, , ,

NO SIRVO PARA PRINCESA

Mira que llevo años intentándolo. 

Ni cuando niña empapada de cuentos de hadas (me resultaba más atractiva la malvada bruja; poderosa, oscura, hermosa e independiente), ni como adolescente empeñada en rizos imposibles (caracoles chamuscados), tampoco fuí una madre madonna (entre dormir un ratillo más o secarme la melena, nunca hubo duda) Y más tarde, más tarde tampoco.

Rebasados los cuarenta y tras el enésimo intento, me rindo. No sirvo, nunca podrá subir hasta mi torre, el principe azul aferrando mis trenzas, no seré Rapunzel. Para princesa, me falta paciencia, dedicación y sacrificio.

He vivido de nuevo la experiencia de ver caer meses de paciencia al suelo, y esta vez, ya puestos, corto de verdad.

Me he dado cuenta de que no quiero ser princesa, sino dueña de mi propio destino, no quiero principe que me rescate sino compañero a mi lado, no aspiro a un reino de fantasía sino a convertir mi hogar en mi palacio y mi mundo en un lugar mejor codo con codo, no quiero ser Blancanieves y esconderme entre enanos, ni Cenicienta trabajando de fregona para las hermanas feas, solo me faltaría levantarme destrozada por un guisante bajo el colchón y aunque despertar con un beso parece una gran idea, me salto lo del huso por que no me gusta pincharme.  Ya es hora de asumir que para ser princesa lo que menos me falta es la melena. (y si hace falta para algo, ya me haré con una buena peluca y eliges color)

Si imaginarme esquilada no os provoca la sonrisa de hoy, os dejo un par de imágenes que seguro que lo consiguen:




 

14 comentarios :

  1. Lo importante es estar Augusto consigo mismo, seas princesa, condesa o costurera.

    ResponderEliminar
  2. Pues yo a veces te veo muy LETIZIA;!!!!!!!!! Y creo que cuenta como princesa:..... Así que tu misma!!!!

    ResponderEliminar
  3. A Rapunzel la tengo todos los días en casa, es una guapa nieta de 4 añitos que desde que vio a esa princesa de largos cabellos, no hay manera de cortarle el pelo, quiere llevarlo como ella, desgraciadamente crecerá y tendrá que vérselas con el mundo real, lo importante es que una vez desilusionada sea capaz, como tu dices, de seguir su propio destino.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Toda mujer, es una reina, y su casa su palacio.

    Besos.

    ResponderEliminar
  5. Y de que sirve ser princesa? tan preripuesta, tan perfecta siempre, tan divina.
    La realidad es mucho más atrevida, y desde luego más amena.
    Nunca nos han dicho que pasa despues de las perdices, así que tampoco hay que añorar lo que no sabemos si acabará en desastre.
    Cada uno tiene sus preferencias, yo desde luego me conformo con gobernar mi reino que es mi casa como buenamente puedo, y a quien no le gusten mis armas de bruja del oeste, o madrastra malvada es su problema.
    Eso si, cuando hay que ser princesa, tambien puedo serlo, pero en la dosis adecuada, nada de dejarse llevar por lo que no se es.
    No hay nada mejor que ser uno mismo, y dejar que los cuentos sigan su curso. Nosotros, ya nos encargamos de escribir el nuestro, tal vez no tenga un final maravilloso, ni un palacio lleno de pajarillos que cantan y duendecillos, pero es nuestro, y con eso basta.

    Besitos mediterráneos

    ResponderEliminar
  6. Lo más importante es ser mujer, madre y amiga. Los títulos solo eso son.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Mira que eres grande, Pilar, ahí en un momento le has dado un repaso a tantos clichés absurdos (aunque de tan repetidos parece que tengan algún sentido).

    Ni príncipes ni princesas, lo que hacen falta son más personas :)

    Hala, ahí te va un beso personal e intransferible. Y una sonrisa :)

    ResponderEliminar
  8. Lo de ser princesa o príncipe parece que es un sueño que no resiste muchas dosis de realidad. Es mirar bien lo que hay a nuestro alrededor y abandonarlo. Pero también se puede ser feliz sin títulos de nobleza. A veces más.Besos.

    ResponderEliminar
  9. jajajajaja, muy bueno, se ve que yo tampoco nací para princesa, entre estar guapa o dormir, prefería siempre lo segundo jajajajaja, lo del pelo no lo cumplo, pero eso de que suban agarrados a mi pelo, no quiero pensar el dolor que paso la pobre Rapunzel y lo de la aguja y el pinchazo, por eso si que no paso para ser princesa jejejeje.

    Un besazo.

    ResponderEliminar
  10. ¿princesa? jamás YO NACÍ REINA jajajaj
    te entiendo nunca me pasó por la cabeza ser una princesa prefiero ser consentida a secas ;)
    Besos

    ResponderEliminar
  11. No serás princesa, pero en todo lo demás te distinguís y en esta vida no hay nada mejor que ser diferente, ni igual ni mejor, ni peor Distinguirse es ser pensonal y auténtica y a vos no te falta nada de eso amiga! Ya estoy volviendo! Besotes argentinos!

    ResponderEliminar
  12. El único Príncipe que es de mi entera satisfacción es el de Beukelaer y para Princesa mi hija, ni las de Disney.

    Pero no desanimes, ranas y sapos hay a mansalva.

    ResponderEliminar
  13. ¡Claro que existe el príncipe azul!
    Es uno de esos sapos que se cruzó en tu vida y osaste darle un beso.
    ¿Ves como también tu eres una princesa?
    Pues eso.

    ResponderEliminar
  14. Las malas siempre tienen su puntito jejejeje


    al final me sacaste una sonrisa.

    Gracias!

    ResponderEliminar