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CUANDO EL RIO SUENA

A mi no me gustaba el anuncio, ni el presidente, ni la idea, seguramente porque no tengo espíritu para ser mercado y hacerlo bien, o quizás porque me dá miedo pensar en cuánto pueden cambiarte el poder y el dinero (si es que ambas cosas pueden ir separadas), y así os lo conté: SER BANKERO.

Leerlo ahora es curioso (los comentarios no tienen desperdicio), sobre todo porque dos años y medio después, un juez ha dictado la primera sentencia que considera "que se produjo mala comercialización por parte de la entidad al entender que a los clientes se les estaba engañando con el precio de las acciones y con una gran demanda inexistente" y obliga a la entidad a devolver el dinero. 

Y curioso también porque algún otro juez puede llamar a Rato para  preguntarle por una dieta, que no es precisamente para la operación bikini, espero que lo haga con mucho cuidado y mucha educación no sea que se le ofenda y le regalen un curso de Elpidio.

Al final va a resultar que para ser banquero de verdad, hay que llamarse Botín, como poco.

2 comentarios :

  1. Unos en el paro, otros trabajando con los sueldos recortados, otros sin esperanza... y en otra dimensión los sinvergüenzas forrándose a costa de la miseria ajena: los banqueros.

    Besos.

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  2. La justicia no va a dar abasto. Ah, no, que la justicia es suya también, no me había dado cuenta.

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