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HACIENDO EL CAMINO

Al placer de pasear, le ha adelantado por la derecha el “yo ando más que tú”, seguido del “yo eso lo hago en menos tiempo”, sin necesidad de que el Papa le conceda a Santiago de Compostela un Año Santo extraordinario para echar una manita a la situación económica, muchos y muchas (pero menos) de las personas que conozco han abrazado esta nueva moda; el caminar a ritmo y en silencio (ya se sabe que hablar y hacer ejercicio a la vez, produce el tan incómodo flato), como si de nuevos grupos de hipertensas se tratase, pero sin su agradable cháchara y en muchas ocasiones, en completa soledad.

Cada día, pero sobre todo durante el fin de semana, salen a recorrer calles, caminos y cinturones verdes (una de esos despropósitos(?) de cuando éramos ricos), en etapas de no menos de dos horas a ritmo más que ligero; siluetas solitarias, que amordazan el mundo que los rodea mediante auriculares.

Vuelven cansados,imagino que satisfechos de sus marcas y distancias, disfrutando en silencio de la suave endorfina del ejercicio, reincorporándose a la vida agradecidos por el paréntesis.



Tras cada tendencia florece un negocio; de los antiguos podómetros a las zapatillas especiales (un mundo por descubrir), la ropa específica y para los más tecnológicos, el GPS que incorpora incluso esos caminillos de los arrabales de cualquier ciudad y calcula el tiempo, la velocidad, el número de pasos, las calorías invertidas… Nadie parece haberse dado cuenta aún de que esta saludable práctica, favorece el riesgo de vidas demasiado largas, que tanto atemoriza al FMI.

Quizás tras estas caminatas tan solo se encuentre el deseo de cuidar el maltratado cuerpo, disfrutar de un ejercicio más simple y seguro que la bicicleta (que también conquista las calles sin esperar la primavera), pero no puedo evitar imaginar que huyen buscando un silencio, una calma que cada día nos es más precisa.

 
Y para sonreír, algo muy simple:

el sublime placer de quitarte unos zapatos que te aprietan, doble si son de tacón

13 comentarios :

  1. Caminar/correr a solas, te calma el espíritu, te renueva la energía que necesitan las neuronas y relaja las tensiones del día.

    ES un yo/me/conmigo en el que como mucho, nos acompaña unos auriculares con la música que a modo de banda sonora, embellece el paisaje de nuestro caminar...

    Me costaron muchas agujetas tener que usar deportivos (ya sabes, inevitablemente planos, si no quiero ir haciendo el ridículo), en lugar de poder hacerlo con mis tacones...Pero para cada ocasión: su calzado.

    Y aunque he realizado grandes caminatas con taconazos, lo de correr/trotar/fondear/caminar (unos 7-9 km. en 1,30 horas), es complicado hacerlo subida a unos tacones.

    Besos guapa.

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  2. Caminar es parte de una vida sana.
    Debiera ser obligatoria para todo aquel que pueda realizar tal ejercicio.
    En mi caso, luego de caminar de ocho a diez kilómetros diarios, por prescripción médica, un día los dolores de pecho me terminaron por llevar a una operación de las coronarias (tres by-passes) y un año más tarde a implantar un stent.
    Ahí se me rebelaron otros problemas de salud que me impidieron proseguir tal rutina. Hoy imposible por completo.
    Es por ello, que ruego a cada persona que tenga un poquito de tiempo, que camine, aunque sea media hora o quince minutos por día. Y que luego se plantee cuánto ha ganado.
    Un abrazo a todos y uno en especial a ti, Pilar, por tratar este tema tan vital.

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  3. Cuanta verdad ,a mi el caminar me relaja bastante pero somamente lo puedo reliazar los fin de semana , todo el dia a las corridas en el trabjo y los tacones hace tiempo estan con polvo unos de estos dias me monto en ellos y a bailar se ha dicho , bellisimoooo el blog cariñoss

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  4. El FMI si que se tendría que dar un buen paseo con "su riesgo financiero".

    Abrazos y saludos afectuosos!

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  5. Notas que caminar es una vida sana incluso en presente. Te duchas ye stás como nuevo. Y duermes estupendamente y el dái siguiente es genial. Da muchos motivos para sonreir.

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  6. Una sabia reflexión. Con el ejercicio de caminar, ocurre como cuando nos señalan la luna y miramos hacia el dedo. El objetivo no es batir marcas, sino sentirnos mejor dentro de nuestro envoltorio.
    Saludos.

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  7. Caminar, imprescindible no solo para nuestras endorfinas sino para nuestro corazón. Aunque no siempre que se anda se hace camino...

    Un abrazo.

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  8. la sensación de caminar a solas debe ser bastante parecida a nadar...(es cuando yo salgo a andar es con gente y nos echamos vuenas charlas) nadando estas solo tú, tus pensamientos y el ruido del agua al ser desplazada por tus brazadas...muy tranquilizador...
    como nota te diré que hace un par de años ya me compré las "reebook del culito preto" como las llamo yo...y nada de nada oiga!!

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  9. Que buena idea la de andar! yo ando mucho, me gusta jeje.

    Te invito a que visites nuestro blog http://elclubdelaslectoras.blogspot.com.es/ estamos de sorteo!! un saludo

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  10. La última frase me encanta jaja, porque es una verdad como un templo, ¡¡Dios mío que gozada!!
    A mi me gusta caminar, siempre lo hice, desde pequeña y aunque ahora por circunstancias especiales no puedo demasiado, me propongo seguir haciéndolo. Para mi, ese rato en el que voy sola, acompañada con mi música, no lo cambio por nada.

    Un abrazo guapa

    Pilar

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  11. Está bien dar un paseo sin agobios pero sin pasarse. A ver si tanta salud nos va a matar...

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  12. Pues ya veo que se ha llenado esto de caminantes...tomo nota de que las zapatillas pa'ná, gracias Uma.

    Mi pequeño rincón y El club de lectoras, gracias por vuestra visita.

    Bienvenida Carolina.

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  13. A mi me ayuda a pensar
    En cuanto a los tacones ¡que razón llevas!

    Un beso

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