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SI ME QUERÉIS, IRSE

La actualidad parece un cruce entre Sálvame y las páginas de política nacional. Tengo sin adjudicar el papel de Jorge Javier, pero para ese Bárcenas cuidando que el paparazzo que le asalta en la puerta de casa, no sea atropellado, tengo muchos candidatos, de Belén Esteban podría hacer Ana Mato porque a Cospedal la veo más Mila Ximénez, de Pipi Estrada sin duda alguna, Floriano con ese pelazo y ese explicarse; como Kiko Hernández apostaría por Rubalcaba, que aunque le falte la barba.


Sonroja la imagen de nuestros políticos, ese ruido de sobres, globos, viajes, relojes, coches, millones, cuentas, mochilas y el teatrillo de negaciones a medias y falta de responsabilidad. Me recuerdan a la boda de Lolita, cuando la Faraona desesperada gritaba: Si me queréis, irse.

Hay quien dice que estos escándalos perjudican la "marca España", pero sinceramente, llueve sobre mojado, porque lo de ahora es el abuso sobre el exceso, como muy bien se explica en este artículo que me envíaba una amiga que tras el último Salvados sobre la eduación, anda organizando un viaje solo de ida a  Finlandia.


CLASE TURISTA 
por Ignacio Camacho 
ABC 17 de noviembre de 2012

Los signos externos del poder retratan a España como un Estado desequilibrado respecto a sus estructuras económicas

El primer ministro de Finlandia, uno de los diez países con más renta per cápita del mundo, viajó la semana pasada a Madrid en un vuelo regular y en asiento de clase turista. La visita era oficial pero los dirigentes fineses no utilizan aviones privados, ni menos militares a no ser que se trate de una emergencia. Según informa ABC Jiri Katainen, que así se llama el colega de Rajoy, venía acompañado de un séquito de sólo cinco personas, dos de ellas policías. No tiene gabinete de colaboradores y fontaneros, como esos que en España rodean no ya a los presidentes sino a ministros, alcaldes y virreyes regionales; los papeles de trabajo se los prepara un equipo de funcionarios. Y el número de coches de protocolo de todo el Estado finlandés es menor que el de cualquiera de nuestras autonomías. No por la crisis ni por una especial política de austeridad: es así siempre. El dinero de esos gastos prefieren dedicarlo allí, entre otras cosas, a su modélico sistema de enseñanza.

A Katainen no le gusta demasiado que la UE preste ayuda financiera a un país en el que cualquier político menor, cualquier monterilla local, va escoltado de una tropa de asesores y pelotas a bordo de una flota de automóviles públicos. Tampoco es entusiasta al respecto Angela Merkel, que en su última visita a la Moncloa preguntó a Rajoy, un poco al desgaire, si era cierto que vivía allí; ella lo hace en un piso acomodado de Berlín. Los españoles tenemos suerte de que la Europa calvinista no siga con detalle el día a día de nuestra vida oficial e ignore, por ejemplo, que el presidente de la Junta de Andalucía -la región con más tasa de paro de la eurozona, a punto de pedir rescate al Estado- trabaja en un enorme palacio iluminado por suntuosas lámparas de seis mil euros la pieza. En esa Europa rica del norte el destino de los fondos públicos se mide con un escrúpulo moral tan estrecho como el criterio de los contribuyentes que los sufragan. Y no tiene buena prensa la teoría del chocolate del loro; en Alemania, en Finlandia o en Austria, los loros de la Administración comen alpiste.

Los signos externos del poder retratan a España como una nación desequilibrada respecto a sus estructuras económicas, y ese detalle resulta fundamental para la mentalidad septentrional europea. Si pensáramos en alemán, o en finés, nos extrañarían menos las reticencias a prestar un socorro que sirva para sostener un sector público desorbitado sobre cuya superflua dimensión hemos perdido la referencia. Sin una poda severa de esos privilegios carecemos de credibilidad para pedir ayuda a quienes hace mucho tiempo que se los recortan ellos mismos no por necesidad, sino por sensibilidad y por convencimiento. Por eso irrita tanto a los ciudadanos que algunos políticos insistan en que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades; porque está bien claro a simple vista quiénes lo han hecho.


Hoy me quedo con la sonrisa de la celebración de Santa Águeda, la fiesta de las mujeres en Aragón, que entre otras muchas tradiciones tiene esta reliquia como postre típico, y sí, es lo que parece. ¿apetece?

21 comentarios :

  1. Lamentablemente muchos nos estamos replanteando la hipótesis del billete sólo de ida, unos por hartazgo, otros muchos por necesidad.

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  2. Pilar:
    Los países nórdicos son algo completamente diferente a las naciones latinas.
    Su cultura viene de tiempos lejanos, cuando la vida era muy dura y debían arreglarse de la mejor manera posible, o perecer por el frío glacial.
    Fue a través de la organización y de la vida modesta que lograron el éxito.
    La organización española ha sido fuertemente influída por el colonialismo, que hizo que España viviera en un nivel superior al que le brindaban sus propios recursos. En contrapartida, las naciones latinoamericanas se acostumbraron a la manera elitista de gobierno, impuesta en tiempos coloniales por la Corona, que luego fue desplazada por otra similar, pero a favor de las familias acomodadas del Nuevo Continente.
    Hay un libro llamado "El autoritarismo hispanoamericano y la improductividad", de José Ignacio García Hamilton, donde abunda en los conceptos del atraso de los países que nos tocan.
    Un gran abrazo.

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    1. Sin duda buena parte de nuestra historia se explica desde el colonialismo, pero tampoco podrían entenderse sin la religión católica, sin la guerra de la Independencia o sin los cuarenta años de dictadura.
      En fin, ¿debemos ser esclavos de nuestro pasado por siempre? Espero que no.

      Un abrazo y gracias por tus reflexiones.

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  3. A ese artículo y en especial sobre el articulista y el diario en el que escribe se podrían decir muchas cosas, sin ir muy lejos, parece que es Andalucía la más "sinvergüenza," con todas esas lámpara y a punto de pedir un rescato, olvidando lo de la Comunidad Valenciana, Gallega o Catalana.
    Este periodista y su periódico es el mismo que está justificando la trama Gurtell y el que loa lo bueno que es nuestro presidente, en fin compartiendo con el solo el punto de que nuestra enseñanza es una porquería y que nuestros políticos, todos los políticos que alcanza el poder tienen como misión retirarse "agustito".

    Saludos

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    1. Hace tiempo que trato de ser abierta de mente, y aunque la linea editorial del ABC no es de mi "estilo" creo que en él se encuentran buenos artículos y este me lo parece. Quizás desde Andalucía se pueda hacer especial inciso en la referencia a las lámparas cuando otros ejemplo serían más claros, pero creo sinceramente, que lo que dice es cierto, y que enredarnos en el detalle del "y tú más" nos iguala con quienes desde luego sí que han vivido por encima de nuestras posibilidades pero no se han planteado, ni de lejos, ajustarse el cinturón de forma proporcional a lo que nos obligan a los demás.

      Un saludo

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  4. Ayer el Finalcial Times nos definía como una nación con graves signos de putrefacción institucional.
    Lo peor no es que la "marca España" nos perjudique exteriormente sino que esto significa que interiormente estamos bien jodidos y para largo pues la cultura del choriceo,favoritismo y amiguismo está socialmente muy arraigada. Añadiría también que los españoles tenemos una muy escasa cultura democrática, el pueblo en general y en especial los dirigentes políticos. La transición no se ocupó en su debido momento.

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    1. Nos falta cultura, y democrática tambien, lamento darte la razón, pero nunca es tarde si la dicha es buena ¿no?

      Un saludo

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  5. Apetece! el dulce de santa Águeda y el viaje sin vuelta a Finlandia...aunque el frío me paraliza la sangre en la venas, no sé yo si....

    Lo que está claro, es que aquí, en efecto, más vale quedarnos "salvados" que esperando un "sálvame".

    Besos guapa!

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  6. Pues el postre sí que apetece. Porque lo demás da más bien desesperación. Y siguen los abusos día tras día. En cuanto al artículo es cierto pero se queda corto(aunque parezca mentira).

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  7. Aprovechando la festividad de Santa Águeda quizá sea ocasión de recordar que, probablemente, el mundo sería un poco diferente si las mujeres mandaran en vez de mandar los hombres. No de forma exclusiva sino compartiendo el poder. Porque, además de "Herr" Merkel -como ayer la llamaron ignorando el "Frau"- hay otras maneras de gobernar.

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    1. Hay otros modos, y otras mujeres y hombres dispuestos a demostrarlo, pero ¿los encontraremos a tiempo?

      Un abrazo

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  8. Cambio mi pasaporte por uno noruego.
    Estoy dispuesto a abonar la diferencia hipotecándome de por vida.

    Besos.

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    1. Pues vamos a ir haciendo acopio de ropa polar, en las rebajas.

      Besos

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  9. Qué ingeniosa mezclando políticos con tertulianos de Sálvame, aunque los segundos al menos no hagan más que exponer miserables vidas sin dañar a nadie, pero lo de los políticos me indigna, porque te has olvidado de mencionar los 4000 euros en confeti junto a los globos, porque estoy harta de esas lecciones sobre lo mucho que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, cuando los que tienen que buscar el beneficio del pueblo sólo buscaban el beneficio de sí mismos, porque no puedo entender que la falta de ética ya no se castigue, como por ejemplo, con hechos, como que Jesús Sepúlveda siga siendo asalariado del PP, y porque me siento decepcionada no con un partido si no con todos ellos, pensando que tal vez, deberíamos hacer lavado de conciencia, cambio de chip cultural y imitar a países más discretos como Suecia pero que son mucho más eficaces que el nuestro en muchos aspectos.

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    1. Discretos, eso no nos vendría nada mal.

      Un beso sin confeti, que dicen que trae mal fario (bueno si lo pagas honradamente, quizás no)

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  10. Me quedé muerto cuando dijeron que podían prolongar a 3 años el periodo de ma/paternidad.
    Las casas se empiezan con los cimientos. Yo ya estuve pero a lo mejor me vuelvo.

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  11. Necesito luz y algarabía, pero eso en casa también se puede conseguir, dicen que en las calles de Finlandia hace mucho frío. ¿

    Cuánto hace que nuestros impuestos no pagan un correcto servicio público?

    Un abrazo

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    1. Pues desde que los recortan a escala "muñequita", me temo.

      Un abrazo

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