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DECIR ADIOS

otoño de despedidaDemasiado pronto este año he acompañado a un amigo en el más doloroso momento, el de la despedida del ser más querido. Que dificil resulta consolar cuando las palabras suenan vacías en nuestros propios oidos, que inutil quizá.


Una vida larga y plena de experiencias donde la ausencia de hijos simplemente supuso más espacio para una vida a dos que facilmente se volcaba en los demás. Decir adiós al amor de tu vida, decir adiós a un modo de entender el cada día, decir adiós definitivamente.

Y ahora, mucho tiempo para pensar en un futuro que no parece demasiado fácil, el día a día transformado en una lucha contra realidades tan cotidianas que si no fuera tan triste sería jocoso, vienen a mi cabeza esos cursos para hombres que tanto nos han hecho reir por exagerados; la lavadora esa gran desconocida, cómo freir un huevo en veinte pasos (sin acabar en el bar ni en urgencias) y tantos otros.

Pero quizás esa necesidad urgente de aprender lo básico permita a mi amigo ganarle la partida al dolor y seguir adelante apoyándose en sus amigos, su familia y en todos los que deseamos verle sonreír de nuevo. En estos tiempos hemos oído mucho que crisis y oportunidad son dos caras de una misma moneda, espero que Santiago atrape la oportunidad y se crezca una vez más.

1 comentario :

  1. ¿Por qué cuando se pierde al ser con el que has compartido tus últimos 60 años de vida, y le has querido, hay que sonreir de nuevo? Eso se debía preguntar mi padre, aunque no lo hiciera, cuando murió mi madre. La sobrevivió, muy a su pesar, casi seis años. Ya descansan juntos; el duelo, doble, ahora lo tengo yo y pregunto, ¿por qué tengo que volver a sonreir?

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