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AJUSTANDO

Si la falda es larga y encoje seguirá siendo falda, pero si ya es muy corta, cinturón. Igual sucede con las prestaciones sociales, y por ende con el estado.

El Tribunal Constitucional alemán ha sentenciado que las ayudas a los parados de larga duración, no garantizan una existencia digna; un Tribunal Constitucional capaz de pronunciarse en un  plazo breve sobre un asunto que importa a los ciudadanos, que les afecta sin tener que perderse en argumentos político-filosóficos, qué sana envidia, pero no queda ahí el tema.

En Alemania, la ayuda social para un adulto es de 359 euros mensuales, los niños reciben el 60 % (215 euros) hasta los seis años, el 70 % hasta los 14 (251 euros) y el 80 % a partir de los 14 (287 euros). A ello se suma una ayuda de vivienda, de acuerdo con las necesidades de espacio, 45 m² para una persona y 90m² si vive con dos hijos con calefacción incluida. Además, cuentan con aportaciones extra para gastos como electricidad y gas (27€), vestido y calzado (35 €), móvil e internet (23,30€), muebles y electrodomésticos (28,70€), gastos sanitarios e higiene (13,60€), transportes (20,50€), tiempo libre y cultura (41 €), vacaciones (10€) y otros gastos (20€). Las mujeres solas  con niños tienen además una ayuda extra de 120 euros. En resumen, una pareja con dos niños puede llegar a percibir unos 2.400€.

No se me ocurre dudar de que con esa cuantía no se puede garantizar una existencia digna, en Alemania todo debe ser muy caro, pero se me encoje el estómago si trato de hacer las cuentas de las ayudas que pueden recibir, para los mismos conceptos, los parados españoles.

Menos mal que las sociedades mediterráneas, a diferencia de otros países más  adelantados, aún tienen un concepto de familia cercano a las tribus y los clanes, porque me temo que en otro caso, salir a la calle sería muy difícil y los costes de la defensa de bancos, establecimientos o despachos de mandatarios y responsables, terriblemente elevados.

Lo dicho, si los alemanes llevan minifalda, nosotros vamos con el c... al aire.

2 comentarios :

  1. No está mal, yo me marcho a vivir a Alemania donde una barra de pan, un billete de metro y una cerveza cuestan exactamente igual en su capital que en la nuestra.
    La diferencia de la prestación que la calcule alguno... Lo dicho: Yo me largo a vivir indignamente con los 2.400 € que por cierto no cobro ni por asomo!!!

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  2. Muchos mileuristas españoles deberíamos plantearnos repetir aquello de Ven a Alemania, Pepe.

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