ATENCIÓN AL CLIENTE


Debe de tratarse de un problema de idioma, o de la acepción que la RAE aún no ha querido incorporar de la mano del muslamen o el rojillo, que tanto juego han dado a los anémicos telediarios del verano.


Cliente, cuando se utiliza en el contexto de un operador de telefonía móvil, debe significar sufrido usuario que antes de quedarse sin cobertura (ahora parece un martirio insufrible la mera amenaza de no estar localizable a cualquier hora y en cualquier lugar) está dispuesto a pelearse con una teleoperadora cibernética, de las de si quiere esto marque 1, si lo otro marque 2, si lo de más allá marque 3, si no le gustan estas opciones, diga alto y claro "otras opciones", no le  he entendido, si quiere esto marque 1, si lo otro marque 2, si lo de más allá marque 3, si se trata de otro asunto marque 4 (podía haberlo dicho antes ¿no?), buenos días/tardes/noches, le paso con uno de nuestros comerciales, música de anuncio a todo trapo, silencio, música de anuncio a todo trapo, en este momento todos nuestros empleados están ocupados llame más tarde.


Y más tarde, tras repetir de nuevo el proceso, al fin consigues hablar con un ser humano, normalmente de lejos de tu lugar de residencia y con quien no es del todo fácil entenderse porque los giros que resultan graciosos y enriquecen la convivencia no favorecen mucho la comunicación, pero en fin, ya estás hablando con alguien que te somete a un interrogatorio de tercer grado, te avisa que la conversación se está grabando y que accederá a todo lo que le pidas, sin más molestias que pedirlo si supone un coste económico para ti, pero que descubrirá un mundo de problemas si es al revés, para comprar un móvil de 300 euros basta con decir que lo quieres pero para cambiar de plan de precios es preciso un buro fax y esperar tres días. 

Y así sigues siendo cliente, porque al menos, te consuelas, funciona y si los hados no se empeñan en lo contrario, cuando cruces la frontera, también.


4 comentarios :

  1. Es una auténtica tortura hablar con grandes multinacionales que tienen llamados call-centers repartidos por toda la geografía. Y hablar con máquinas es aún peor...
    Por no hablar del bombardeo constante de llamadas a casa queriéndote vender cualquier cosa...Odio el teléfono y eso que, desgraciadamente, vivo de él.
    Un beso.

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  2. Thot; simplemente desesperante. Besos

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  3. Creo que todos hemos sufrido esa impotencia, incluso para desembarazarnos de algún que otro comercial de telemarketing. Me llegaron a llamar un sábado a las 10 de la noche y encima se molestó cuando le dije que no eran horas.

    en fin, buen domingo y mejor semana.

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  4. Canoso; sobre cuando llaman ellos merece entrada a parte, señor qué cruz

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