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RECITATIVOS (Estado de la Nación II)

Sube al escenario el líder de la oposición, a pesar del título, no es otro que Rubalcaba, actor principal desde hace tantos años que resulta difícil recordar el panorama político sin su presencia, y no es que todo lo nuevo sea mejor, pero nadie echa vino nuevo en viejos cueros.


Avanza curiosamente nervioso y en un tono algo bajo, inicia el análisis de la situación, con firmeza describe como la crisis ha servido y sirve de pantalla para un cambio de sistema que va mucho más allá de lo preciso, como tras el recorte se esconde el argumentario liberal que propone un sistema dual, que convierte en papel mojado el principio de igualdad de oportunidades y convierte en una titánica tarea la recuperación de los derechos que a golpe de reducción del déficit los españoles han visto convertirse en privilegios más allá de sus posibilidades.

Parece el líder coger aire al pronunciar el nombre de Bárcenas, y presenta sus alternativas, un cambio profundo del sistema fiscal, una moratoria para los desahucios, nuevas medidas para luchar contra la corrupción y con un floreo, incluso un cambio constitucional (otro) que permita avanzar hacia un estado federal en el que tod@s se sientan cómodos.

Ha hecho un esfuerzo por hablar de lo que los ciudadanos precisan, de lo que esperan, y cree haberle dado duro, pero llega la réplica y el pasado se cierne sobre él, al ritmo machacón del "y tú más", "ustedes no lo hicieron" o "la herencia recibida".

Todo el mundo tiene derecho a rectificar, a reconocer sus errores y a avanzar, si puede el PP con el despido del ex de Mato (ofende verla en el banco azul, como si nada de todo esto fuese con ella), también el PSOE con los desahucios, pero es complicado salir del hoyo con el mismo traje, con el mismo rostro y que sea creíble.

Nada cambiará tras este discurso, ni su réplica, apenas son dos sombras golpeándose con garrotes frente a un auditorio vacío. La parte más mediática del espectáculo ha terminado. 

Lo que sigue se califica mejor como guerra de guerrillas o que hay de lo mío, empezando por lo segundo con los nacionalistas catalanes, para dar paso a la izquierda tan plural que debe ajustar con precisión de relojero las intervenciones de sus representantes. 

El murmullo de fondo se convierte en el hilo musical de la tarde, un@s y otr@s salen y entran pendientes de estar sentad@s cuando el jefe de la clac dé de la orden de aplaudir.

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