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TRECE

Trece era el número de la suerte de mi abuela, y trece nos sentamos anoche a cenar, el fruto de una pareja que persiste  cuarenta y cuatro años después de áquel SÍ, después de los años dulces del amor primero, de la creación de una familia en dos plazos, de montar el hogar allí dónde tocaba colgar el sombrero, de ganar y perder miembros, de ser muchos a volver a ser dos, siguen juntos. 


No es una historia con fondo de violines y rosas, sino la vida real con risas y llantos, palabras y silencios, errores que se pagan y fallos que se perdonan, a caballo en un mundo que ha cambiado tanto que al recordar parece una serie de televisión, tratar de entender y mudar lo mudable sin cambiar el fondo, no ha debido ser fácil, y aún ahora es un trabajo a jornada completa, pero siguen juntos y a veces, conseguimos pasar unas horas juntos y disfrutar.

Cuatro hijos, tres parejas, (acabamos de perder una novia), cuatro nietos; tan diferentes  que la leyenda del adoptado se queda corta, distintas creencias, diferentes filias políticas, opuestas posturas ante casi todo, pero miembros de la misma tribu, y eso también se nota. 

Somos una familia, el núcleo de una más grande, puede que no nos eligiéramos como amigos, puede que no nos votáramos en unas elecciones, pero nos queremos, podemos sacarnos la piel a tiras entre nosotros, pero que nadie de fuera nos toque, porque nos entra un virus a lo "Esteban" y nos sale la vena, por mi familia M-A-T-O y sé que todos estamos inoculados con la misma enfermedad, cuando las cosas se ponen feas, somos uno solo, apartamos diferencias y cada uno a su modo, lo da todo.

Un luchador de fondo, naúfrago de demasiadas batallas, al que la calma le ha costado cara pero a quien la vida ha premiado con una primavera hermosa y cantarina; un artista, demasiado atraído por el brillo y el oropel que trata de no olvidar quién puede ser y nos regala imágenes de ensueño; un hombre bueno, orgulloso de la familia creada con la ayuda de una callada muchacha que se ha hecho mujer en solitarias batallas; y la pesada que escribe, cabezota por todos, que se resiste a reconocer cuando se equivoca, pero sigue peleando.

No fué una cena de gala y las copas las tomamos en la terraza de casa, con los niños matando marcianos en la consola, pero nos reímos, compartimos anécdotas de un verano que se acaba y nos preparamos para el resto del mes, lleno de cumpleaños, y si hay suerte, de encuentros amables como éste, sencillos, en familia. 

18 comentarios :

  1. como la vida misma, amiga, ni mas ni menos, precioso, me ha gustado, lo he sentido como propio, y me he sentido como parte de esa familia..

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  2. Me da alegría y a la vez pena leerte.

    En mi familia son todos unos "controlados" y unos "bien puestos" (eso sí, sin maldad ni estupideces) del copón...

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  3. A eso se le llama escribir cada uno su propia historia de vida y juntarla en un verdadero libro de familia.
    Está claro que el número 13 dista mucho de darte mala suerte.

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  4. ((y sé que todos estamos inoculados con la misma enfermedad, cuando las cosas se ponen feas, somos uno solo, apartamos diferencias y cada uno a su modo, lo da todo.))

    Aquí en esta frase es donde para mi reside lo que en verdad es una familia.....
    Me encantó leerte como siempre
    Besos

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  5. Cada vez estamos más convencidos de la grandeza de las cosas pequeñas.

    Un abrazo.

    Marpin y La Rana

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  6. Una entrada realmente encantadora y entrañable. Siempre tira la sangre muchísimo más que todos los carros del mundo.

    Las familias unidas siempre tienen algo especial. Hay que saber disfrutarlo y agradecerlo.

    Un saludo

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  7. Así es la familia, Pilar, tienen sus cosas, como todas, pero para nosotros es intocable, con su virtudes y sus defectos, con sus buenos ratos y con los menos buenos, al fin y al cabo, mucho de lo que somos se lo debemos a ellos, a los que día a día caminan a nuestro lado de una u otra forma.

    Abrazotes y felicidades

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  8. Mi familia es un clan, tipo el Padrino. Vivimos desperdigados por los cuatro puntos cardinales de España para nos juntamos con mucha frecuencia por el gusto de reunirnos, charlar de lo divino y de lo humano y reir juntos. Si alguien necesita, si le ocurre algo malo o algo bueno, algo allí que corremos todos. Yo, me siento muy afortunada por pertenecer a ella.

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  9. las pequeñas reuniones terminan siempre siendo las mas grandes. las de verdad.

    un saludo desde la lejania.

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  10. Pero Pilar querida, esa familia se parece a una familia tana, italiana, ja.
    Un beso!

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  11. A mi, personalmente el trece me encanta.
    Besos
    Nela

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  12. Eva; de algún modo aquí tambien tenemos una familia ¿no?

    Fiebre; alegria bien, pena no hay motivo, Besos

    Anita; es un gran número.

    Meme; gracias guapa, el placer es siempre mío.

    Marpin y la Rana; totalmente de acuerdo. Besos saltarines

    teologiadeS; pues en el fondo es así, la sangre tira,

    Canoso; la familia es como el invernadero donde nos cuidan hasta que nos hacemos fuertes.

    Tiza; pues eso familia ¿no?

    Sandocan; lo pequeño es lo único que sí es grande.

    Juanma; en todo caso que parezca un accidente, eh?

    Nela; era el número de mi abuela y por eso tiene un significado muy especial.

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  13. Yo nací en 13 y cuando cumpli los 13 años, cayó en martes y ¡¡aquí estoyt¡¡ jaja
    Me encantan las familias grandes, en mi casa tambien somos muchos y en verano en mi casa nos solemos reunir a veranear unos 15 más o menos, y eso es estupendo, así que muchas felicidades.

    Un abrazo

    Pilar

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  14. Hola, Pilar:

    Deseo que estéis juntos hasta el final.

    Mi familia también fue así un día, no hace mucho.

    Besos.

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  15. Mª Pilar; es que al trece le han dado la mala fama otros, es un número precioso. Gracias por tu visita y tu comentario.

    Mar; noto cierta tristeza en tu tono y lo lamento, todas las familias pasan baches, cambian, evolucionan y mejoran. Un beso y suerte.

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  16. Mi problema para sentar a trece en torno a una mesa, es que no todas las sillas son iguales. Ni los platos, ni los vasos, ni lo cubiertos; pero trece, muchas veces.
    Y la pandilla del "insti" de mi mujer, también somos trece. Y nos reunimos con bastante frecuencia.

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  17. ...sucede que a veces algo te eriza la piel!

    Besos
    Cristina*

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  18. Valdomicer; es que es un número estupendo, como todos y cada uno que suma la gente con la que se está bien. Y viva la diversidad, incluso en la vajilla.


    Cristina; a veces.

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