TRIBUNA AJENA; ANA BERNAL TRIVIÑO

Quiero inagurar hoy una nueva sección de este blog, donde traer artículos de periodistas que me han llamado la antención, bien por lo claros, por el tema que abordan o por su peculiar perspectiva de la realidad.



A veces se tratará de periodistas conocid@s que publican en medios de gran tirada y otros, como en este caso de periodistas que luchan por no perder su profesión en la marasma de la crisis. 

Este es un artículo de Ana Bernal Triviño en el periódico digital de ideas y noticias Andaluces.es, reconozco que no es de los habituales en mi pantalla, pero los artículos de Ana se retwitean constantemente, enseguida, vereís porqué. Si sois de los de versión original, pinchad AQUÍ 

“Yo no voto”

Ana Bernal Triviño
12 feb 2014
Sí, me dirijo a ti, que siempre repites que no te interesa la política y añades: “Yo no voto. No sirve de nada”. Es cierto que la democracia no es sólo votar cada cuatro años, que los movimientos sociales han impulsado la participación ciudadana y que las redes sociales se convierten en un volcado de ideas e indignación popular. Puedes estar disconforme con la ley electoral, con los partidos y los políticos, pero desde el clickactivismo de sofá poco ayudarás a cambiar las cosas. Y me dirijo a ti porque desde hace tiempo tengo la sensación de tener que luchar de forma constante con una estrategia de desmovilización hacia el voto.

Cuando insistes en el “no nos representan” dejas de admitir que el voto nos representa a todos, como colectivo. Y, como tal, aunque no nos guste el resultado, debemos asumir que no nos representan las instituciones que nadie ha votado, como el FMI o el BCE, ¿pero la composición del Congreso español no es resultado de nuestros votos y de la ausencia de otros tantos? Quienes están en el parlamento no han llegado por un golpe de Estado. Llegaron por el apoyo de unos simpatizantes con una movilización superior al resto. Unos simpatizantes que saben que, si acuden cinco minutos a votar, tendrán durante cuatro años un líder que represente sus valores e intereses.

Casi el 52% de los menores de 30 años opta por la abstención en las próximas elecciones. Comprendo que se haya propiciado una escasa conciencia social. Recuerdo que en mi colegio nunca se estudiaba el último tema de la asignatura de Sociales, donde aparecía la foto de Franco, del Rey y de Felipe González, junto a los epígrafes que hablaban del parlamento y de diputados. Y, si se llegaba a las páginas, se trataba de una forma superficial. Quizás, por todo ello, muchos han crecido ignorando por lo que se luchó.

Hoy día los movimientos sociales reivindican derechos mutilados, al borde de la extinción o ya desaparecidos, en una merma continua de garantías. Pero apenas se recuerda en voz alta que votar es otro derecho, igual que la educación o que la sanidad. El voto fue otra conquista. Los movimientos sociales fomentan la participación ciudadana, pero el voto también es parte de la construcción colectiva como país. Para que exista democracia, el voto es una condición necesaria, igual que manifestarse o participar en asambleas.

Es comprensible tu descontento con los políticos que no han respondido a las expectativas, pero sin tu voz sólo logras dar legitimidad a quienes no queremos. Si ellos no cumplen con su parte del trato, nosotros debemos ser aún más exigentes y expulsarlos. Te quejas continuamente y, cuando tienes el derecho de hablar y de mostrar disconformidad, dejas que otros elijan. Con tu inacción, contribuyes a despojar la democracia y a que los más débiles sigan perdiendo. Tu silencio no sirve de nada, salvo para entregar la victoria.

No es que no valga el voto. Lo que no vale es ir a votar con cualquier actitud, guiado por los intereses de otros. Hay que leer más allá del titular y ver lo que se esconde tras el marketing político. Incluso Ada Colau decía hace poco en una entrevista: “No hay que caer en el discurso de la antipolítica porque eso es lo que le conviene a los corruptos”.  Con tu pasividad y falta de compromiso sólo mantendrás una democracia líquida.

Cuando digas que la política es un rollo y que votar no sirve de nada, recuerda que de esa actitud depende la subida de la luz, del gas, del IVA o del autónomo, de que puedas tener una asistencia sanitaria decente, de que aumenten las tasas de la universidad,  o de que te recorten la prestación por desempleo. No olvides eso nunca. Todas esas decisiones son ideológicas. Si nuestros dirigentes comprobasen que vamos en serio y que, además de quejarnos en las calles, la participación electoral fuese altísima… les empezaría a entrar el miedo y cambiarían muchas cosas.

Te he escuchado decir en infinidad de ocasiones que la política es basura y que la desconfianza te supera. Hay un montón de personas que nos defraudan en la vida: amigos, pareja, familia… y no por eso nos dejamos abatir, sino que confiamos en que lo próximo será mejor y que siempre hay que dar una nueva oportunidad a cualquier comienzo.

Y creo que, simplemente por compromiso ciudadano, debemos ejercer el voto por todos los que lucharon por él. Se prohibió durante la dictadura franquista y muchas de las voces que lo defendieron quedaron calladas bajo tierra. Cuando voto, pienso en todos ellos porque me ofrecieron esta oportunidad cada cuatro años. Y, como mujer, recuerdo también a Clara Campoamor, porque gracias a ella no vivo en un mundo donde sólo decidan los hombres. El sufragio universal, sin discriminaciones, es uno de los grandes logros sociales que se conquistó en la calle. Así que reflexiona la próxima vez antes de decir que votar no sirve de nada. Ahora verás que no tienes razón. Después de todo lo que hemos visto y padecido en primera persona, no me digas que al PP no le ha servido de nada. En cuanto han llegado al poder, les ha permitido cumplir con sus intereses y despojar los tuyos.

Votar no es un trámite administrativo. Hay que ejercerlo y defenderlo, para después no arrepentirnos de que nos lo hayan quitado.
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Y tú ¿cómo lo ves?

6 comentarios :

  1. ¡Cuánta razón!
    Lo digo desde mi posición de docente (Ex-) Mis alumnos tenían todos entre sus libros de texto un ejemplar de la Constitución, que me enviaban todos los años desde el Congreso de los Diputados. Solo había que solicitarlos.
    Además, claro, había que leerla y debatirla.
    Espero que mis antiguos alumnos no estén entre ese 52% que se abstendrán de votar.

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  2. Pues más o menos opino lo mismo. Matizando que estaría no votar a los mismos. Aunque luego los nuevos resulten un error. No tenemos mucho donde elegir pero si no votamos es que realmente estamos tirando la toalla y por ahí no paso. Besos.

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  3. Yo también estoy de acuerdo, y el artículo me ha parecido muy bueno. No votar no es solución, pero creo que tampoco lo es votar siempre a los mismos, porque eso es lo que está ocurriendo y por eso mismo se ríen, porque entre los dos partidos mayoritarios se reparten siempre el pastel. Pilar gracias por tú felicitación. Por cierto ya está haciendo esto de la suyas, y las últimas entradas que has publicado, no se me han quedado reflejadas.

    Besos y gracias.

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  4. Pues tiene razón, hay que votar y hacerlo de forma más meditada y responsable.
    Me gusta esta sección tuya,. Mucho
    Besos

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  5. Ay, cuánto mejor nos iría si el periodismo fuera lo que tiene que ser y no lo que es. Soy de la opinión de que el peridismo es una de las columnas que sostienen una sociedad civil fuerte.
    Me parece una buena idea la de traer aquí firmas y comentarios que, de lo contrario, se nos perderían.

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  6. Me alegra que os guste la sección, hay tanto por leer que ni con muchas ganas (que no siempre se tienen) se llega a todo, máxime cuando en estos convulsos y líquidos tiempos a mayor velocidad de la que se imprimen cartas de despido de periodistas, éstos fundan medios en los que seguir haciendo lo que les explica como personas, escribir.

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