MÁS TIEMPO

Atrapados en el tiempo, corriendo de un lado para otro, sin tiempo para disfrutar de la vida que nos ganamos, muchos empezamos a mirar la jubilación como este tiempo dorado donde aún con ganas y fuerzas podríamos al fin paladear la vida.



La vejez dejó de ser para muchos este tiempo gris, seco y frío en el que aquellos que habían sobrevivido a su tiempo útil quedaban arrumbados hasta que la muerte se apiadaba y se los llevaba, las cosas cambiaron, los mayores, saldadas ya las obligaciones laborales, podían al fin disfrutar de un tiempo de calma, de pequeños placeres como los viajes, la formación o el deporte, sabiéndose dueños de un futuro cada día más amplio, antes de enfrentar el final.

La vejez se hizo dorada y la jubilación un objetivo al que encaminar los cansados pies, un futuro para el que ir recogiendo intenciones, hobbys, aficiones, ese viaje que nunca encaja en la agenda, esa torreta de libros que necesitan demasiado tiempo...

Y mientras íbamos preparando el cuerpo y el alma, vimos entre envidiosos y preocupados como algunos nos adelantaban por la derecha y se lanzaban hacia ese dorado espacio antes de cumplir el plazo, unos cerca ya del objetivo, otros quizás demasiado lejos, mucho tiempo supone mucho dinero y la ecuación no parece fácil, pero no seré yo quien juzge el sabio criterio de los expertos.

Como siempre hay quien insiste en asustarnos, muchos empeñamos parte de nuestros ingresos en mejorar la renta dorada, y así bancos y otros seres de extraños pelajes fueron guardando no ya nuestro dinero sino nuestras ilusiones.

Y cuando la bestia agonizó de pura avaricia, descubrimos que nuestros sueños de un futuro aún más radiante se habían esfumado entre sus garras, "será dorada pero sin oropeles", nos consolamos.

Mas no tienen fin las desdichas del crédulo, la meta se aleja poco a poco de nuestros pies, empezamos con dos años más, y después quizás sean tres, o en palabras robadas, un día después de comunicar la defunción.

Creo que vamos a empezar a mirar a los mayores de hoy como a esas raras especies que tan sólo florecen un día, son los primeros en disfrutar de un retiro digno y valorado y quizás serán los últimos.

Seguramente sólo es posible sostener el hoy sacrificando el mañana, pero no consigo olvidar que los padres y madres de la patria tienen otro sistema de jubilación.

3 comentarios :

  1. Qué melancólica, no??? No es mejor pensar que no hay trabajo, ni obligaciones, ni por tanto jubilación? No es mejor vivir cada momento como único y excepcional? No es mejor buscar permanentemente experiencias y vivencias que aporten?

    Será que mi juventud y falta de madurez no me permiten más, pero yo desde luego, he decidido llenar mi vida de poca gente y muchas experiencias que me aporten de verdad. Ójala fuera también mucha gente, pero es que creo que "anormales" no somos tantos, jejeje.

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  2. Siempre la misma historia, siempre pringamos los mismos!
    Quién sino va a mantener las privilegiadas pensiones que cobrarán todos estos politicastros que nos han gobernado y nos gobiernan?... Manda eggs!!!

    mc

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  3. Estoy de acuerdo con Carlos en que lo ideal sería no considerar el trabajo como una obligación, sino como una forma de aportar algo, pero no consigo verle la gracia a eso de levantarse a las 7 de la mañana!!
    R.

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