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SIGUE SALIENDO EL SOL

El correo de un amigo, adjuntando una presentación sobre Japón, me ha recordado la entrada pendiente sobre el Premio Príncipe de Asturias de la concordia 2011, otorgado a los “Héroes de Fukushima”, que en palabras de la fundación representa los valores más elevados de la condición humana, al tratar de evitar con su sacrificio que el desastre nuclear multiplicara sus efectos devastadores, olvidando las graves consecuencias que esta decisión tendría sobre sus vidas. 



Nos encontramos ante quienes han llevando la abnegación a un grado heroico, poniendo en riesgo la propia vida al afrontar tareas que evitaron una tragedia humana y ambiental de mayores dimensiones, dando al mundo un ejemplo de coraje ante la adversidad, sentido del deber, defensa del bien común y conciencia cívica.

Sin duda estas personas son merecedoras de un Premio que con la cuidadosa selección de galardonados ha ido ganando prestigio año a año, pero no son un grupo extraño, sino el fruto de una sociedad muy especial, de la que sabemos poco; su participación en la segunda guerra mundial (donde se manifestaron arriesgados, valientes y profundamente crueles), la belleza de sus cerezos, la diversidad de su cocina, su habilidad para la tecnología y una compulsiva obsesión por hacer miles y miles fotos.

El japonés es un pueblo extraño, complejo, lejano, culto, de soterrada violencia y compleja sexualidad, aferrado a su cultura y envuelto en la modernidad a golpe de chips, del que tenemos mucho que aprender.

Imagino nuestra reacción ante un suceso similar y me encantaría creer que seríamos capaces de acercanos a ellos, porque sin duda aparecería un grupo de héroes, pero ¿y el resto? ¿cómo reaccionaríamos nosotros, acostumbrados a culpar de todo a los otros, empeñados en no asumir responsabilidades y en exigir que nos lo den todo hecho? Quizá ahora que soplan vientos de tormenta helada, seamos capaces de aprender, quizá este sea un bello ejemplo.




Calma, Dignidad, Habilidad, Gracia, Orden, Sacrificio, Ternura, Entrenamiento...quizás con un poco de esto en la mochila, seamos capaces de encontrar un camino más allá del dinero.

15 comentarios :

  1. Ciertamente da mucho en qué pensar, Pilar. Y lo pienso y siento que, desgraciadamente, estamos a años luz de esos comportamientos... y lo seguiremos estando mientras esta sociedad en la que vivimos siga sobrevalorando unos valores (valga la redundancia) que está más que demostrado que nos abocan al egoísmo y a la competitividad.

    Una lástima...

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  2. HOLA PILAR MUCHAS GRACIAS POR VISITAR MI BLOG,YO NO HE PODIDO PASARME POR LOS BLOGS QUE SIGO PERO YA ESTOY AQUI OTRA VEZ DANDA LA LATA JAJAJJAJJA,LA SOCIEDAD TIENE QUE APRENDER MUCHO,PERO SOMOS NOSOTROS LOS ADULTOS LOS QUE TENEMOS QUE ENSEÑAR A LA JUNVENTUD A VALORAR Y SABER RESPETAR,UNA LINDA ENTRADA.BESITOS,MARIA.

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  3. Hola!! Acabo de dar con tu blog por casualidad, y si me lo permites me quedo por tu casita de forma definitiva!!! Voy a echar un vistazo!! besotes

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  4. Hola!! Acabo de dar con tu blog por casualidad, y si me lo permites me quedo por tu casita de forma definitiva!!! Voy a echar un vistazo!! besotes

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  5. Tus post son para leer con calma y sin prisas porque siempre me hacen reflexionar, Pilar.
    Sí, el pueblo japonés es un pueblo que se nos hace extraño, muy disciplinados y con poco espacio para la creatividad, al menos, esa es mi sensación. Sin duda su reacción ante el desastre fue totalmente ejemplar. Respecto a cómo reacciona cada cual en una situación semejante, yo creo que eso sólo se sabe de verdad cuando te llega el momento, por bien que te conozcas.

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  6. Conforme leía tu entrada y hacías comentarios relativos al pueblo japonés, me venia a la memoria un libro que leí y comenté sobre este pueblo, es: "El crisantemo y la espada" de la antropóloga Ruth Benedict, ha sido editado por Alianza Editorial .
    Saludos

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  7. Tú sabes que soy amante de la cultura japonesa. Me he empapado de su literatura, y tengo que decir, que a pesar de que en el mundo, en Europa, tenemos grandes escritores, la manera que tienen ellos de describir la condición humana me cautiva. Conciben la vida y los sentimientos de manera diferente, pueden ser crueles, pero extremadamente sensibles a la vez.

    Qué gran post el de hoy, Pilar.

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  8. Este post me recuerda al desastre del Prestige en Galicia en el que toda España se volcó... pienso que los españoles también somos solidarios.

    Saludos.

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  9. Sí, lo que me fascina de Japón es esa paradoja de crueldad y civilización. Por un lado capaces de lo peor y por el otro una sociedad unida, cívica, elegante y refinada. Siempre me ha atraído esa isla.
    En cuanto a España también hay unión en lo malo y las diferencias sólo son de sociedad. Todos los seres humanos están hechos de la misma pasta. Las diferencias de conducta sólo son producto de haber aprendido desde pequeños unos valores distintos. En las catástrofes los seres humanos son muy parecidos.

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  10. Lo mas importante, dignidad y valores. Solo con eso el mundo ya seria diferente.

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  11. crueles?
    les respetaba ya antes de lo de Fukushima... despuæes de lo de Fukushima, no tengo palabras.
    Son tan distintos a nosotros como solo pueden serlo otros humanos, tan diferentes como alienigenas. Cada cultura (cada comportamiento, cada forma de hacer y ser) tiene sus cosas buenas y malas, y no tengo muy claro que unas existan sin las otras, y que se pueda ser como los japoneses sin ser japoneses. Y las razones que tienen para sus acciones, e incluso su manera de valorar y juzgar una accion, posiblemente es tan distinta a las nuestras que no conseguiriamos el mismo efecto que ellos (porque no tendriamos las mismas causas).
    Todos los dias hay oportunidad para convertirse en heroe. No hace falta esperar a la excusa perfecta (pero todos lo hacemos)
    Un beso like always from my exile i Norge

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  12. Es un pueblo admirable.
    Ya te he contestado en mi blog.
    Un besazo guapísima

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  13. Hace bastante tiempo, cuando ocurrió el percance escribí una reflexión bastante dura al respecto en contraste con una mala experiencia personal (http://superehore.blogspot.com/2011/03/cobardes.html). El tiempo me confirma que salvo participar en premios y boatos, cosa a la que no nos gana nadie, nos queda mucho por aprender.
    Buena entrada.
    Saludos.

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  14. Yo dudo de que fuésemos capaces de algo así, prueba de ello es que se les da el premio, si fuese algo normal o habitual no tendría sentida otorgárselo.

    Tampoco me imagino haciendo cola por segunda vez para recoger una segunda garrafa de agua...

    Son diferentes, son especiales

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  15. Ebony; quizás tener un ejemplo sirva.

    maria, respeto, valores...bienvenida de nuevo

    Marta; sientete cómoda, y bienvenida.

    superamatxu, quizás es cierto no sabemos cómo reaccionaríamos nosotros, pero prefiero quedarme con la duda ;)

    Emilio Manuel, un libro interesante, sin duda.

    marikosan, creo que esa dualidad es la que los hace tan diferentes.

    Alejandro Kreiner; bienvenido, tienes razón, fué un momento donde gran parte de la sociedad dió un gran paso adelante.

    Houellebecq, seguro que tienes razón, lamentablemente lo has sentido muy cerca.

    Sandra; dignidad y valores, casi ná

    rafarrojas; el comportamiento de las tropas japonesas durante la segunda guerra mundial, alcanzó cotas de crueldad dificilmente superables, incluidos los nazis. Y a la vez son capaces de una sensibilidad exquisita. Paradójicos.

    ODRY,me paso ahorita mismo, gracias, brujita;)

    Sergio, si somos conscientes de lo que nos falta, quizás estemos en el camino.

    Canoso; estoy totalmente de acuerdo.

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