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IMPOTENCIA

No aprendemos sino desde la propia experiencia, ni se presenta el maestro hasta que el discípulo está preparado, sólo sirve el escarmiento en cabeza propia y rara es la ocasión en la que la mejilla rasurada del vecino nos impulsa a calentar agua.


Y a pesar de todo, qué complicado es contemplar en silencio la navegación errante que se dirige sin pausa hacia el naufragio, tanto que tratas de jalonar la deriva con anuncios, avisos, instrucciones,... con la vana esperanza que que todo lo que sabes no sea cierto y a él, al timonel confiado, al capitan inexperto y alocado, le sirvan de algo tus consejos, tu experiencia, tu ejemplo o incluso tu miedo.

¿Cuándo se escucha a una madre antes que a la sangre caliente de primaveras nuevas? Sé que nunca, pero me consume la impotencia.

Complicado encontrar una sonrisa para empezar la semana cuando lo que te atenaza es el miedo por lo tuyo,  quizás sirva la confianza en que lo que no te mata te hace más fuerte y la seguridad de que me quedan fuerzas para ayudarle cuando caiga. (eso y los primeros indicios de que la operación bikini va por buen camino)

12 comentarios :

  1. Ainsss! cuántas cábalas hace una madre por sus retoños y cuánto nos sentimos impotentes al ver que no nos quieren escuchar, que a veces, hasta no nos quieren oír...

    Nuestras experiencias no les sirven cuando tienen un hervidero en la sangre y una sociedad que les impulsa a vivir deprisa.

    Ellos quieren vivir ya, lo que nosotras queremos que vivan y experimente, pero a su tiempo...

    Sin embargo, para ellos, el tiempo es ahora. Si les molesta ver lo lentamente que se mueven las manecillas de su reloj, no podemos, por mucho que queramos, hacerles comprender que más adelante tendrán tiempo para hacer lo que ahora quieres, o que si no aprovechan ahora el tiempo, en el futuro probablemente sientan ésta pérdida...

    Y todo ello nos lleva a nosotras, las madres, a noches de insomnio y días de tormentas...

    Lo mejor, que sepan que siempre estaremos para darles un abrazo.

    Y si cae, tenderemos la mano para ayudarle a levantar o seremos el colchón que amortigüe el golpe.

    Ánimo, en unos años, estará sentado a tu lado y te dirá "menos mal que tú, siempre estuviste aquí"

    Entonces, pensarás..."algo ha valido la pena"

    Besos guapa!

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  2. Aquí decimos "nadie aprende en cabeza ajena", pues nada, ¡¡que se jodan" aunque el problema es tuyo si el que se tiene que joder es tu hijo/a.

    Saludos

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  3. El difícil oficio de la maternidad, o la paternidad.

    Tienes razón, solo se escarmienta cuando el daño cae sobre la propia cabeza.

    Bueno, piensa en lo positivo, que este año no tienes que cambiarte el bikini, salvo que estés aburrida del modelo del pasado verano.

    Un beso.

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  4. Ese miedo a lo que haga algo tan, tan tuyo lo he visto desde el otro lado. Desde mi lado de hijo sólo eran incordio y frases vacías. Pero las veces que me estrellaba sólo me daban más conocimiento. Mucho más que si nunca me hubiese equivocado. Aprendemos más de un error que de veinte aciertos. Es por eso que si va por mal camino pero este no lleva al Apocalipsis, mejor no agobiarle mucho. Sólo un poco, sutilmente... Besos.

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  5. Ay que fácil es leerte entre líneas... somos espectadoras de una peli de suspense... al más puro estilo Hitchcok y encima rubias como sus mejores protagonistas... paciencia hermana paciencia
    Besos

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  6. desde cuándo moderas los comentarios maja?

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  7. En la operación bikini tienes la sonrisa.
    Un beso y suerte con lo demás.

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  8. Siempre nos disgusto que nuestra madre se metiera en nuentras cosas y es logico que nuestros hujos piensen igual. Por tanto respetemos sus puntos de vista.

    Besos

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  9. FULLLL, ME GUSTA SU CREATIVIDAD Y SARCASMO. UN PLACER VISITAR SU ESPACIO.
    UN ABRAZO

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  10. Hay días que se hacen muy duros, ya disculpareis.

    Besos

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  11. A veces ser madre es un tormento Pilar, sobretodo cuando nuestros hijos no entienden nuestras advertencias. En esos momentos, realizo el ejercicio mental de recordar mis respuestas a mis padres, y que las caídas me sirvieron para madurar...
    Besitos y ánimo.

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