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CUESTIÓN DE FLEXIBILIDAD

Después de más de una década sin hacer ejercicio (todas las fuentes consultadas afirman con unánime rotundidad que ni la marcha sobre tacones ni la maratón de rebajas cuentan en esta categoría), he decidido volver al gimnasio.

Se trata de una decisión engañosamente sencilla, una vez consigues determinar de dónde vas a sacar las horas, hay que buscar el espacio y la actividad. A estas alturas de mi película lo del gimnasio no me lo planteo como una opción para “conocer gente nueva” sino el espacio en el que despojada de lo que te disfraza te enfrentas a tu cuerpo tratando de reencontrar esa relación sencilla de cuando no te levantabas de la cama haciendo recuento de daños, así que nada de locales decorados a medio camino entre el pub minimalista y un cuartel de la Gestapo, regidos por cuerpos perfectos que te miran arrugando la nariz ante tu “dejadez”, repletos de jovencitas para quienes la fuerza de la gravedad es una amenaza tan lejana como aquella galaxia de las películas y hombres sacados de un calendario de bomberos dispuestos a hacerle la competencia al mismísimo Conan El Bárbaro.

PILATES DE VERDADElegir la actividad tampoco es fácil, ni el cuerpo me da para algunas cosas ni el ritmo desenfrenado (música a todo volumen mediante) de otras, son lo que ando buscando. Finalmente he acabado apuntándome a Pilates, poco original, ya sé, pero no me imaginéis rebotando grácilmente en una pelota gigante, he encontrado una sargento de hierro dispuesta a acabar con mis contracturas a fuerza de estirarme atada a un peculiar potro de tortura.

Ella lo llama elongación, mis agujetas, de otro modo, pero quizás sea la flexibilidad el único modo de encajar el cada día sin perder la esperanza, algo así como el sauce se dobla pero no se quiebra, en versión alemana.

A los que esperaban una reflexión más sesuda sobre la realidad, mis disculpas más sinceras, pero hasta que me estudie bien la nueva Ley de Seguridad Ciudadana no quiero asumir libertades que mi bolsillo no pueda pagar.

11 comentarios :

  1. Despues nos cuentas como te fue en tu primera clase jaja. (No se por que me ríio)


    Saludos

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  2. Jajajajaja que entrada tan buena Pilar!! Para mi el gimnasio es "eso" que se que existe pero no se dónde se encuentra...jajaja ánimo guapa! y no! no te arriesgues hablando de la nueva ley que es muy peligroso JAJAJJAJA

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  3. Ánimo...tú puedes...yo todos los años me anoto a piscina, "hago" aquagym...ejem...ejem....y me siento como tú viendo a las jovencitas, pero en mi caso, son señoras de 60 para arriba que nadan y hacen abdominales en el agua (cosa muy difícil) mejor que Michael Phelps e Ian Thorpe juntos....en fin...suerte....besooooosss

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  4. Amiga Pilar como bien dices hoy me has defraudado, esperaba esa reflexión tuya. Ahora bien, tu entrada también me da para pensar, si puedes ir el gimnasio es que tienes pelas para pagarlo, no son baratos ni los municipales, esto quiere decir que lo que dice el Presidente Rajoy, que hoy cumple dos años de Presidente, es cierto:YA VEMOS LA LUZ AL FONDO DEL TÚNEL y podemos permitirnos endeudarnos de nuevo.

    Un abrazo.

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  5. Ánimo Pilar!al final te acabarás enganchando, ya verás...pena que no podamos compartir hora!

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  6. Esto se debió titular Pilar y el Pilates. Qué malo. Sobre la nueva ley de seguridad ciudadana te avanzo que es para asegurar a los ciudadanos políticos y blindarlos más de un huevo perdido o un tomate. A los ciudadanos de a pie les toca callarse porque seguirán dándonos motivos para manifestarnos y eso hay que evitarlo como sea y criminalizarlo. Es tan indignante que veo mucho más sano lo del gimnasio.
    Besos.

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  7. Cómo se ve lo joven que eres. Por esta vez, paso, gracias. Elijo el paseing.

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  8. Qué fuerza de voluntad¡¡¡¡¡
    Precisamente es lo que me falta

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  9. Pues ya contarás que tal te va, y cuidado con esos maromos que se machacan en el gimnasio, ya que a algunos los músculos los deja sin cerebro. Yo ni gimnasio ni nada de nada, Lo que se me da muy bien es abrir la nevera.

    Besos.

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  10. Prometo manteneros informad@s de mis progresos, con un poco de suerte conseguiré la flexibilidad necesaria para sobrevivir los dos años (como poco) que nos quedan, aunque lo de hacerlo callada, lo veo más díficil.

    Besos

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  11. Ten cuidado, muchacha, con esas cosas. Son muy peligrosas.
    Dónde ayer tenías una contractura, mañana tendrás una luxación. La primera se cura con unas frigas del "tío del bigote", la segunda requiere escayolar.
    Además está la ventaja de que se empieza con unas frigas y se puede terminar en un "fregao".

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