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MANZANAS PODRIDAS Y VENENOSAS

Mi jefe decía que hay gente para todo, no porque haga falta sino por la variedad, pero hay veces que estaría más que dispuesta a renunciar a tanta biodiversidad. Me refiero a esa gente que se queja siempre, a la que todo le parece mal y además está convencida de que su opinión es de máximo interés para todos los que lamentablemente se encuentran al alcance de tu elevado y desagradable tono de voz.

Y últimamente me topo con demasiados, taxistas que me despiertan al compás de "onda catástrofe" y convencidos de que estoy de acuerdo con todo lo que escupe su radio, se empeñan que aplaudamos a dúo; compañer@s de trabajo para quienes todo es un problema y ya puestos que lo apañe otro, y en el ratito de la ensalada de los lunes me ha tocado el gordo, bueno siendo sincera, la gorda.

En la escasa media hora que coincido con ella, le sobra tiempo para poner "a caer de un burro" a todo lo que se mueve, políticos, deportistas, artistas, famosos varios, sus jefes, sus compañeros de trabajo, su marido, su madre, su suegra... recuerdo incluso una salvaje crítica a un perrito por llevar jersey (al perro no al dueño), tiene un vocabulario tan limitado que si estuviera en televisión solo se escucharía un interminable pitido.

Lo peor de esta gente es que poco a poco, insulto a insulto, desprecio a desprecio, van capotando el día, aunque luzca un sol precioso, nos vuelven grises, enfadados, tristes, apagados, nos chupan las ganas como vampiros de vida, buscan volvernos como ellos para no verse solos, como las manzanas podridas que son.

Los demás somos más, muchos más, sanos, fuertes, valientes, con ganas, ¿vamos a dejar que nos contagien?

2 comentarios :

  1. A veces más parece que en el saco hay tan sólo una manzana buena.

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  2. Decir que algo va bien, molesta, ofende y a fuerza de ser políticamente correctos, sólo se admite protestar.

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