,

LAVADORA DULCE HOGAR

Todo se acaba y las vacaciones antes que otras cosas que lamentaríamos menos. Tras el estrés de las maletas, el tetris de cargar el coche y  la procesión de ida, disfrutamos de sidriña, descanso, paseos (algunos incluso  a caballo) y demasiada buena comida.


El mar susurrando tras las ventanas, las olas acunando siestas y sueños, las conversaciones intrascendentes y la sensación de que no hay mejor horario que el que marca el cuerpo, consiguieron aparcar problemas, decisiones y angustias de un día a día que nos lleva de calle, empinada y con piedras, lo que para quien se reconoce devota de los tacones no es muy oportuno.

Tras la carrera (como perdonar la F1 en tierra del campeón), vuelta al tetris maletero, algo más complicado porque me he dado algún capricho zapateril, y caminito de casa. La locura de los diversos calendarios autonómicos se ha notado y la procesión del domingo de gloria no se ha celebrado hasta la puertita misma de casa.

Y aquí estamos de nuevo, de la maleta a la lavadora, ya van tres y al menos una más ha de caer para que el cesto pueda cerrar la boca. No sé si somos más sucios de vacaciones o nos importa más ir bien guapos y limpitos cada día, pero creo que lo limpio cabía en una bolsita pequeña, pequeñita.

1 comentario :

  1. Que sería de nuestra vida sin la lavadora?
    ...bajar al río, golpear la ropa, tender en el romero
    ...apretar un botón y todo limpio y planchado.

    creo que estamos más cerca de lo primero que de lo segundo. lástima

    ResponderEliminar