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TAMBIEN SOY YO

bikini años 50
El telediario me ha hecho un regalo de los buenos, se llevan los bikinis tipo pin-up, es decir con más tela por abajo y por arriba, bien! dicho lo cual me he permitido una cena familiar de pizza y coca-cola, que no conozco mejor reconstituyente que los hidratos de carbono de absorción lenta.

Dispuesta a seguir valorando las pequeñas cosas que son agradables, descubro que están de absoluta moda los naúticos, esos zapatos planos, cómodos y fresquitos que no me hacen daño, otro bien!!

Esta tarde la agenda social de mis chicos está repleta desde las cinco hasta las nueve, así que me podré pasear por las tiendas del centro sin sentirme culpable por no llevarlos al cine a ver El principe de persia, sí, ese mismo que me ha ridiculizando con sus saltos imposibles cuando quise "pasar más tiempo con el pequeño, haciendo cosas que a él le gustan", y como la recuperación vá bien pero no para tanto, podré quedar un rato con alguna amiga, van tres bien!!!

En fin, que me alegran el día, un modelo de bañador, unos zapatos y la perspectiva de una tarde de tiendas en compañía de una amiga, ergo, soy insustancial, snob y ridícula ¿no?

Bueno eso es lo que dice la crítica sobre la segunda película de Sexo en Nueva York, que trata sobre un grupo de amigas, preocupadas por la moda, encantadas de pasar el día paseando, de tiendas o cotilleando en una cafetería, y lo peor de todo hablando de sexo sin las cortapisas propias de una mujer más normal. En fin, este blog no trata de sexo, por elección personal, no porque me sienta extraña en ese tema o no me identifique con esas conversaciones subidas de tono. Y ¿dónde quiero ir a parar?

Sencillo, no creo creo que esa película, heredera de una serie de éxito mundial, sea una obra de arte propia de ser conservada en los anales de la cima del séptimo arte, pero yo iré a verla y lo pasaré bien porque me gusta la moda, los escenarios fastuosos, el rítmo de los diálogos y a estas alturas de mi vida, no tengo ningún problema en entretenerme con un cuento de hadas, sé que es cine.

No me gusta que me encasillen, ni que me juzgen, soy yo cuando hablo de política, economía, justicia, soledad, amor, machismo, miedo, y también cuando me divierto y disfruto como niña con zapatos nuevos, o mujer con helado de chocolate viendo una serie intrascendente en la que las mujeres no son como se espera que sean.

4 comentarios :

  1. Claro que sí,también es buena la intrascendencia de vez en cuando...relaja.
    bss y buen finde

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  2. Quienes nos pretenden unidimensional, sólo hija, sólo madre, sólo esposa, sólo trabajadora, sólo progresista, sólo comprometida, suelen ser los otros. Aquellos que no viven nuestra vida.
    Somos lo que somos: una sucesión de momentos y cada uno con su interés. Divertirse es sanísimo. Buen finde, compañera.

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  3. A mi no me divierte ver a esas muñequitas de la moda, preocupadas por cosas absurdas, sobre todo con la que está cayendo y no entiendo qué pueden aportar.
    Hay otros modos de divertirse.

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  4. Creo que como dice La de la tiza, no somos unidimensionales y totalmente de acuerdo con las dos, un hurra por la intrascendencia, de vez en cuando.

    Pues lo siento Anónimo, siempre que no se haga daño a nadie, creo que cada cual puede elegir cómo divertirse, pero por favor, siéntete cómod@ para opinar, de eso también se trata.

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