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SUEÑOS DEL BÓSFORO

Hace unos días comentaba una novela que se inicia en Estambul, una de las ciudades más hermosas y mágicas que conozco, capital de un amplísimo país que lleva muchos años llamando a las puertas de una Europa que no ha encontrado la forma políticamente correcta de decirle que no forma parte de ella y que año a año le exige cambios y reformas que recuerdan al más dificil todavía.


Ayer los turcos fueron a las urnas para cambiar una Constitución que les fué impuesta tras el trecer golpe de estado que sufren desde que Ataturk estableció la república e hizo de Turquía un estado laico, en este caso se pretenden avances en materia de derechos humanos, la reforma del poder judicial y sobre todo la limitación de los derechos, o quizás sería más exacto decir poderes, del ejército. 

En Estambul se jugaba la final del Mundial de Baloncesto, (esa que no pudimos jugar nosotros, porque a nuestra selección le ha faltado suerte y sobre todo la presencia de los más grandes), la selección turca se enfrentaba a la casi todo poderosa selección  norteamericana, lo que supone un éxito histórico para su baloncesto, pero se presentaron mayoritariamente ante las urnas para votar.

Quieren dejar atrás años de violencia, inseguridad y retroceso, quieren lo mismo que los demás, una vida mejor y están convencidos de que esta es la vía, ojalá no se equivoquen. Perdieron la final, pero las reformas han sido apoyadas por más de un 58%, seguro que en las calles bulliciosas calles de Estambul, se celebran ambas cosas.

Me gustaría equivocarme, pero aún cuando las reformas se lleven a cabo, desde Bruselas encontrarán otros motivos para mantener las puertas, (ésas que antes guardaban el jardín del Eden y ahora sostienen con dificultades un espacio económico que se desploma y en el que ante el miedo sólo estamos siendo capaces de oponer el racismo interno), cerradas y bien cerradas. Lamentablemente el gobierno turco sigue entregando motivos a manos llenas, ya que ninguna de las reivindicaciones kurdas han sido tenidas en cuenta.

Es mucho más evocador pensar en el Estambul de los tiempos de la Sublime Puerta, pero el presente llama a nuestras puertas y debemos abrir. La vida real también puede estar llena de poesía.



No quiero cerrar esta entrada sin darle las gracias a Mª Pilar de blog Pelusón, por el bonito premio que me ha regalado hoy, y sobre todo por sus amables palabras.

6 comentarios :

  1. La antigua Constantinopla, con su Mezquita azul, Santa Sofia y el cuerno de oro. Cuando llegué al Kapali Karsi, lo primero que me dijeron cuando se direon cuenta que era española fue: "María, María aquí más barato que carrefú"

    (Para ellos todas las españolas somos María y todos los españoles Pepe)

    Un abrazo.

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  2. Enhorabuena por el premio.
    De Estambul conozco más su pasado que su presente aunque siempre es uno de mis viajes pendientes. Lo que sí veo claro es que su progreso, pese a quién pese, es ya inevitable. Lento pero seguro.

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  3. Punto primero: enhorabuena por el premio, merecido donde los haya.
    Punto segundo: qué ataque de nostalgia me han dado las fotos.
    En cuanto al referendum, tengo la impresión de que la justificación no es tan lineal. Cuando estuve allí hablé con gente, jóvenes y mayores, y había mucha controversia al respecto. Una de las señas de identidad de la república turca es su laicismo que ahora se está perdiendo y más con la nueva constitución.
    A mí la introducción de la religión en la política, de cualquier religión, me da un poco de yuyu.

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  4. Tengo una amiga enamorada de Estambul y empeñada en que vayamos juntas a conocerla. Yo me paré en El Pireo y no escuché cascabeles.
    Pongo en barbecho ese viaje.
    Qui lo sa.
    Besos encontrados

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  5. Marpin y la Rana; las sonrisas y las bromas de los tenderetes del Gran Bazar, la belleza serena del horizonte de minaretes, y la calidez de la acogida, hacen que te enamores de ciudad y de su gente.

    Houellebecq; gracias por la felicitación. Estambul es una ciudad que conquista y un pueblo que avanza poco a poco, cierto que no representa la realidad turca porque es evidentemente europea, mal que les pese a algunos, pero sí la punta de lanza de quienes desean ser libres.

    Tiza; gracias. En turquía creo que no conocen el significado de líena recta, van siempre girando, torciendo, avanzando y retrocediendo, como en uno de sus regateos, y no, no es fácil de explicar ni de entender, la religión se empeña en teñir la realidad y ese es uno de los grandes riesgos de Turquía.

    Larisa; es un viaje precioso, una ciudad embrujadora rebosante de vida, historia y futuro. Bienvenida, espero que te sientas cómoda.

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  6. Realmente si Estambul se lo está currando tanto como para poder merecer un puesto en la UE deberían dárselo porque han hecho muchísimas reformas, es decir, interés tienen en que proceda.

    Un saludo

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