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AJUSTANDO EL RELOJ

No voy a quejarme porque el sábado tuviese una hora más, así colada de rondón, seguro que a más de un@ se le pasó durmiendo, mientras otr@s le sacaban sus sesenta minutos de jugo; pero con la lata que nos han estado dando con el horario europeo, que si llevamos la hora del Berlín del Imperio Nazi, que si la nuestra es la de Greenwich, que si con el horario europeo seríamos más productivos, que si la conciliación mejoraría, que si esto que si lo otro, y dejamos pasar la oportunidad. 


No termino yo de ver cómo tomar el té a las cinco y no merendar a las seis iba a traernos beneficios, pero como tampoco soy capaz de calibrar cuan grande va a ser la recuperación económica, no me puedo tomar como fiel de la balanza. Parece razonable pensar que si nuestros horarios se acercaran más al horario solar, nos sentiríamos más cómodos, pero no sé si por ello más productivos o más competitivos. 

Para hablar largo y tendido sobre horarios se celebra la semana que viene el VIII Congreso Nacional para la racionalización de horarios, que aboga entre otras cosas por poner en valor la puntualidad, que el prime time se adelante en las televisiones, o porque dediquemos más tiempo a nuestros hijos, curiosamente son parte de la asociación organizadora algunas grandes empresas del país pero aun cuando cuentan con una página web, no son un ejemplo de transparencia y tras mucho trastear te quedas con las ganas de saber quien está detrás de esto y teniendo en cuenta que el tiempo es oro, y cuando se habla de dinero nos toca ponerlas a nosotros...

(Por cierto que antes del horario, preferiría yo acercar el poder adquisitivo, aquí un artículo estupendo al respecto)

11 comentarios :

  1. Pues yo si que me lamento del cambio horario, ya que como estaba currando, me casque una más. Bueno ya la tendré de menos.

    Besos.

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    1. Ya la tienes hecha, para otro ratillo ¿no?

      Besos

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  2. Nunca he entendido lo de los cambios de hora por muchas razones que me den. Ni con alemanes ni con ingleses, nuestra hora y punto.
    Besos

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    1. Pues esa debe ser la clave que ya no sabemos qué hora es la nuestra y si preguntamos seguro que la debemos.
      Besos

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  3. Nunca he entendido lo del cambio de horario, el horario que yo quiero tener es el que entienden por ejemplo los latinos de ultramar o los africanos, donde el tiempo fluye lentamente y sin prisa, despacio, relajado, aquí llegan siempre tarde pero saben alargar el tiempo.

    Saludos

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    1. Que dure si es disfrutando y que pase deprisa si es como últimamente, aunque comparto contigo la idea de vivir más despacio.

      Un saludo

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  4. A mí este horario con una hora de regalo me ha ido bien pero por lo general creo que sería mejor tener un horario fijo. Dejar de jugar a los cambios ese par de veces anuales y quedarnos ya en lo mismo de una vez. Besos.

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    1. Totalmente de acuerdo ¿pero con la hora de Berlín o la de Londres?

      Besos

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  5. Joder, lo del poder adquisitivo es para salir a la calle con un tanque...

    Y además pagando los agujeros de los bancos.

    Bien, bien....

    Yo creo que debemos cobrar menos por que somos idiotas, no le encuentro otra explicación, cómo es posible que hayamos claudicado tan vergonzosamente.

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    1. Cómo me alegro que lo hayas leído, es espeluznante.

      Un beso

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  6. Pilar:
    Tienen suerte, todos tendrán la misma hora.
    Aquí, el cambio de huso horario es atribución provincial, lo que nos garantiza no saber si a quien vas a llamar está en horario laboral, o no...
    Y hasta donde sé, las horas son mías, o de mi patrón, o de mi cliente.
    Un gran abrazo.

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