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DE PERDICES, AUTOALQUILERES Y OTRAS MANCIAS

Los cuentos de hadas terminan con príncipes y princesas en su festín de perdices tejiendo un fin de felicidad detenida, y solo con muchos años a la espalda y demasiados sueños rotos, nos atrevemos a pensar en lo que pasa al día siguiente. Nadie quiere descubrir realmente el truco de la chistera, nos encandila la magia, lo que aparece sin esfuerzo, casi con elegante displicencia y es capaz de sostenerse sin más aliento que el deseo.


Pero la realidad no sabe de magia y misterio y antes o después acaba mostrando su rostro. Así, de aquella boda hermosa de la princesa guapa y rubia con el mocetón del norte, héroe de balones y alto como un figurín, apenas nos queda la gracia de los rizos de sus hijos desteñida a fuerza de dinero oscuro y tejemanejes fiscales. Más allá de la condena penal, si esta llega a producirse, esta realidad tiene otras consecuencias.


En un país como el nuestro, en la que los símbolos nacionales parecen seguir siendo propiedad de unos pocos y solo a fuerza de triunfos deportivos vamos reconciliándonos con la bandera o el himno (bendito himno sin letra), la monarquía podía, alejada del vaivén político, desempeñar un papel aglutinador y representarnos a todos, sin obligarnos a tomar partido, porque nosotros somos más del contra del a favor.


Pero de este sueño, admitido a regañadientes por much@s, también hemos despertado, sin el apoyo de la monarquía británica tan imprescindible como el té de las cinco, aunque cada días más gente se vaya pasando al expresso, ni la aceptación sencilla de las monarquías nórdicas, donde la tradición ha sabido convivir con una cercanía que los eleva sin alejarlos demasiado, la nuestra se tambalea. Difícilmente la magia sobrevive en tiempos de transparencia y el mago descubierto pasa a ser poco más que un charlatán.

Pasemos del cuento a la novela, de la magia a la transparencia, del deseo al trabajo serio, de lo presupuesto a lo demostrado, y si queremos seguir adelante, volvamos la vista atrás y ofertemos un pacto que ya prestó servicio en el pasado:

Nos que somos tanto como vos, pero juntos más que vos, os hacemos principal entre los iguales, con tal que guardéis nuestros Fueros y Libertades, y si no, no.

Ya no hay nobles tras el nos, ni caben reyes al margen de las leyes.

7 comentarios :

  1. Pilar:
    La monarquía es un anacronismo en pleno Siglo XXI, donde los poderosos se disfrazan de humildes...
    Y las virtudes son siempre imposturas.
    Un gran abrazo.

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  2. Como los cuentos, cuando nos hacemos mayores dejan de interesarnos.

    Saludos

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  3. Que lejos estamos del significado de esas palabras, el juramento de los fueros por los reyes de la Corona de Aragón.

    Pero tenemos reyes por encima de las leyes, infantas y parientes reales con turbios negocios, y alguna rubia "adosada" que pulula por ahí a cuenta de los presupuestos reales.

    En fin, munición para los republicanos, aunque no tengo demasiado claro a la vista de nuestro "paisanaje", de que un hipotético presidente de la República Española no se comportase también de una forma indecente y patética.

    Un beso.

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  4. La monarquía en vía de extinción por méritos propios y por ineficaz en un sistema que se supone democrático.
    Mientras unos son desahuciados otros se auto-alquilan propiedades. Indecente

    Un fuerte abrazo Pilar!

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  5. Ya lo dejó dicho León Felipe:
    "Yo no sé muchas cosas, es verdad.
    Digo tan sólo lo que he visto.
    Y he visto:
    Que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
    que los gritos de angustia del hombre los ahogan
    con cuentos,
    que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
    que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
    y que el miedo del hombre...
    ha inventado todos los cuentos.
    Yo no sé muchas cosas, es verdad,
    pero me han dormido con todos los cuentos...
    y sé todos los cuentos."
    A veces despertamos y nos encontramos con más cuentos.

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  6. No esperaba ver la extinción de la monarquía pero lo deseaba. No sé cuanto tiempo podrán seguir con este cuento(ya que estamos con la metáfora) pero me alegraré mucho de que se desvanezca porque ya no sirve ni para soñar.
    Y en cuanto a lo otro, ya ni los éxitos deportivos que mencionas salvan el desaguisado. El ambiente por aquí es "no mas España". A mi pesar. Y espero equivocarme.
    Besos.

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  7. madre mía, es que esto de la monarquía, les iría mejor si demostraran que la justicia también les llega a ellos. Un besazo.

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