, , , ,

EL MÁRMOL LATE

Son muchas, muchísimas las esculturas que pueden admirarse en Roma, atesoradas por hombres poderosos o encargadas por éstos mismos a genios del cincel. Por toda la ciudad se encuentran pequeñas obras de arte, dignas de ser loadas y cuidadas, diminutos restos de un imperio, o adornos sencillos de fuentes, fachadas, tumbas o palacios, hemos hecho muchas fotos a esos angelitos, niños dormidos, manos, pies, caras, brazos, espaldas imponentes, desnudos provocadores y bustos de ya no se saben muy bien quienes.



Pero de entre todas, hay un grupo en el que la piedra supera la técnica, el mármol cobra vida y ni la gente, ni el calor, ni el cansancio, ni las insuficiencias técnicas y personales (cómo echamos de menos al artista de la familia, sus cámaras y su saber mirar), impiden que por un instante la mente y el espíritu se maravillen a una. Es mi selección de mármol, lástima que no puedan ser acariciadas como piden desde su silencio impuesto.

La Pietá de Miguel Ángel. San Pedro de Vaticano
Una Virgen absurdamente joven, serena y hermosa acoge entre sus brazos el cuerpo vencido de su hijo muerto, no lo abraza, lo muestra, y a pesar del cristal, de la gente que se agolpa, del flash prohibido que el japonés ni esconde ni lamenta, se hace un vacío silencio, una pena serena, hermosa, tan delicada como la imagen que nos muestra simplemente la muerte.




Beata Luisa Albertoni de Bernini en la Iglesia de San Francesco a Ripa


Representada en plena visión del Niño y Santa Ana, la Beata Luisa agoniza sobre un colchón de mármol. La postura, los drapeados, la expresión de cara, la crispación de las manos, extraña no oír sus suspiros y miras algo expectante la expresiones de los niños, mientras lees en tono monocorde la referencia de la guía, resulta sorprendente encontrar esta imagen en la sobria iglesia de los franciscanos. 




Santa Cecilia de Stefano Maderno en la Basílica de Santa Cecilia
En un templo inmenso presidido por un ábside de mosaico realmente imponente, se descubre a los pies del altar mayor la imagen de esta Santa, que cuenta la tradición sufrió martirio, no pudiendo matarla de otros modos, un corte en el cuello provocó que se desangrara y falleciera. Ese momento postero es el que recoge el artista, y nos presenta una joven que se adivina hermosa, casi dormida. Los pliegues de su manto y su pañuelo son tan delicados, y ella parece tan joven, tan sola, tan vulnerable, que si no fuera por el cristal que la protege y por la segura bronca de la monja que vigila que el aspecto de los turistas sea medianamente apropiado, me hubiera costado abandonarla sin un abrazo.

Santa Teresa de Jesús de Bernini en la Iglesia de Santa Maria della Vittoria
De nuevo Bernini, de nuevo la luz, de nuevo una mujer en pleno éxtasis. No hay mejores palabras que las de ella: "Veía un ángel cabe mí hacia el lado izquierdo grande sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los ángeles muy subidos, que parecen todos se abrasan...Veíales en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Éste me parecía meter en el corazón algunas veces, y me llegaba a las entrañas... y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios"

Moisés de Miguel Ángel en la Basílica de San Pedro ad Vincula
Y de nuevo Migel Ángel,  el genio contenido en la poderosa imagen de Moisés con las tablas de la Ley en el monumento funerario de Julio II, le rodean otras figuras pero ese hombre ya mayor, aún fuerte, quien se apodera del conjunto, obligando a seguir una mirada que se pierde más allá de la iglesia, de la plaza y del mundo. La ira contenida, el movimiento detenido, la fuerza... (por cierto no son cuernos, sino los rayos que acompañaban a Moisés cuando bajó el monte con las tablas y encontró a su pueblo de juerga con el becerro de oro)

10 comentarios :

  1. Siempre he lamentado que tanto arte sublime se dedicase a una religión que no me gusta por lo poco placentera que me resulta. Porque muchas veces ha ensalzado el castigo de la carne con la promesa de placeres futuros pero muy poco demostrables. Pero la Teresa De Bernini refuta mis recelos. Esa señora está en pleno orgasmo y todos lo hemos sabido desde hace años. Aquí no hay religión del castigo. Al menos los que podemos mirar el arte sin el prejuicio de la religión podemos verlo así.
    Bernini fue grande... Y lo seguirá siendo mientras podamos disfrutarle a través de sus estatuas (que no de Dan Brown).

    ResponderEliminar
  2. Por desgracia hay mucho arte inspirado por la religión, veremos si en futuro no está inspirado en la cordura, me temo que eso nosotros no lo verémos.. si es que llega a pasar.

    ResponderEliminar
  3. Gracias Pilar por traerme tantos recuerdos con estas esculturas grandiosas. Bernini está por todos lados verdad ??? en las iglesias, en las fuentes, en esculturas en parques, etc.
    Tengo que contradecirte en una cosa: Lo que tiene Moises realmente son un par de cuernos bien majos. No son rayos de luz, sino cuernos. Esto es debido a un fallo de traducción de San Jerónimo porque la palabra hebrea para rayo y cuernos es la misma. El texto original decía que de la cabeza de Moises salían rayos y San Jerónimo los tradujo como cuernos, porque nadie podía resplandecer luz sino Dios. Y Michelangelo se agarró a esta versión para cascarle al pobre un poderoso par de cuernos :)
    Otra cosa, su ubicación no es la Basílica de San Pedro sino la iglesia San Pietro in Vincoli a la que Julio II tenía mucha devoción.
    Un abrazo con mucho cariño.

    ResponderEliminar
  4. Bueno, voy a archivar estas entradas de viaje para cuando vaya a Roma. Nena, mucho mejor que una guía al uso.
    Anda, aprovecha bien

    ResponderEliminar
  5. Diossss estareis cansadisimos..
    Pero palos a gusto no duelen :)
    Besos y ser felices.

    ResponderEliminar
  6. de verdad, Pilar, lo tuyo es la crónica hagiográfica...
    qué nivelazo, chica

    ResponderEliminar
  7. Los papas se convirtieron en mecenas y por ello el mensaje religioso impregna el arte, que quizás no hubiera sido creado sin el que lo encargó.

    Thot, claro que está en San Pedro ad Vincula, o San Pedro in Vinculi como me corriges dandole razón a mi santo, bien arriba de la cuesta de los Borgia y en compañía de las cadenas de San Pedro y un par de sepulcros curiosos de verdad.

    Besos a tod@s

    ResponderEliminar
  8. Pero tú cuando vuelves? je je que voy arrastrando ya los colmillos je je

    disfruta todo lo que puedas, besotes

    ResponderEliminar
  9. hay una página en que se presenta AL DAVID DE MIGUEL ANGEL CON LLAMADAS A DIFERENTES PARTES de la escultura. Desearía en contrarla.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No sé si es esta a la que se refiere, pero le dejo el enlace

      http://www.elmundo.es/elmundo/2004/graficos/sep/s1/david_500.html

      Eliminar