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AQUELLAS HISTORIAS PRECISAN DE ESTAS (Las tres bodas de Manolita, de Almudena Grandes)

Recuerdo las tardes de verano con las mujeres de mi casa, debía ser algo mayorcita porque ya no me obligaban a irme a  hacer la siesta a oscuras porque "después de comer, ni una letra has de leer". Cosían, hacían ganchillo o simplemente escuchaban con los ojos entornados la radionovela de turno mientras el calor sofocante se apoderaba de aquella casa que miraba a Gibralfaro y olía a resina y jazmín.


Sentada en el escabel donde mi abuela apoyaba las piernas o tirada en el suelo si el terral no daba tregua, esperaba el momento de las historias, historias de cómo sus padres fueron vendiendo olivares para pagar estudios y dotes, algunas tremendas como la de los lutos encadenados que le impidieron aprender a tocar el piano, que se cerrraba junto a las cortinas; o las de la epidemia de cólera que la llevó, entonces una jovencita de vacaciones en Cazorla, a amortajar dos sobrinos y una hermana. 

Otras divertidas como la del charlestón, un descocadísimo baile aprendido de una cuñada muy moderna, o la del cortejo de mi abuelo que adiestró a su perro para que cada tarde pusiese sobre su falda una vara de nardos; o picantes como la del colocón de su noche de bodas por el exceso de nardos con el que el novio llenó la habitación y que les hizo salir al pasillo para volver a encerrarse después...

Retazos de cómo se presentó la guerra, las cartas del frente y el posterior eco del hambre y las penurias que sufría la familia de la península, que es como se llama en Melilla al resto de España; como la de Mari Pepa que vestía unas muñequitas con modelos a escala de la lencería que vendía a las señoritas de Sevilla en el salón de su casa. 

Una vida en el lado de los vencedores, en la que apenas se mezclaba otras historias como la cárcel del marido de su intima amiga por masón, casi adivinada en las frases abortadas ante la ropa tendida. 

Necesité años para saber primero y comprender mucho después, que había otras historias, que tras unos y otros hicieron barbaridades había miles de verdades calladas.  Años para recorrer las tierras condenadas, años para entender que la II República supuso un avance de libertades y derechos que se perdieron, años para conocer pequeñas historias no ya de una guerra, sino de un después que se hizo eterno porque tras ella no vino la paz sino la victoria.

Quizás sea para suplir los recuerdos que no tengo, para entender mejor quienes somos y porqué cuando miramos al pasado no vemos lo mismo, por lo que la obra de Almudena "Grandes Episodios de una guerra interminable" me resulta imprescindible, la reseña de su último libro, "Las tres bodas de Manolita" la tenéis AQUÍ en EL BUSCALIBROS

20 comentarios :

  1. Qué envidia me das, me encantaría escribir y transmitir como tu lo haces.
    Simplemente me encanta leerte.

    Besos

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    1. Me pones colorada, muchas gracias David

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  2. Coincido con David. ¡Qué bonito escribes!
    Tengo en mi haber más historias de mis padres y de la postguerra que les tocó vivir , que de mis abuel@s. Historias dulces y amargas casi a partes iguales.
    Almudena Grandes es una de mis escritoras favoritas (casualmente hoy la he escuchado hablar en la radio) y ya tengo su libro "Las tres bodas de Manolita", que será mi próxima lectura.

    Un beso

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    1. Deberíamos saber guardar esos recuerdos como lo que son, parte de nosotr@s mism@s ¿verdad?

      Garcias por el piropo

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  3. Hoy en día, esas reuniones de familia, cosiendo, charlando o escuchando aquellos seriales interminables después de la comida, han pasado a la historia como otras tantas cosas que guardamos en el corazón con etiqueta de entrañables.
    Estoy segura de que a mí también me vendrá bien esa novela de Almudena Grandes.
    Te dejo un fuerte abrazo con mis cariños.
    kasioles

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  4. Recuerdo esas reuniones de las mujeres de la familia en casa de mi abuelo, las tardes de verano, hablando quedamente para no despertarlo de su siesta. El buen hombre se levantaba todos los días a las cinco de la mañana.

    Historias muy parecidas, de nombres mencionados a medias y con un quiebro en la garganta, que habían desaparecido una madrugada de la cárcel. De los años en que se escuchaban las descargas de fusiles en las tapias del cementerio cada amanecer. Conversaciones mantenidas con un viejo destello de miedo en la mirada.

    De como la larga noche cayó, y hubo que salir adelante en las tinieblas bajando la mirada al paso de los vencedores.

    Y yo miraba hacia los olivos que había al otro lado de la carretera, preguntándome que secretos terribles habían presenciado aquellos arboles añejos, escuchando el canto constante de las chicharras.

    No, no podemos perder la poca memoria que nos queda.

    Un beso.

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  5. Pero qué entrada tan fantástica nos has regalado hoy, Esas artes de tu abuelo para cortejar las quiero yo para mi. Otras cosas que vivieron no fueron tan afortunadas. Has dibujado un mosaico de una época del pasado más cercano de la historia de este país, con protagonistas incluidos.
    Un beso

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    1. Gracias Maria Pilar, esos recuerdos nos conforman como somos, aunque no los conozcamos

      Un beso

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  6. Lo de las reuniones familiares, ahora es muy chistoso, aun somos capaces de reunirnos, pero de pronto miras, y cada miembro de la familia o amigo ahi presente, trae un movil en las manos que lo hace estar, pero a la vez "no estar ahi".

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    1. Si es que no avanzamos tanto como creemos.

      Besos

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  7. Me gusta la historia y las historias, aprender, saber y conocer lo que desconozco, opino lo mismo sobre la obra de Almudena Grandes, ya tengo a punto Las tres bodas de Manolita y hoy me lanzo.

    Besos

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  8. Me has traido recuerdos como cuando mi abuela me contaba de su familia y mi abuelos de sus travesuras de niño en las haciendas de su familia.

    Besos

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  9. Almudena Grandes está novelando nuestra historia inmediata a la manera galdosiana, dando vida a unos personajes que nos son conocidos, próximos.
    Por cierto, ¿qué más tiene que hacer la escritora para ser elegida académica de la Lengua?

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    1. No lo sé, si medimos con lo que han hecho las últimas incorporaciones, méritos le sobran ¿verdad?

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