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ENCIMONISMO

Ayer mientras disfrutábamos de las primeras fotos del nuevo miembro de la familia, (precioso de verdad) escuchábamos las dificultades propias de los primeros días con un bebé en casa, quizás exageradas por la carga de guías, consejos e instrucciones que ha recibido la nueva madre. 

Una chica joven, con estudios universitarios y que hasta hace muy poco ha estado trabajando tremendas jornadas en una firma internacional, (lo que hubo un tiempo que se conocía como JASP, y ahora va camino de convertirse en especie en peligro de extinción, porque no hay empresa que no se afilie a la cofradía del santo ERE, y una madre ya se sabe), que tiene a su lado una madre aún joven y activa, dispuesta a echarle una mano en el escaso tiempo que le queda tras el trabajo, pero excluída del proceso de crianza con un cariñoso pero firme "agradezco tu apoyo, pero yo voy a criarlo de otro modo". 


Del mismo en que vivió la maternidad, con muchísima documentación, con muchas prevenciones, con dudas tremendas sobre lo mucho que se perdería si pedía la epidural en el parto, al modo new age, en los principios de la lactancia materna a demanda hasta los dos años, en la condena al infierno del chupete, en el cojín de lactancia, en la vida al servicio del recién llegado por encima de todo, en la consagración del núcleo familiar básico y la prevención ante las opiniones ajenas al dogma. 

Pienso en ella, afrontando un momento vital precioso (pero agotador) del mismo modo que había afrontado el estudio o el trabajo, buscando la excelencia, y me apena, porque ser madre es fabuloso, pero no deja de ser una faceta más de la vida, y como decía mi abuela, "en exceso, hasta la gracia de Dios hace daño". 


Curiosamente en El País de hoy Elvira Lindo, hace referencia (con mucha más gracia que yo, PINCHA AQUÍ) a este tema, y me ha recordado un librito que me tropecé en mi primera maternidad y que me resultó muy liberador, divertido y desestresante, que recomendaría a cualquier madre primeriza y que seguro que está condenado al ostracismo en los foros de madres, y eso que empieza muy bien 


"El deber de una madre es bien claro: ser perfecta. Las madres, como todos sabemos, son sagradas. Son dulces, afectuosas, solícitas y abnegadas «madonnas». Siempre están a mano. Tienen un corazón tierno y una paciencia infinita. Una madre es como el legendario pelícano que se desgarra el pecho para alimentar a sus criaturas. Cualquier madre daría la vida por su hijo.." 


Claro que en algún momento se trunca, y su autora, Libby Purves, se reconoce tan incapaz como me sentía yo, y ese es su título ¿Cómo no ser una madre perfecta?  (prueba a descargarlo aquí) me encantaría deslizarlo entre los mucho más sesudos "Embarazo y parto natural: guía para disfrutar naturalmente de la maternidad", "El bebé es un mamífero", " Un regalo para toda la vida", o "La ciencia de ser padres" , no aprendería nada nuevo, pero quizás comprendiera que la vida es realmente más sencilla cuando no te exiges un 10 a cada paso.

19 comentarios :

  1. Cuando iba a ser mamá, leí muchos libros. Me hice esquelas, decálogos. Todo estaba controlado. Vuando vino el bebé, me di cuenta que el día a día requería mucho más que mis conocimientos adquiridos. Entonces acudí a mi ADN. Generaciones de mujeres antes que yo, sin estudios ni conocimientos habían sacado a sus hijos adelante, y yo llevana esa memoria genética en mi. Aparte los libros y me dejé llevar en el día a día por el amor la intención. Funcionó. Tengo dos hijos maravillosos.
    Un abrazo.
    Marpin y La Rana

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  2. Es una pena que hoy en día el avance de la ciencia médica no nos deje hacer consciente esa memoria genética, no deje que nuestro cuerpo se ponga de parto cuando la naturaleza lo decida y la leche materna, ese oro blanco, no fluya cuando lo pida el bebé sino cuando el señor o señora pediatra diga.

    Yo también he leído un montón de libros sobre maternidad, y sigo haciéndolo, aunque ha sido la experiencia la que me ha dejado claro que no se puede ser una mami 10; y seguro que haga lo que haga se podría haber hecho mejor. Pero lo que a mí me hace feliz es que para mis hijos soy "la mejor mami del mundo".

    Un besico

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  3. Yo también leí mucho, unos me aportaron cosas valiosas y otros nada. Pero de todo lo leído, de todos los consejos recibidos con lo que me quedo, con lo que de verdad me he sentido bien ha sido con aquellas decisiones que partían de mi intuición más profunda. Y eso, no te lo da ningún libro.

    Estoy contigo en que nos equivocamos, y ahí reside, no sólo en la maternidad sino en la vida, nuestra capacidad para mejorarnos, para seguir creciendo. Yo sé que por muy bien que lo intentemos hacer, por mucha teoría que nos metamos, siempre, siempre, siempre habrá cosas que nuestros hijos nos reprocharán. Nunca pretendí ser perfecta, ¡¡¡pordios que horror!!!, yo lo único que deseo es que mis hijos, aún a pesar de mis errores, lleguen a ser Ellos.

    Besitos Pilar

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  4. La perfección está en saber dar lo necesario en el momento justo.
    Saludos dominicales.

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  5. Acabo de leer el artículo que recomiendas y no me ha parecido gracioso. Yo no he hecho a mis hijos el ideal de mi vida, sino que han sido ellos los que se han hecho hueco, un hueco que me llena mucho más que otras cosas.

    Me encanta abrazar a mis hijos y cogerles en brazos todo lo mi espalda me permite. Dormir con ellos me relaja y a ellos les hace sentirse seguros.

    Yo no puedo hacer las hamburguesas, las compro hechas, y también recurro al Sr. Mayer para más de una cena, pero me esfuerzo para que mis hijos tengan la mejor alimentación que les pueda ofrecer, como hice durante sus primeros seis meses de vida, que los amamantaba cuando ellos pedían y eso era algo que nadie podía hacer por mí.

    Y el comentario sobre las jóvenes mamás que se han convertido en el terror del vecindario... son muchas las mamás que a día de hoy se esconden para dar el pecho a su hijo y que les da vergüenza confesar que practican el colecho, en definitiva, que hacen lo que las madres de las madres de nuestras madres hacían sin haber leído toda la colección de libros para una maternidad perfecta.

    "Encimonismo"... hay muchas cosas que no entiendo, y lo de inventarse una palabra e intentar atribuirle significados absurdos es una de ellas.

    Un besico Pilar, ya sabes que te leo cada día.

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  6. Magnífico post. La perfección no existe y menos aún en documentación. Me aventuro a decir que la sabiduría ignata debería ser la pauta a seguir y digo "me aventuro" porque este tema es absolutamente desconocido para mí.
    Un abz.

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  7. @EL BLOG DE MARPIN Y LA RANA Totalmente de acuerdo, confiar en nosotras mismas es básico, enhorabuena.
    @Sonia Lamento que no te pareciera gracioso, creo que como en todo la imposición es mala, junto con el exceso. Y imagino que las norteamericanas son tan fanáticas en este campo como acostumbran en todos, y tan peligroso me parece que una mujer se averguence de darle el pecho a su hij@ como que sienta juzgada y condenada por no hacerlo, y creo que ambos casos son una pena. Vamos aquello del punto medio y dejar hacer ¿no?
    @Rosa Las de la intuición, buena opción.
    @Marisa La perfección es siempre un objetivo que sabemos incalcanzable pero hacia el que tendemos. Buen domingo
    @thot Bueno, todo puede llegar, ¿no?
    Gracias por tu visita y tus palabras.

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  8. Ay, Pilar, no puedo estar más de acuerdo contigo y con la Lindo, y mira que últimamente está moñas.
    Tampoco entiendo ese nuevo método de los pediatras de que el niño tome el pecho cuando quiera. Si los niños lo que más necesitan es una vida ordenada, cada cosa en su momento. En fin, son tácticas que fluyen como las olas del mar, vienen, van...
    Besos, guapa.

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  9. Bueno, sólo con leer el título de mi blog, ya te puedes imaginar que estoy de acuerdo contigo: Porque soy madre, pero tampoco quiero (ni creo que tenga por qué) olvidar otros aspectos de mi vida. También he comentado alguna vez que no me siento perfecta, ni quiero que mis hijas tengan de mí una imagen de madre perfecta. Quiero que entiendan precisamente eso: que no soy perfecta, que soy humana y que tengo mis malos y mis buenos momentos, igual que ellas y que sus profesores, y sus amiguitos... No quiero que me quieran por ser perfecta, porque desde luego no lo soy. Eso no quita para que al educarlas, procure hacerlo lo mejor que puedo y sé. Pero mis esfuerzos van en otras direcciones muy diferentes a esta tendencia actual. Lo que más me disgusta, es lo agresiva que se muestra alguna gente cuando les muestras que no estás de acuerdo con su manera de ver la crianza, como si sólo ellas estuvieran en posesión de la "verdad absoluta".

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  10. Debe ser muy difícil ser madre, aún así, hay muchas maneras de hcerlo y muchas son buenas. Yo sé que cuando vaya a ser madre me tocará escuchar muchas cosas, buenas y malas, y todos querrán influir. Pero en fin, cosas de la vida.
    Igual te pido consejo a ti. ;)

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  11. Si algún día tengo un hijo, tendré la suerte de no sufrir el bombardeo informativo que recibe una madre primeriza hoy en día, pero tengo claro que ayudaría a mi pareja en todo lo que pudiera para que no se cargara con más responsabilidad de la necesaria, para que de ese modo pudiera disfrutar más de la experiencia.

    Besos

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  12. Yo tengo un hijo y no estoy de acuerdo para nada con lo dice el artículo, no sé, yo claro que cuido lo que come mi hijo, igual que lo cuidaba mi madre. El resto es que creo que no merece la pena ni ser mencionado, cada uno educa a sus hijos lo mejor que puede y que sabe, porque a ser padres, no nos enseñan en el colegio.

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  13. @La de la tiza Debemos venir de un lugar común, yo necesito orden en mi vida y así crié a mis hijos, entiendo que otras decidan lo contrario, lo que me preocupa es la sobrecarga de responsabilidad, y el empeño en que solo hay un modo de hacer las cosas, en fin, como dices, todo viene y va. Besos
    @superamatxu Creo que esa la clave, cada uno debería poder hacer como prefiera pero sin criminalizar al que piensa diferente. Un beso super.
    @Sonix Muchas ideas, unas te sirven otras no, como en todo en la vida. A tu disposición, pero el mejor consejo es que confies en tí. Un beso
    @Zarzal Un buen planteamiento de salida, ya es dificil sin tanta presión, creo yo.
    @marikosan Me gusta escuchar opiniones diferentes, que suguramente no lo son tanto, creo que lo importante es sentirse segura con una misma y disfrutar de la experiencia, sin dogmas, en ningua de las direcciones, que como comentaba Tiza, son cambiantes. Gracias por tus palabras.

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  14. Pilar, me parece grandiosa tu entrada, pues verás, yo me casé demasiado joven, tuve a mis hijas y creo que fuimos creciendo juntas, yo no leí nada, solo lloraba asustada, no sabía nada de nada, cuando estudiaba, una monjita era la encargada de la educación sexual, se ponía colorada solo de pronunciar la palabra beso.
    Hoy mis hijas son dos adultas profesionales, magníficas hijas, amorosas.
    Que cambiaría si se me permitiese volver de nuevo (utopía), darles mas libertad desde chiquitas, soltarlas de mis amarres, dejarlas volar desde niñas amándolas pero sin morir de miedo pensando que ellas podrían no saber actuar solas en determinado momento tanto. Que vuelen, la libertad es algo que hace grande a quien la tiene y a quien la otorga.

    Abrazos amiga

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  15. Al leerte veo a mi hija ( despues de estar con ella dos meses para ayudarla con su bébé ( mi primera nieta ) en el anden de la estación del tren que me llevaba de vuelta a mi casa de Sevilla ( ella se quedaba en Madrid ) , con los brazos colgandos , el cochecito con la niña a su lado y llorando como una magdalena .
    Me iba con el corazon destrozado ; ningun libro la había preparado para este momento de desamparo , sabiendo que se las tenia que arreglar sola .
    Eso fue hace 14 años , y ya tiene tres niños . Ha aprendido !

    Besos desde Málaga.

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  16. Me encantan vuestros comentarios.

    Yo empecé encimonista y en un primer momento, me ayudó mucho toda la información que tuve porque me daba seguridad: yo no sabía nada de niños. Estuvimos solos. ¡Me siento reflejada en la JASP de la que tú hablas! Pero con el tiempo, tanta información y tantas obligaciones se conviertió en agobio. Después de cepillarse los dientes tres veces al día no creo necesario tener que repasar yo cada noche cada uno de los dientes de mis hijos ¡por Dios!
    Odio la presión que tenemos las madres (internas y externas) para ser perfectas. Gracias a Supernanny mi hija difícil está bien domada pero empecé a vivir el día que me di cuenta (hace ya unos años) que era imposible llegar a todo. Dejé de culpabilizarme (tanto) y me liberé.
    Y siempre he pensado que me estoy perdiendo mucho del mundo exterior. Me he sacrificado a tope por mis hijas y no cambio esos momentos por nada, pero ¡soy una persona, no solo una madre! ¡No me pidan tanto!

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  17. @Miuris Gracias por comprender el objetivo, que no es criticar lo que otros hacen, sino pedir un poco de cancha para todas las que pasan por el trance de criar el primer hijo. Un beso
    @Annick Y pudo, pero cómo le hubieras venido de bien al lado, ¿verdad? Un beso
    @Anónimo Encantada de saludarte, y enhorabuena por la liberación, estoy convencida que cuando nos permitimos no ser tan perfectas llegamos a más y disfrutamos el doble, regalate un poco de tiempo, al final todos lo valoran.

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  18. Excelente post, Pilar, me ha encantado. Creo que ya conoces más-menos mi opinión y que creo que en el justo medio y el sentido común, del que tanto tienes tú, está la clave.

    Si algo no soporto de todo esto, es que la nueva corriente que nos viene (e inunda) es absolutamente intolerante con los que no la seguimos y nos atrevemos a introducir cierto orden y rutina (como si fuera traumático por dios, cuando los niños necesitan saber siempre que es lo que va a pasar a continuación)

    A veces veo Supernanny y me asusto ¿sabes? porque es algo generalizado. Resultado de esta nueva corriente mal entendida, y mal explicada (y un poco llevada al límite la verdad)

    En pedagogía están muy bien descritos los tres estilos de crianza: los extremos, que son el Autoritarismo y el Permisivismo (o laisez-faire o algo así en francés) y el democrático, que es el que muchos permisivos puros y duros, creen (o creemos) que estamos practicando.

    Abrazos

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  19. Tita; el sentido común ya sabes, pasa por ser el menos común de los sentidos. En cualquier caso, lo que me preocupa es ese aire de cruzada que condena sin paliativos a toda la que no se somete al dogma.
    Creo en los estilos personales, mezcla de aquí y de allá, quedándote con aquello que te sirve y sin complejos.

    Un beso y encantada charlar contigo.

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