, ,

¡OH CAPITÁN! ¡MI CAPITÁN!


¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!
Nuestro espantoso viaje ha concluido;
El barco ha enfrentado cada tormento, 
el premio que buscamos fue ganado;
El puerto está cerca, las campanas oigo, 
toda la gente regocijada,

 Walt Whitman






Hemos ganado la Copa del Mundo de Fútbol y estamos agotados y felices. A los que les gusta el fútbol y a los que tan sólo nos engancha en ocasiones, esta selección nos ha hecho vibrar y sentirnos orgullosos y no sólo porque han ganado, sino por un montón de pequeñas cosas que miradas despacio son más que un gran pase, una parada imposible o un gol de pura antología.

Este grupo de jóvenes deportistas es el primero compuesto por jugadores de grandes ligas extranjeras, que saben hacer más que correr detrás de un balón, chicos que saben expresar sus sentimientos, que hablan con corrección y prudencia. Hay entre ellos más de once indiscutibles titulares de grandísimos equipos, y algunos sólo han pisado el césped cuando no contaba, pero han sido uno más con los que no se han perdido un minuto. 

Este no es un equipo de estrellas, que las tenemos y muy grandes, ninguno se ha querido alzar sobre los demás. Y si alguien es modelo de prudencia, de sobriedad, de saber estar es el entrenador. Un hombre que en el momento más emocionante de su vida deportiva, cuando el mundo lo eleva a los altares de una profesión plagada de dioses y diosecillos, toma la palabra y dice:


"No es sólo ganar. Lo hemos conseguido con un grupo que cuenta con grandes valores y principios"


El deporte es una escuela de vida que prepara para afrontar otros retos, pero habitualmente vemos como a medida que sube el nivel, la categoría humana se va desdibujando. En este equipo no es así, estos chicos, capitaneados por un hombre tranquilo nos han hecho tocar el cielo con las manos, pero siguen siendo próximos, educados, amables, como el hijo que quisiéramos tener, o con perdón de Sara Carbonero, el novio por el que suspirar.


Y si el deporte sirve para algo, si la emoción que nos provoca tiene más sentido que el atavismo de la caza y la conquista, es para esto, para aprender que juntos somos más, que con un objetivo claro y un plan trazado, se puede llegar muy lejos, que aunque el camino se empine, aunque vengan mal dadas, si perseveras, si confías en tu gente, al final, se puede.


Y España, un país que demasiadas veces no sabe quien es, que se descubre trazado por fronteras irreales, puede aprender de esta selección que en uno de los momentos más tristes y desolados de nuestra reciente historia, nos ha regalado la ilusión de ser CAMPEONES DEL MUNDO. 

Juntos podemos!!!

7 comentarios :

  1. Por unos días olvidaremos nuestras penas, a ver si nos contagiamos de ese espíritu.

    besos

    ResponderEliminar
  2. Hola Pilar!
    Has hecho una gran crónica de la victoria de la Roja! Fue muy emocionante! El mundo entero se puso en pie para dar la enhorabuena a estos chicos humildes que han sabido dar una lección de humanidad y grandeza a todos sus rivales.
    Es bonito que de vez en cuando, pasen estas cosas extraordianrias!
    Un abrazo!!

    ResponderEliminar
  3. Canoso, estoy viendo las imágenes por la televisión, ¡cómo no contagiarnos de esto! Están en la calle a miles por algo que nos alegra, nos une y nos hace felices.

    Susi, gracias por tu visita y tus palabras, es emocionante ver cómo la algría toma una calles acostumbradas a ver a la gente salir indignada, hoy las pancartas son alegres.

    ResponderEliminar
  4. Ay, Pilar, tú lo dices más bonito, pero veo que decimos las dos lo mismo

    Me encanta tu blog, ¡me quedo con tu permiso!

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  5. Tita, sé bienvenida, como en tu propia casa.

    ResponderEliminar
  6. Como siempre magnífica forma la tuya de contar.
    Lo mejor para mí, la sencillez del entrenador y la emocionante alegría del capitán y demás jugadores...., a más de uno nos contagió.
    Y que decir de la acojida.... más emociones, que lección de unidad de todos al rededor de los CAMPEONES DEL MUNDO
    Casi nada.....
    Besitos

    ResponderEliminar
  7. Anónimo, pues eso, sencillez, alegría y unidad, ¿quien da más?

    ResponderEliminar