CIELOS QUE SUSTO

Ya entiendo la imagen del programa, esa mano, que desesperada, asumiendo el riesgo mortal de cortarse las venas, rompe el cristal, y grita sálvame. Ya comprendo la silueta que huye despavorida, no es posible, como en aquel anuncio de las patatas "comer solo una", en este caso ver sólo un instante. 

Te atrapa, te confunde, te alucina, te somete a tal presión que quieres encontrarle un sentido y te dices a ti misma, espera que a lo mejor así, sacado de contexto no se sostiene, pero escuchando un poco...


Y ese debe ser el truco, quieres entender, discernir qué dicen cuando gritan todos a la vez hablando sobre famosos tan propios que ni con foto sabes quienes son, al menos para una profana como yo, que lo más cerca que había estado de ver este programa, son las parodias de SLQH (sin imágenes por orden judicial), la experiencia es tan fuerte que menos mal que se acabó que si no tienen que venir a rescatarme, casi abducida como la niña de Poltergeist
Los "periodistas" convertidos en protagonistas, los insultos, las groserías, los guiños a cámara, los cebos sin sentido, el griterío organizado por el jefe de la compaña, las declaraciones absurdas, los móviles, la permanente amenaza judicial por revelación de secretos de estado, y ante la ausencia de Belén, lo que podría ser su réplica dentro de cuarenta años, cielos, qué fuerte.

1 comentario :

  1. Lo malo de ver estas cosas es que te enganchan...

    Una belénadicta

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