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LA CORTE DE LOS MILAGROS

Aunque nos lo repitan mil veces los que saben del asunto, o nos lo recuerde la molesta voz del sentido común, a la vuelta de las vacaciones nos sentimos tentados de creer en los milagros. 

En vez de asumir que el exceso se cura con moderación fantaseamos con la idea de que los kilos ganados desaparecerán por tomar cada día una (cara, eso sí) infusión del té mágico de turno. Es dificil resistir los cantos de sirena.

Lamentablemente tampoco nuestros representantes se resisten a las "milongas" y en vez de buscar la recuperación en el apoyo sostenido de las pequeñas iniciativas de tant@s dispuest@s a intentar hacerse un hueco, metiendo muchas horas y toda su ilusión, apuestan una y otra vez por grandes y mágicos proyectos venidos de tierras lejanas que prometen cientos de puestos de trabajo (nadie explica en que condiciones, ni a que precio); parece no importar si la actividad es sostenible,  aporta algún valor añadido más que los enormes beneficios que "se" aseguran los promotores, responde a quienes somos o el tipo de futuro que buscamos, todo vale, siempre que parezca grande, fabuloso y luminoso.

Del mismo modo, se nos llenan los ojillos de relumbrones festivos a nivel global, dispuestos a sacar lo que ayer no teníamos para llevarnos el premio, olvidando que lo importante no es el envoltorio (queríamos ser olímpicos pero no hemos pagado las becas ADO en lo que llevamos de año)

Los plazos políticos son cortos y el electorado poco dado a la reflexión, pero ni los faraones hubieran edificado las pirámides sin un eficaz sistema de riego o una administración seria. Deberíamos trabajar en lo pequeño y dejar los milagros (económicos incluso) para otras cortes.

5 comentarios :

  1. Semos así, Pilar...comprando un paquete de té caro para una sola bolsita.

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  2. Deberíamos trabajar en lo pequeño...en salvar la educación, la sanidad, el empleo. En dar solución a los problemas domésticos antes de lanzar la china para pretender resolver los problemas de grandes dimensiones.

    Como ésas otras dimensiones que no entrarán en nuestros pantalones de marzo...

    Besos

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  3. Me temo que a nivel pequeño sí caemos en eso que cuentas del té. Maldita gastronomía exquisita que tenemos en el mediterráneo y cercanías aunque afortunadamente no me cuesta mucho estar en mis kilos. Sólo me zozobra el peso ideal en Navidad.
    Sobre lo de Madrid tampoco tendríamos gran cosa. Estadios construidos con facturas imposibles. Un nuevo paraíso para la especulación que no pudo ser. No puedes dejar que salga Rajoy a hablar y te den candidatura a algo. Qué larga se me está haciendo esta mayoría absoluta.Besos.

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  4. Nos llevamos una cura de humildad muy grande.
    Fue un donde vais piltrafillas en toda regla.

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  5. Oiga, pues yo me alegro tanto de que por una vez (más) no hayamos sabido hacer bien los deberes...

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