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MARISCADA EN FAMILIA

Normalmente pensar en marisco, me trae imágenes de cena a la luz de las velas, vino blanco muy frío, limón en cuencos de agua tibia, servilletas de papel y miradas pícaras mientras sorbes, chupas o saboreas. Un preludio de noche romántica.


Sólo en un par de ocasiones comer marisco ha sido otra historia, una historia de mesas grandes con amigos y risas, todos con la sensación de cometer algún pequeño delito, porque para mí el marisco es algo sólo permitido como excepción, siempre como fiesta.

Pero hoy hemos comido marisco en familia, en una imagen amplia de familia, y ha sido divertido, informal y sabroso, un sábado para repetir, eligiendo en el mostrador, unas de estas, unos pocos de aquellos, algo de allí, uno por cabeza de éstos, lo de estas bandejas a la plancha, lo de que aquellas a la freidora, y mientas algo tal cual, tal cual porque las ostras no necesitan más.

Un poco de vino, un par de cafés y una sobremesa al aire libre, disfrutando de una primavera que aún no da alergia, un sábado familiar, alegre, seguro, confiado.

2 comentarios :

  1. En familia o en la intimidad, con el marisco ya se sabe...

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  2. Gracias por preocuparte por nosotros. Por meterte y hurgar en mí cabecita! Hacerme reflexionar sobre lo requetereflexionado (jojojo). Has conseguido ser una persona muy especial para mí. Os quiero mucho!

    Cristinita*

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