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LOS OTROS

Uno de mis mantras es la frase "tendemos a pensar que los demás son como nosotros, pero son como son" quizás por ello me resultan atractivos los estudios demoscópicos que tratan de contestar de algún modo quienes somos y qué nos importa.


El Barómetro de la ilusión, lo patrocina una de las empresas a las que más manía le tengo, quizás porque yo sola me monto películas sobre como "engañan" a la gente con créditos rápidos de intereses usureros, pero no me he resistido a cotillear los resultados (no siempre soy coherente, lo sé). El estudio analiza el ámbito personal y familiar, el afectivo, el material y el laboral o formativo. En general, concedemos más importancia a los primeros. 

No faltan los datos territorializados, los más ilusionados son los vascos y los más tristones los extremeños (claro que hoy estarán más contentos porque gracias a la legalidad de un nuevo impuesto sobre el capital, tendrán dinero para pagar muchas cosas, incluso la extra navideña a sus funcionarios) 

Las cosas que más nos ilusionan son hacer un viaje, disfrutar más de la familia, ayudar a los hijos y nietos, no apareciendo hasta la cuarta posición obtener un trabajo, lo que no deja de extrañar con lo que está lloviendo; el 60% de nosotros seguimos pensando que el esfuerzo es la clave del éxito, aun cuando casi un 40% confía más en la suerte y la ayuda que nos pueden prestar los demás. (si haces la encuesta, entiendes un poco más, porqué salen estos resultados y no otros, quizás el redactor sea el segundo en la lista de Más para redactar su pregunta, después del que escribió la de la OTAN, claro)

Con algún dato más sobre cómo es la gente normal, me he topado con este artículo del Huffington Post (un modelo de prensa online, que no termina de encantarme, pero sigo buscando...) que se plantea la duda de si queremos que nuestros dirigentes sean personas normales o extraordinarias, sin llegar a resolverla. 

Yo no lo tengo muy claro, pero me encantaría que nuestro ministro de Economía no fuera el peor de la clase, y no es una apreciación personal, sino del Financial Times. Así que si lo pienso de nuevo y teniendo en cuenta lo que cobran, el impacto de las decisiones que adoptan y lo imposible que es modificar sus decisiones para los pobres mortales, los quiero list@s, competentes, comprometidos, capaces, honrados e incluso excepcionales y si por ello habitan un mundo alejado del mío, que se hagan con asesores competentes o sondeos de opinión.



Y vamos con la sonrisa, llegar a casa, bajarte de los palmeros, quitarte las medias y meter los pies en las zapatillas de invierno. 

Ande yo caliente y riáse la gente.

 

(y parafraseando a Forges, no te olvides  #todosconPablo)

13 comentarios :

  1. Tampoco me va esa "empresa", claro está que la debilidad de algunos alimenta la fortaleza de tantos otros. Equilibrio puro.

    No sé cómo quiero que sean mis dirigentes, lo que sí sé es que adopten decisiones y medidas para gente normal y no gente extraordinaria.

    Ve caliente, que el frío aprieta.
    Abrazo.

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  2. ¿Medir científicamente la ilusión? Los reyes magos bien ¿No?

    Saludos

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  3. Hay tesoro, tú crees que algún día tendremos dirigentes que piensen realmente en nosotros y no en colocar como asesores a todos los parásitos afines, en fin se nota que el follonero a dejado mella en mi.

    Un besote.

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  4. Tendrían que dimitir no solo el ministro si no todo este nefasto,ineficaz y MENTIROSO gobierno que tenemos.El barómetro del CABREO lo patrocinan ellos con nuestro dinero,claro.
    Suerte que la ilusión y el dinero no necesariamente tienen que ir de la mano.

    Abrazos,saludos afectuosos y buen finde Pilar!

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  5. Los otros, palabra que parece que no tiene importancia, pero su peso es inmenso. Nosotros también somos "los otros" y eso
    no lo ven aquellos que están constantemente mirándose el ombligo y no se las causas de mirarse una cosa que está llena de bacterias. Miremosnos los unos a los otros (que somos los otros para ellos) y aprendamos juntos.

    Hoy si que me ha gustado tu sonrisa.

    Un abrazo y buen fin de semana.

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  6. A mí es que estas encuestas como listas de popularidad me dan mucha risa.
    No puedes valorar el humor de nadie, ni que te ilusiona más o menos,ni siquiera saber quien es más feliz y quien no, porque en general todos estamos en constante cambio y dependerá muy mucho del momento en que te lo cuestionen.
    Las encuestas solo son estadísticas que utilizan los que tienen todo resuelto para engañar a los pobres mortales.
    Y así, ganan tiempo, o ves a saber qué.

    Me quedo con la sonrisa de las zapatillas, tal ve una patada en el culo con ellas al ministro de economía no le haría mucho daño, pero la sensación de ridículo no se la quitaría nadie, y la satisfacción por dársela a mi tampoco.

    Besos mediterráneos.

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  7. Ya sabes que las encuestas son para quienes se las trabajan. Basta con saber quién las encarga para entender cuales son sus conclusiones porque aquí, como en cualquier otro asunto, el que paga, manda. Se necesita moral o inconsciencia para encargar una encuesta sobre ilusión, en los tiempos que corren.
    Me gusta mucho que nuestros ministros -tan listos, tan echaos p'alante, tan garbosos- ocupen el último lugar en la lista del FT. Tampoco hay que ser muy listos para llegar a esa conclusión, nosotros lo sabíamos mucho antes y no nos damos tanto pisto.
    Besos.

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  8. Siempre me sorprendo de los resultados de las encuestas, o yo soy un bicho raro que no encajo en ninguna o se las hacen a gente muy rebuscada para que les cuadren sus conclusiones.

    Vamos con la carta a los Reyes Magos: Quiero políticos honrados, comprometidos, inteligentes, coherentes, empáticos, tenaces.... (Hay que pedir muchas cosas, porque luego vienen los recortes y solo nos traen mediocridad :(

    Pues eso digo yo, ande yo caliente, ríase la gente

    Buen finde, guapa

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  9. Me conformaría con que nuestros dirigentes superen el bachillerato.

    Pena de pais. Bonitas zapatillas

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  10. Cuando etiquetamos mala cosa. Prefiero lo espontáneo, aunque confiese que yo también me entretengo con esas encuestas que tratan de ordenar el mundo.

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  11. Me gustaría que nuestros políticos fuesen gente corriente. Que no viajasen en una alfombra mágica, ¡¡ mecachis !!, queria decir un Audi con placas oficiales. Que no anduviesen rodeados de policías de paisano con bulto bajo el sobaco y cara de " no me gusta tu jeta, nene", y no viviesen en urbanizaciones mejor fortificadas que Fort Knox.

    Que viajasen en transporte públicos, escuchando las conversaciones ajenas y cotidianas. Que se tomasen el café en el bar de la esquina, oyendo conversaciones ajenas y cotidianas. Y que viviesen en un barrio como el mio, saludando a vecinos cormales y corrientes.

    Quizás entonces tendrían información que leas habilitaría para gobernar de forma sensata y con sentido común.

    Quizás entonces seriamos como Islandia, el país que ha metido en la cárcel a los responsables de su crisis, o quizás seriamos como Suiza, un país con tres idiomas oficiales, con un tremendo nivel cultural, y donde los políticos tienen una profesión propia, y se dedican a la "cosa pública" por devoción, sin cobrar un solo franco.

    Un beso.

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  12. A mí me gustan las encuestas, aunque creo que las respuestas no son del todo fiables porque a veces influye la forma en que están planteadas las preguntas. Puede que sea la razón de por qué el tener un puesto de trabajo está en cuarta posición.. ó igual en este caso está bien formulada la pregunta pero la encuesta está hecha a una gran mayoría de gente con trabajo...
    ¡Qué monada de zapatillas!
    Besos.

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  13. Cuando hablamos con alguien, tendemos a hacerlo como si ambos estuviéramos cuerdos. Olvidamos que la cordura, "la normalidad", no existen: son también conceptos simplemente estadísticos...

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