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CÁCERES ENTRE EL ESPÍRITU Y LA CARNE

Hace poco hemos vuelto de una escapada estupenda, estupenda por la compañía (dos amig@s blogeros Valdomicer y Contando los sesenta, además de nuestros respectivos "colegas") y por el escenario, la monumental Cáceres y sus alrededores.


Sobre la compañía, motivo fundamental del viaje, solo puedo deciros parafraseando a Contando que son la prueba viviente de que internet se inventó para descubrir a gente maravillosa. 

Sobre Cáceres, vamos a separar porque la dicotomía que hemos vivido es difícil de trasladar a este espacio, así que primero voy a contaros el menú que nos esperaba para satisfacer el alma, ese escurridizo órgano que se alimenta de belleza y sensaciones. Tomad aliento y disfrutad.

Cáceres es una ciudad encaramada en un alto, rodeada de murallas y repleta de palacios, iglesias, conventos, calles serpenteantes y recoletas plazuelas, toda ella de un color rojizo que va cambiando de la mano del sol, sus suelos empedrados ceden a la coquetería femenina ofreciendo casi siempre un caminito estrecho de losas planas, 


aunque es inmisericorde con quienes resoplan ante una buena cuesta, porque de esas, hay más que de sobra, aunque el visitante casi no se detiene a apreciarlas, perdida la vista (y la cámara) en el próximo balcón de esquina,el llamativo escudo del palacio que está un poco más allá, la majestuosa puerta que abre la ciudad a unos extramuros sorprendentemente verdes, o el siguiente nido de cigüeñas que llaman su atención "batiendo el ajo" que es como llaman los cacereños al característico ruido del golpeteo de sus picos.



Museos ofrecidos por vecinos orgullosos de serlo; el de Helga de Alvear o el de Mercedes Calles, espacios públicos que explican la naturaleza de la ciudad, como el de la Semana Santa y esconde tesoros como el Aljibe del Convento de los Jesuitas (discreto, sencillo y de reducidas proporciones como de costumbre), 




o el impresionante y rico Museo de Cáceres sito en el Palacio de los Veletas que combina sus salas dedicadas a la prehistoria, o a la época visigótica con otras dedicadas al arte contemporáneo y que casi como de regalo ofrece la impresionante visita al Aljibe musulmán que esconde en sus sótanos, para ver algo similar es preciso viajar hasta Estambul y si bien no encontramos la gorgona, respiramos el mismo ambiente mágico de un espacio que si fue creado tan solo para recoger agua regala al visitante la sensación de encontrarse en un palacio, justo en el instante en que sus dueños se han despistado.



El ensanche de Cáceres se celebra con una inmensa plaza porticada, reflejo de una ciudad que ha sabido seguir creciendo sin precisar acabar con su pasado, la ciudad moderna parece al visitante cuidada y a escala humana, 



sin que el planeamiento haya impedido el disfrute de espacios verdes como el parque del Principe con su peculiar estufa fría, invernadero lujurioso sobre el que sobrevuelan las cigüeñas y los azulones y su fuente lineal flanqueada de esculturas, presentando separado lo que la ciudad tradicional combinaba en sus fuentes, de nuevo la ciudad sin río rebosa agua.

Y de museo en museo y de agua en agua, abandonamos la ciudad para dirigirnos al Monumento Natural de los Barruecos, un espacio hermoso, verde, salpicado de charcas de agua y de "bolos" que es como llaman en Malpartida a las rocas graníticas redondeadas y caprichosas que adornan el paisaje. 

 
El lugar da cobijo a cigueñas, patos, somormujos, garzas, garcillas, nutrias, "tencas" y tritones, acompañados siempre por los grupos de caballos, vacas y ovejas que pastan libres por las dehesas. (los cerditos de patitas negras viven un poco más al sur).


En este espacio natural, el hombre además de dejar rastro de su presencia desde tiempo inmemorial ha sido capaz de encontrar el modo de sacar rendimiento, encontrándose a pocos metros de una charca repleta de aves, una infraestructura industrial realmente sorprendente, se trata del lavadero de lanas de los Barruecos, un hito en los caminos de la trashumancia, un espacio que supuso riqueza, trabajo y desarrollo para la zona y que ha conseguido llegar hasta nosotros. 

Qué majos los cacereños, qué espabilados los de Malpartida que a pesar del abandono de la actividad supieron cuidar este espacio para que hoy podamos entender cómo la industria convivía y daba sentido al deambular de rebaños, pero, no fue así. Una vez más fue preciso que un extranjero tropezase con unos edificios prácticamente en ruinas y se enamorase del entorno para que podamos disfrutarlo hoy.

El extranjero no era otro que el artista alemán Wolf Vostell, que en 1974 se enamoró de este paisaje, de las rocas que se tienden al sol, de sus sombras, de sus colores, de su reflejo en el agua de las charcas o del estanque creado para lavar las lanas. Él, promotor de Happening y creador de Fluxus, se empeñó en salvar el espacio, en restaurar la ruina y arriesgó buena parte de su obra y de su tiempo en ello.

Hoy visitas en el impresionante marco de una infraestructura industrial del siglo XVIII la obra de un autor de vanguardia que te asalta desde sus montajes, sus murales e instalaciones, planteando preguntas que quizás aún hoy comprendan muy pocos de sus vecinos. 

Las obras de Vostell y de algunos de sus compañeros del movimiento conceptual Fluxus comparten espacios con exposiciones temporales igualmente vanguardistas en una interacción sorprendente con bóvedas y arcos de ladrillo, armonía discordante?... perdonad la pedantería pero aún ando dándole vueltas a esta pregunta: ¿Porqué el proceso entre Pilatos y Jesús duró solo dos minutos? que es el impactante título de la obra de la izquierda (y sí, tiene parte del fuselaje de un MIG ruso...)

Apenas unos minutos y nos encontramos frente a la Iglesia de Ntra. Señora de la Asunción de Arroyo de la Luz, una iglesia del siglo XV, de sólida sillería granítica, con su correspondiente nido de cigüeñas, que es mundialmente conocida por albergar el retablo del Divino Morales, un impresionante conjunto de 20 tablas pintadas entre 1560 y 1563, su profundidad simbólica y su sutil belleza bien merecen un momento en silencio. Aunque parece mucho más sencillo de apreciar que la obra de Vostell, contemplar su bajada al limbo o a los infiernos, no deja de ser inquietante.

Y ya puestos en carretera, disfrutando de un paisaje verde, repleto de charcas de agua y compitiendo en señalar "allÍ", "acá", las garzas, los ciervos o las cigüeñas, nos dispusimos a hacer historia; pisando el puente de Alcántara.
Encargado por Trajano, se alza sobre el Tajo, el puente romano de Alcántara, sólido, elegante, dorado por el sol, salva el tajo con seguridad (ya podría venir por aquí Calatrava a tomar notas y le caerían menos demandas). 

Seis arcos de granito sobre un suelo de pizarra sirven desde el año 104 para cruzar al otro lado, casi ya a las puertas de Portugal. Un templete rinde homenaje a Trajano por parte de su arquitecto, Lácer, quien se atrevió a afirmar que el puente durará mientras dure el mundo y va teniendo razón. 

La ciudad de Alcántara luce aún hoy con cierta donosura los restos de su brillante pasado, el Cuartel de la Orden de los Caballeros del mismo nombre o el Convento de San Benito son buenas muestras, reflejando en su estado de conservación como la historia es caprichosa y quien lo poseyó todo puede verse reducido a una fachada apuntalada.

De las grandes obras, reflejos de grandezas reales o figuradas a la belleza sencilla de un pueblo que no se tenía en tanto, y resulta realmente encantador, se trata de Garrovillas de Alconétar con una Plaza Mayor digna del paseo.

Y para terminar un castillo, el de Montánchez, alto, muy alto encima del cerro dominado una extensión enorme del terreno que discurre entre encinas, alcornoques y unos curiosos naranjos y limoneros primera pista de que allí entre los árboles, en un altozano hay algo más. 

Se trata la ermita del monasterio de Santa Lucía del Trampal, el único vestigio, casi imaginado de un monasterio visigótico con enormes influencias mozárabes datado en el siglo VII, sus tres naves, el sorprendente crucero y los tres ábsides exentos de forma rectangular se ofrecen encantados a las más curiosas interpretaciones. Se trate de una ermita arriana o no, una cosa queda clara, los monjes sabían elegir sitios impresionantes.

Y si el siglo VII parece lejano, aún nos ofreció Cáceres un monumento más misterioso y remoto, entre encinas, sobre un suelo verde como esmeralda, se encuentra el dolmen de Lácara compite en majestuosidad y belleza con las piedras que la naturaleza desparrama casi de cualquier modo, más allá de los bolos de granito, se encuentra el caminante (el capaz de sortear regatos de agua con cierta soltura) con una impresionante construcción megalítica,  datada entre 3000 y 4000 años antes de Cristo. 

Hay guías que explican el corredor cubierto, la cámara funeraria..., pero es muy difícil transmitir lo que se siente al contemplar la inmensidad de las piedras y pensar en la enorme fuerza de voluntad de quienes las levantaron.

La historia nos ha acompañado cada día, desde la sorprendente configuración de las rocas graníticas que parecen abandonadas, a las murallas de Cáceres, del arte sacro del Divino Morales al casi agresivo arte conceptual de Vostell pasando por las ruinas misteriosas de Santa Lucía o las piedras mágicas del dolmen, susurrando un mensaje, somos herederos de todo esto, somos capaces de lo mejor.

23 comentarios :

  1. Me recordaste a una amiga española que alguna vez tomo fotos de los nidos de las cigüeñas y hablaba también sobre Cáceres.

    Bellos lugares para visitar tienen ustedes.


    Un abrazo

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  2. Hola Pilar, hace unos años estuve de vacaciones en esta tierra tan bonita como es Extremadura, yo me lleve una grata sorpresa ya que tenia la idea me imagino como muchos de una tierra seca y no se que idea llevaba pero que estoy deseando poder volver allí y recorrerla de nuevo, estuve en las dos provincias y como ya te digo me encantaron las dos, esos campos llenos de las hojas de tabaco me impresionaron de lo bonito que se veía, las dos ciudades y sobre todo Caceres como tu dices, pero cada una con su encanto, la que no tiene una cosa tiene otra, y de su gastronomía que voy a decir que tu me imagino no hayas probado:), con tu recorrido has echo que me vengan bonitos recuerdos y estoy de acuerdo contigo en que por este medio se conoce a gente maravillosa:)

    Besos.

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  3. Menuda entrada has realizado hoy!!.

    Saludos

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  4. Extremadura es la gran desconocida, y gracias a ese desconocimiento y esa imagen de pastizal seco y labradores se ha podido mantener los espacios verdes que tiene y su calidad de vida en las ciudades que la forman, por eso, la primera vez que viajamos nos sorprende porque te esperas todo lo contrario.

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  5. Magnífica entrada, ¡ya solo falta la comida del cuerpo!

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  6. Qué ganas me han entrado de visitar esos rincones! Que bien has descrito los encantos de ese lugar. Este post debería incluirse tal cual lo Redactad, en la guía de viaje de Cáceres. Un beso

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  7. ¡Oye! Leído así es mucho más bonito que visto.
    ¡Si cuando se nace artista....!
    Que muchas gracias por vuestra visita y que ya sabéis a dónde podéis volcer cada vez que gustéis.
    Un besazo.

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  8. Estupenda guía turística, se nota cuando uno disfruta.
    ;)

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  9. Yo la conclusión que saco es que qué bien vives. Y se nota que lo has disfrutado. Has entregado una entrada apasionada y minuciosa del viaje. Cáceres es un lugar del que no conozco nada. Hace años me carteé con una cacereña pero hasta ahí todo. Qué gran entrada, en cualquier caso.

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  10. Tienes una manera deliciosa de describir tus viajes y de relatarnos todo lo interesante que encuentras.

    Vaya con el concepto de arte moderno. Es lo ultimo que se me habría ocurrido a mi hacer con un MIG-21. El señor de los cielos en Vietnam, transformado en escultura.

    Un beso.

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  11. Suscribo lo de " internet se inventó para descubrir a gente maravillosa "
    dicho esto, que escapada tan maravillosa, que bonita tierra y que bien lo cuentas, dan ganas de ir a la de ya ! además no lo conozco !! he pasado varias veces cerca y sin parar !! Besos !!

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  12. Siempre me han hablado muy bien de Extremadura y tu me lo confirmas. Lo tengo pendiente aunque este año no será...me han tocado unas "vacaciones de verano" para llorar....una cosa!! Sí puedes, pon hoy a las 14.45 Aragón TV, Si no te diré el enlace al programa donde me puedes ver jijiji
    Un besico

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    1. He llegado tarde, ¿me lo mandas?

      Un beso

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  13. Y os dejásteis por ver Trujillo, Guadalupe, Coria, el valle del Jerte y su cerezo en flor, las Hurdes, Hervás y muchas cosas más. Definitivamente, ¡tenéis que volver!

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    1. Y Madrigalejo. Ya les he advertido que pronto vendrán en masa los maños a visitarlo.

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  14. Lo cuentas tan bien que es como volver a vivirlo.
    Extremadura es una región tan hermosa y sorprendente como desconocida, que tiene en su gente el mejor patrimonio de la humanidad.
    Y es verdad, ¿Cómo íbamos a conocer a personas tan estupendas de no ser por internet?
    Ay, qué bien lo hemos pasado.

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  15. Ah, creo que lo de "picar el ajo" de las cigüeñas se utilizaba en Castilla pero no recuerdo cómo se decía en Extremadura.

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  16. He paseado contigo... que lindo describes el viaje... ¡tienes magia en las palabras! las fotos muy buenas para guía turística ¿tienes algún defecto? :)
    Un abrazo cálido

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  17. de las tres "gordas" (CA, BA y ME), la que más me gusta, aunq es incómoda para el coche. Y me encanta la parte antigua, que la nueva me parece más del montón, e incluso feucha a ratos. Las obras tipo "Y por qué duró sólo dos minutos.." nunca me han excitado lo más mínimo. O el hombre tardó esos dos minutos, Pilatos del Verdadero Arte, o por mucho que le dieran tiempo no lo iba a hacer mejor (q según mi opinión es un churro más en la marea de los churros). Eso de que sea ciudad universitaria y de que sí, los de Cáceres, son gente muy maja (como los majos de tu tierra), le da un punto de vida que me gusta muchísimo.
    Un beso de tu amigo,
    rafarrojas

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  18. Muy bonito. Visité estos lugares hace unos años y me encantó.

    Besos.

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  19. Me ha encantado serviros de guía por estas tierras, devolviendo una pequeña parte de lo recibido.

    Para otro día queda la parte "terrenal" y corpóra del viaje, que ya os aviso engorda de solo pensarlo.

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  20. Nunca he estado en Cáceres, pero tus fotos me animan.

    un beso

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