ETIQUETAS

Guapa, listo, violento, pija, trabajadora, responsable, simpática, empollón, bruja, cursi, sentimental, dura, frío, callado, elegante, pesimista, polémica... tantos adjetivos como personas, o según leía ayer en El País, etiquetas.

Plantea Ferrán Ramón-Cortés, que las etiquetas nos limitan ya que impiden que veamos más allás de ellas, y por tanto perdemos la posibilidad de conocer de verdad a quien se encuentra detrás, pero creo que en ocasiones nos escondemos tras ellas y no sólo cuando las percibimos acertadas o positivas, sino porque es más sencillo ofrecer a los demás lo que esperan de nosotros.

Unas veces porque pensamos que nos quieren por ello, y otras porque no nos atrae el riesgo de enseñarnos de otro modo, desnudos, sin el disfraz, la máscara o el personaje tras el que vivimos. 

No se me ocurre un lugar más propenso a las etiquetas que la propia familia, cada miembro representa un rol, a veces porque no quedan más personajes para la comedia, otras por decisión propia, así te conviertes en la prima pija, la marimandona, la hermana impertinente, la hija cariñosa, el sobrino rebelde, o la sufrida esposa.

Y quizás sí, somos eso, pero estoy segura que mucho más. 

7 comentarios :

  1. Pilar, me ha gustado mucho este post, por la realidad de tus palabras. Estamos inmersos en una sociedad donde priman las etiquetas, lo malo, es que muchas veces, no nos molestamos en pensar que quizás, la etiqueta que caracteriza a alguien, nada tiene que ver con la realidad. O simplemente, que las personas cambian, evolucionan, maduran...A veces, colgamos la etiqueta de tal o cual cosa, y ahí queda para la posteridad.
    Muchos besos

    ResponderEliminar
  2. Por supuesto que somos muchos más. De hecho, según quién nos defina (familiar, amigo, compañero de trabajo, vecino...) tendremos, seguramente, una etiqueta diferente. Lo peligroso es considerar a alguien quedándonos con una única etiqueta o característica. Siempre somos más complejos de lo que aparentamos.
    Interesante post
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Estoy de acuerdo,deberíamos ser más comprensivos y pacientes en el trato con los demás y buscar más allá de lo superficial y lo simple.
    Que pases una buena semana Pilar y gracias por tus visitas,
    Un abrazo muy fuerte,

    ResponderEliminar
  4. Hay etiquetas para todo y todos
    A veces en los blogs también representamos un estereotipo... y es cierto es fácil asumir un rol, y también que a algunos les perdonen porque son ASI...
    Pero sí seguro que somos más
    Besos

    ResponderEliminar
  5. Hay una etiqueta más injusta aún y es la que se queda en la apariencia. Juzgamos a veces a las personas por lo que parecen y no por lo que son.
    Aparte de esa primera limitación, luego están las palabras, que nos definen y con las que hay que tener mucho cuidado porque nunca son neutrales.

    ResponderEliminar
  6. No tenemos una, sino varias etiquetas,todas las etiquetas. Porq somos complejos, cambiantes, maleables...

    ResponderEliminar
  7. Magadalena; totalmente de acuerdo, cambiamos, evolucionamos y las etiquetas se nos quedan clavadas en la piel.
    Alís; bienvenida, sin duda somos de un modo para cada uno de los que nos miran.
    Cecilia; las etiquetas se colocan juzgando de prisa sin piedad ni calma, sin profundizas, que razón tienes.
    Cruela; la idea de que cada blog adopta un rol o etiqueta me parece especialmente acertada, quizás aquí donde tanto se proclaman libres seguimos atados por los mismos miedos.
    Tiza, las palabras siempre tienen un sesgo, totalmente de acuerdo, si lo pensáramos las usariamos con más cuidado.

    En fin, quizás si nos sacudimos algunas se desprendan de nuestras ropas.

    ResponderEliminar