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CUESTIÓN DE FÉ

No entiendo que la misma persona que explica, defiende y justifica el pago de cuantía económicas nada despreciables como sobre sueldo por hacer campaña, pueda justificar que la asunción de cargos representativos directos sea a coste cero para el erario público. En un lado de la balanza parecer querer compensarse el esfuerzo de alguien para alcanzar la poltrona y en el otro platillo se afirma que quien se dedica a lo público a pequeña escala debe hacerlo gratis.


Recuerdo de cuando estudiaba, algunos de los principios del sistema democrático;  una remuneración justa a los cargos electos que les permitiese ejercer su función con independencia; reglas de incompatibilidad que dibujasen con claridad las líneas que no podían cruzarse; la afirmación de que los elegidos debían contar con seguridad para llevar a cabo el encargo del pueblo, único depositario de la soberanía. Estas ideas eran ya entonces muy antiguas, primeros esbozos de un sistema que quería romper con un mundo en el que el poder emanaba de la sangre o de Dios. 

Seguramente lo que servía para entonces no sirva ya. Hemos pasado de escribir en pluma sobre cuartillas sueltas, a hacerlo sobre pantallas líquidas; de comunicarnos por cartas que tardaban meses en llegar a hacerlo en tiempo real mediante Whatsup; de colocar a los enfermos cerca del altar a diseñar órganos con los que sustituir los dañados; de ser consultados cada cuatro años, a decidir con un click "dale a lai" sobre cualquier cosa en un instante; pero seguimos empeñados en creer que unas siglas convierten a quienes se cobijan bajo ellas en seres mejores, más list@s, honrad@s, capaces...y cada día nos demuestran nuestro error.

¿Hasta cuándo alimentaremos una fé que no solo no mueve montañas, sino que nos demuestra que cuando crees haber tocado fondo, es cuando se empieza a escarbar?


Qué complicado se pone sonreír, cuando tras un exceso de vida real, te sientas un rato con la prensa y compruebas que mientras mirabas a otro lado, el color del enfermo no ha hecho más que empeorar, menos mal que me quedan los ecos de la cena de anoche, sus risas y sus brindis.

18 comentarios :

  1. Recuerdo mis años en la Armada. Existían allí unos tipos a los que la marinería denominábamos "cuarteleros". Ascendían en el escalafón a base de años de antigüedad, sin molestarse en realizar cursos de promoción, sin ningún merito que avalase su puesto o sus galones, salvo los años de servicio. Eran gente gris, sin ninguna ambición, tan solo cobrar la nómina a final de mes. Mediocres.

    Me recuerdan terriblemente a los que hoy llenan los organigramas de nuestros partidos políticos. No están ahí por ningún merito especial, ni por ninguna habilidad concreta. Entraron en el partido a través de sus organizaciones juveniles juveniles, y con los años han ido escalando puestos de responsabilidad, sencillamente por su habilidad para adular a los del estrato superior.

    Mis antiguos "cuarteleros" salieron corriendo en dirección a cubierta la noche en que las cosas se pusieron complicadas a bordo, sin preocuparse demasiado de la inundación que nos amenazaba.

    Nuestros políticos, dedican todo su tiempo a salvar su propio pellejo, y si las cosas van mal,la culpa siempre es del otro.

    Te dejo un enlace con un articulo de Forges, que habla de todo esto.

    http://blogs.deia.com/rincondelproteston/2012/12/12/el-triunfo-de-los-mediocres-antonio-fraguas-forges/

    Un beso.

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    1. Gracias por el simil, más que acertado y por el enlace, que no lo explica mejor, que conste.

      Un beso

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  2. Están siguiendo la táctica de los niños pequeños: cada día una osadía mayor a ver hasta donde aguantamos. De momento, aguantamos moderadamente callados. Temo que la reacción será disparatada si nadie pone coto.

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    1. Creo que empezamos a temer lo que puede pasar, pero ellos no lo ven.

      Un beso

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  3. Vamos a quedarnos con el brindis por un mañana mejor, porque el hoy está un poco tocado.

    Besos Pilar y buena semana.

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  4. Nada, creo que es difícil tocar fondo es tanta mentira como lo es la política hoy en día. Un besazo.

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  5. Hasta que no nos los carguemos a todos no nos van a escuchar. Yo ya lo he asumido.

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  6. Al paso que vamos todo se privatiza, Ayuntamientos, Autonomías y el propio Estado, según aquellos que lo defiende ya tienen seguramente un despacho en la nueva empresa ¿ recordáis al Consejero de Sanidad de Madrid Güemes?, privatizó áreas de la sanidad en Madrid y nada más salir ya era consejero delegado de una de esas empresas. Es cierto que la presión de la calle le hizo dimitir, pero ¿realmente esta fuera?.

    Saludos

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    1. Fuera, dentro, yo diría simplemente que está "en la pomada"

      Un beso

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  7. Por aca hay un dicho, que dice: yo vivo de mi trabajo y no de la politica. Ese dicho a ocasionado que mucha gente etica y moral no incursione en la politica, dejando la misma en las manos y los bolsillos de la peor ralea que infesta este pobre pais. Y parece que en todas pastes se tuestan las habas.

    Besos

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    1. Las mismas, dejamos a los contratados vigilando la hacienda y ahora nos sorprende que se la hayan apropidado.

      Un saludo

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  8. Irse a dormir más enfadada de lo que te levantas, eso es lo que sucede los lunes, el día que el mundo vuelve a ponerse en marcha, o después de ver Salvados, que para el caso.

    Un abrazo Pilar

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    1. Pues tienes razón, le voy a coger rabia a Evole por contarme la verdad despacito para que la entienda toda.

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  9. Lo cierto es que no se toca fondo y cada vez el hedor es más asfixiante.
    Feliz semana.

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    1. Agunta el aire, que seguro que esto acaba por terminarse

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