e incluso el incomprendido héroe de una historia en la que la doncella no precisa ser salvada.

Los aragoneses celebran su fiesta conscientes de que más allá de nuestras permeable fronteras, el libro y la rosa de Sant Jordi ocuparán las portadas, mientras visitan sus instituciones disfrutando de la hermosa arquitectura del Palacio de la Aljafería o el inmenso Edificio Pignatelli, y recorren el Paseo Independencia presidido por el Justicia de Aragón entretenidos en los tenderetes de libros, que aquí se acompañan de claveles rojos y amarillos.

Un día de fiesta, de celebración, de puesta en valor de lo que somos, que nunca precisa un contrario para ser, pero que históricamente ha sido capaz de unirnos ante agresiones externas.

A mí me gusta pasear entre los puestos de los libreros y dejarme llevar por las portadas o por la presencia de los autores, (aunque nunca he pedido que me firmen un libro para mí, soy poco mitómana) pero si me permitís una recomendación, si este año solo vas a comprar un libro que sea Patria, de Fernando Aramburu, un libro doloroso e imprescindible, porque sólo cuando nos contamos nuestra historia, somos capaces de comprenderla.

Si te gusta salir con una lista en la mano, ya sabes que en El Buscalibros tenemos muchas reseñas, y en unos días prepararemos una para las Ferias del Libro que recorrerán nuestras ciudades.

Continue reading Dragones
, , , , ,

Sonrisas y lágrimas

Su aparición ayer, tras declarar como testigo en una de las múltiples causas contra la corrupción y la financiación ilegal de su partido asegurando de nuevo que ella no sabía nada, pero que nada de nada oiga usted, fue un prodigio de actuación, lejos de ese azote liberal, esa lideresa todopoderosa, esa figura castiza, esa mujer con más vidas políticas que un gato, ayer Esperanza Aguirre nos dedicó una voz temblorosa, entrecortada por las lágrimas de pena, estupor e incomprensión ante la detención de, este sí, su mano derecha (la izquierda lleva un par de años en la cárcel que él mismo inauguró) Ignacio González por una presunta trama cuando estuvo al mando del Canal de Isabel II (esa empresa pública que debería preocuparse del abastecimiento, saneamiento y depuración del agua, ese bien básico que siempre fue común y ahora moneda quebrada para políticos sin más decencia que seguir robando a manos llenas).

Lágrimas de cocodrilo de la reina de la charca de las ranas, lágrimas de cobarde que le ve las orejas al lobo, primera fase de su estrategia para difuminarse, perderse, borrarse, ampararse en el yo ya no estaba, yo no sé, yo soy rubia. No es nuevo, al borde de las lágrimas y azorada cual ancianita recorrió los medios cuando su chulería (si es que semos de Madriz y de la nobleza) la puso al filo de un asunto feo tras su movida con el coche, el cajero, la moto por los suelos, la persecución, los guardias a la puerta, y encontró quien la amparase, no ya entre los medios que viven, básicamente de la publicidad institucional (quizás alguien debería pensar que con lo mal que está la vida para tantos, no parece razonable gastar millones en anuncios que de nada sirven), sino también entre los togados, quizás porque entre estos también los hay como ellos dicen “de casa”.

Escucho el croar del pantano con su runrún de la justicia funciona, mientras vemos que los fiscales tienen que alzarse contra su jefe para poder hacer un registro quien sabe si del despacho del compi amigo de la Reina, esa joven periodista divorciada que pensamos algunas (boba, si es que soy boba) podría acercar la monarquía a la realidad, o que son cesados a pares por tratar de meterle mano, ahora ya en serio al histórico 3%, o simplemente abandonados sin medios ni seguridad alguna mientras pelean con la hidra de las mil cabezas en Valencia o Murcia donde la corrupción, el abuso, el robo viene conviviendo con las aulas prefabricadas, los pelotazos urbanísticos, las inversiones ruinosas y el todo vale, incluso la figura del Papa que (boba, más que boba) una hubiese pensado intocable para quienes sólo entienden defender su fé atacando a quienes ni viven ni piensan como ellos.

Miro y no soy capaz de ver, no parece haber límite alguno ante tanto abuso, el dinero que algunos pagamos en impuestos se evapora entre las manos sucias y ambiciosas de quienes se disfrazaron de servidores públicos para perpetuar un modelo en el que la parte gorda del embudo es siempre la suya, amparados en sus propias reglas, auxiliados por los bancos de siempre (lo de la colección de empresas en paraísos fiscales del Santander ya va para bingo, posee más de 200 de las 300 que se tienen computadas al calor de la banca patria), cubiertos por puntillas rancias, disfrazados y loados por periodistas que en la intimidad no dudan de calificar a una mujer como zorra

Eso sí, el primer Presidente del Gobierno que tiene que acudir a un juzgado, nos cuenta lo contento que está, lo normal que es todo y sonríe, sonríe tanto como la otra llora, dos caras de la misma moneda, comedia y tragedia que siempre, siempre pagamos los mismos.

Quizás nos lo merezcamos por cobardes, pero ¿y nuestros hijos, nuestros nietos?


POSTDATA: Acabo de tropezarme con este chiste de Bernardo Vergara en ElDiario.es y no puedo resistirme
Lágrimas de cocodrilo
 
Continue reading Sonrisas y lágrimas
, ,

El autobús y la trama

Hace ya algunos años, mientras programábamos actividades para personas mayores, una de mis compañeras propuso un viaje en autobús por la ciudad, una ciudad que había cambiado mucho por el impulso de la exposición internacional sobre el Agua, el desarrollo urbanístico de algunas zonas y el crecimiento de áreas urbanas ganadas (no pensemos ahora cómo y a cambio de qué) a la huerta e incluso al árido desierto que rodea la Zaragoza consolidada.

En principio no me pareció una gran idea, el Bus Turístico ya funcionaba aunque sin las múltiples ventajas y variaciones que ofrece hoy (un servicio que recomiendo a cualquier turista, y que se vuelve imprescindible si vas con niños), y al fin y al cabo, cada cambio había sido anunciado a bombo y platillo por los medios, ¿qué interés podría haber en ello?

La insistencia de mi compañera, mucho más experimentada que yo en estas lides, acabó por vencer mi resistencia y organizamos la actividad: se recogía a las personas mayores que habían manifestado su interés y acompañados por una guía más que amena, recorría la ciudad deteniéndose tanto en infraestructuras nuevas, como en aquellas que se habían visto beneficiadas por rehabilitaciones significativas así como en las nuevas áreas residenciales, centros comerciales y amplias zonas en vías de urbanización a las que no habían tenido ocasión de acercarse al carecer de un medio de transporte específico ni de quien se preocupase de contarles cómo estaba cambiando su ciudad.

Con alegría (ya que al optar por esta actividad dejamos de realizar otras) constaté que había sido un éxito, las personas mayores descubrían su ciudad con ojos nuevos, a ellas no había llegado la prensa escrita que había fotografiado cada primera piedra y cada corte de cinta y como mayoritariamente seguían el telediario nacional, apenas eran conscientes de los cambios.

Lo recuerdo ahora al hilo de esta moda de los autobuses de colores como el polémico de la transfóbica y ultracatólica Hazte oír (que nos dio la oportunidad de ver a un Decano universitario ganarse los galones sin más armas que la cordura y la palabra) o el nuevo de Podemos, el llamado Tramabús. 

Creo que uno y otros persiguen hacerse un hueco, ser visibles, mostrar su opinión, su criterio, su posición, al margen de los medios sin dejar de aprovecharse de ellos, y a pesar de que sigo sin ver la intención de causar daño a un colectivo concreto, o la utilidad de pasear por Madrid mostrando quien es quien y como unos y otros conforman lo que se ha dado en llamar la trama y que siempre hemos conocido como los aledaños del poder, quizás como entonces, caigo en el error de pensar que todo el mundo se informa, contrasta, analiza y después se posiciona.

Pero el éxito de rutas de la corrupción en Valencia, a la altura de las diseñadas por los escenarios de la trilogía del Baztán, los rodajes de Juego de Tronos, o la ciudad blanca de Vitoria, me hace pensar que quizás a todos nos resulta más sencillo dejarnos llevar, o que necesitamos enfrentar la realidad físicamente porque nos cuesta creer en lo que nos cuentan, al fin y al cabo, según a quien leas, escuches o veas, la realidad no es que cambie de color, sino que es, en ocasiones, profundamente opuesta. (reconozco que hoy no puedo dejar de pensar en aquellos que seguían con fé y devoción a Marhuenda y cómo encajarán su imputación)
Continue reading El autobús y la trama