ZAPATOS MÁGICOS

Podría echarle la culpa a Cenicienta, quién puede olvidar aquel zapatito de cristal que perdido en la escalera se convertía en la llave de la felicidad - ya vendría la realidad a desteñir al príncipe azul-, o a Dorothy y sus zapatos rojos, corriendo feliz por el camino de baldosas amarillas, pero con excusa o sin excusa, lo admito, adoro los zapatos. 


Guardo recuerdos de zapatos, tiernos como el de los relucientes zapatos de la noche de reyes, en los que podías verte reflejada aunque no fueran de charol; casi de pesadilla, con los eternos Gorila que te ataban a la infancia y a los calcetines, cuando soñabas con salones de medio tacón; alegres y frescos como las sandalias plateadas de mi primera fiesta de verdad o poderosos como aquellos que eran algo más que zapatos y no sólo por el precio.
Aunque no te lleven lejos al chocarlos, los zapatos son mágicos, te cambian el humor, te animan, te disfrazan, te permiten ocultar el miedo elevándote doce centímetros sobre el suelo, te hacen más delgada o más guapa o más sexy, o te dejan jugar a ser niña de nuevo con sandalias de tiras o manoletinas de colores.
Los hay para los días grises, para escalar montañas, para cerrar negocios, para encontrar pareja, para perseguir bebés, para andar, para presumir, las cajas de zapatos encierran tanto que incluso podría disculpar un poco a Imelda Marcos, campeona mundial de acumular zapatos, aunque el suyo no fuera el mejor modo de conseguirlos, quizás así olvidaba lo feo de su alma y se convencía de ser mejor.
Carrie Bradshaw corriendo por Manhattan con sus Manolos, corre sobre sus sueños, y parece tener alas, cuando en vez de un anillo prefiere un armario para los zapatos, ¿cómo no entenderla? 
Yo no podría vivir en mi zapatero, mi Mr Big compró el anillo, pero guardo en él armas muy capaces de convertir un día horrible en un triunfo, así que mañana altos, rojos y divinos, que la cosa viene fea.


Por cierto en el este curioso mundo del blog me he topado con este, por si os gustan los zapatos.
http://www.elblogdepatricia.com

1 comentario :

  1. Te has dejado tacones lejanos.
    Ole tus zapatos!

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