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A FEIRA

Me he pasado media mañana leyendo, comparando e incluso escuchando a multitud de expertos, o al menos personas que se autoproclaman capaces de ofrecer algo de luz en este tema tan farragoso del Estatuto de Autonomía de Cataluña.


El estatuto que Zapatero apoyó con los ojos vendados, confiando en el seny catalán impediría a los más "lanzados" pedirle peras al olmo. El estatuto que se aprobó en Barcelona con la oposición de uno de los dos grandes partidos nacionales. El estatuto que se envió a Madrid para un paseo triunfal y que vivió una marcha forzada entre barro, viento y tempestad ante la sorprendida mirada de sus redactores. 

El estatuto que se votó en referéndum no obligatorio, pero que buscando el apoyo mayoritario de la población que había ido perdiendo la motivación y ya no parecía vivir un idilio con la norma que les reconocía como nación, consiguió el apoyo mayoritario de quienes se acercaron a las urnas, aunque algo más de la mitad de los catalanes encontró otras cosas mejor que hacer que depositar su voto de apoyo y esperanza.

El estatuto que consiguió ser recurrido por inconstitucional por el partido que se opuso desde su nacimiento, por el Defensor del Pueblo, y por las Comunidades Autónomas de Murcia, Rioja, Valencia, Islas Baleares y Aragón.

El estatuto que siendo repudiado en una sede, era copiado por si acaso en otros textos que después fueron recurridos o no, porque esto de la constitucionalidad no parece una ciencia exacta, y quizás depende del acento.

El estatuto que en definitiva, parece haber sido sometido al proceso por el que los virus se convierten en antivirus al ser privados de toda su potencia de despliegue, y ya con sentencia referida al primer recurso, el del PP, parece que va a llevar a muchos ciudadanos a la calle para protestar.

¿Y? Pues eso, que leída la Constitución, el Estatut y la sentencia, las cosas están como están y más allá del número de asistentes, otra ciencia muy poco exacta, deja un poso de duda sobre el tipo de Estado que queremos y cuales son las vías para alcanzar una convivencia pacífica y satisfactoria. 

Me temo que nadie tiene la solución y  se me ocurre que podríamos preguntarle a quien parece haber congregado más expectación ante sus veredictos, algo así como el Salomón de hoy, ese el mundialmente conocido, Paul, el pulpo.  

Y si no nos gusta su sentencia, siempre podemos comérnoslo con pan con tomate o a feira que está bien rico.


6 comentarios :

  1. A mi esto del estatut al principio me ponia de mala leche y no es por que me sienta muy patriota, si no mas bien, porque los que lo reclaman en el fondo solo quieren poder y hacer lo que se les antoje, ademas a veces tengo la impresion de que esto no es mas que marear la perdiz para estar siempre en el gobierno con ideales estupidos.
    Lo que me quita el sueño son problemas que los politicos se niegan a resolver y mientras tanto nos distraen con estas chorradas, hablo por ejemplo, de la mierda de sueldo que tenemos la mayoria de los españoles, de los robos, de la justicia lenta e injusta, y de lo caro que esta la vivienda y de como los bancos se enriquecen a costa de putear a la gente durante al menos 40 años. Eso creo que son problemas de verdad y no la perdida de tiempo, energia y dinero en la bobada del estatut.

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  2. Vivo en Cataluña y como siempre digo, se ven más preocupados los políticos catalanes en televisión que el mismo pueblo catalán. Mirando sus manifestaciones las encuentro sosas, escasas y poco participativas. Normalmente las veo dónde el resto del pueblo catalán, desde alguna cafetería dónde paso alegremente de sus rollos. Cuando hagan una contra la crisis y el paro me verán allí. Pero para esto, no. Una buena parte del pueblo catalán está dedicada a orientar a los guiris que no saben llegar hasta la Sagrada Familia o en irse de fiesta con visitantes de cualquier país o incluso de cualquier región de España. Hay una parte de tu texto que tiene la clave: la baja participación del referéndum. Más claro imposible. Palabra de catalán.

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  3. Es que ciertos sectores de la sociedad se ponen muy nerviosos cuando huelen posibles vientos de cambio en la tan defendida unidad nacional. Como si eso fuese una ley de la naturaleza inalterable, incuestionable.
    Las personas y los pueblos evolucionamos, cambiamos, nos vamos transformando según circunstancias y acontecimientos que van haciendo que las necesidades y los acuerdos que un día se aceptaron como buenos, ya no los sean. Y no pa-sa na-da!!! Yo creo que hay que dejar ese fluir, pero hay miedo, mucho miedo.

    Besos

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  4. Ragnarök, quizás es fácil verlo así cuando no te sientes "en tierra extraña" como parecen decirnos.

    Houellebecq, quizás la cantidad de gente que ha acudido a la manifestación signifique un cambio en la tendencia que apuntas.

    Rosa, los cambios están previstos en el sistema, no hace falta buscar atajos ni enfrentamientos por ninguna de las partes, ¿sabes lo que más dificil se me hace es ver el tema como una cuestión de partes, de unos y otros, no es más fácil ser todos? En un mundo globalizado estas disquisiciones se me hacen raras.

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  5. El Estatuto de Cataluña es exactamente igual que el nuestro.
    Sólo que los políticos andaluces no añadieron los artículos denostados por el Tribunal Constitucional. Y los ciudadanos estaríamos en cualquier feria, que ni falta que nos hace meternos en política...

    Pero mientras que aquí es un absurdo que me he leído yo y dos más, y ni se aplicará en la vida...en otros lares equivale a formar la de dios si se le recortan privilegios.

    ¡Ay señor! ¿Quién tiene la razón? ¿Quién no?

    Estoy mú jarta...que voten TODOS los ciudadanos, que decidan y que dejen de dar por saco.

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  6. Fiebre; quizás sea precisamente eso, cuestión de "privilegios".

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