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CHOCOLATE

Hay días en los que no parece posible encontrar nada bueno, el trabajo se acumula en la mesa en torretas que amenazan con venirse abajo en cualquier momento, se demuestra a cada rato la imposibilidad física de hablar por dos teléfonos a la vez, aunque los tengas.


Las reuniones no marchan, lo que creías controlado se descompone como un castillo de arena ante la primera ola, las horas parecen tener menos de sesenta minutos y el día se encoge a la misma velocidad que tu necesidad de ganar al menos un par de minutos. Todo lo que puede ir mal, va peor y el amigo Peter se convierte en tu propia sombra, la sospecha deja paso a la certeza de que hagas lo que que hagas el día no va a remontar.

Y cuando te echan de tu propio despacho porque el guardia de seguridad tiene casa y quiere volver a ella, tratas de empacar los líos del trabajo en ese cajón al fondo de la cabeza donde cambias de profesional a mujer, y recuerdas que hoy traen las notas y no prometen, así que el plan de cena tranquila con risas, tendrá que esperar.

Menos mal que estamos en temporada de fresas y sobre todo tenemos reservas de chocolate, negro, sin azúcar, intenso, fragante y sobre todo liberador de endorfinas, casi, casi tan satisfactorio como alguna otra cosas para la que no me queda ni cuerpo, ni tiempo. 

Bendito chocolate.

1 comentario :

  1. Ánimo, que siempre termina saliendo el sol.
    El trabajo acumulado se hará, las reuniones darán su fruto, los niños se darán cuenta de que su futuro depende de lo que hagan en el presente ... sólo hay que dar tiempo al tiempo.
    Y, mientras tanto, como tú dices, ¡bendito chocolate!
    R.

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