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BALANCE

Dentro de unos días voy a encontrarme con personas con las que compartí muchas horas, a lo largo de días, meses y años, en situaciones divertidas, incómodas, curiosas y altamente estresantes, son mis compañeros del bachillerato, esos chicos y chicas con los que pasé de impertinente adolescente a proyecto de abogada, por el sencillo proceso de cruzar una plaza.



Nunca pensé que participaría en una celebración tan típicamente americana, mi referencia más cercana es un pastelón de Coppola que se llama Peggy Sue se casó, con una madurita Katheleen Turner haciéndose pasar por jovencita, con poco éxito.

Así que además de tratar de imaginar cómo se desarrollará el acontecimiento, cómo nos habrá tratado la vida a unos y otras, de vez en cuando me descubro haciendo un balance de 25 años y voy avanzando algunas curiosas conclusiones.

Cuando estudiaba era capaz de enfrentarme a cualquiera que se opusiera a mis ideales, la justicia, la legalidad, la más radical de las igualdades, la sinceridad a ultranza... y hoy algunos de mis ideales se han caído de su pedestal, se han cubierto de barro, se han mancillado con la realidad, ha sido duro. Entonces, estaba convencida de triunfar en lo que me propusiera, sin darme cuenta de que algunas victorias sólo son posibles entre dos. Era tan soberbia que estaba segura que jamás cometería los errores de mis mayores y ahora me sorprendo, ¿como decía Mafalda? recitando adulteces a diario.

El balance es positivo, tengo mucho de lo bueno y de lo malo sólo una muestra, quiero al hombre que me quiere, dos hijos estupendos, un puñado de buenas amigas, un trabajo exigente que me mantiene motivada y una familia a mi lado, pero tengo la sensación de haber perdido algo de lo que me hacía ser. En fin, probablemente darle vueltas a este tema sea simplemente un modo de no enfrentar el gran dilema:

¿qué me pongo?

3 comentarios :

  1. 1.- Vos estás divina con cualquier cosa. La belleza la llevás dentro. -léase con acento bonaerense-

    2.- Aquí ando yo ahora dándole vueltas a cuánto de lo mismo me he dejado por el camino, quien era y quien soy, ideales fuera de pedestales y demás asuntos que me tienen al borde de organizar algo parecido con mis excompañeros.

    3.- Y digo yo: ¿no será que reflexionamos en exceso? ¿cuántos de los que os juntéis estarán más ocupadas -lamento el femenino- por el ¿qué me pongo? que por la evolución y el efecto del paso del tiempo en la cara y no en los ideales?

    4.- Cuenta los pinchazos de Botox en tus excompañeras/os -aquí ya el femenino no vale- y relaja el espíritu, frivoliza y disfruta con malvados comentarios.

    5.- No te olvides, se ve mejor la paja en el ojo ajeno. Cuidadito no te oigas aquello de: "pues yo también te recordaba distinta". Eufemismo doloroso donde los haya. Por experiencia.

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  2. Debo ser tan egocéntrica que todavía no había pensado en cómo estarán ell@s.
    Si hubiera calculado antes el impacto que puede tener este reencuentro, quizás no me hubiera apuntado.
    A estas alturas sigo sin mirar que la piscina tenga agua.
    Me apunto el consejo, y gracias por el piropo.

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  3. No nos prives del cotilleo a posteriori!! Seguro que no tiene desperdicio.

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