RISTO EN EL SOFÁ


Es difícil pasar desapercibido cuando se hace historia, aunque sea local, desagradable y televisiva. Pocos no recordarán aquel personaje que oculto tras unas gafas oscuras decidió criticar sin miramientos a un@s jóvenes que aspiraban a alcanzar la fama de aquellos primeros triunfitos.

Sus críticas ácidas, hirientes, crueles y probablemente innecesarias, quizás no superasen las que hacían los telespectadores desde la paz de su sofá (las mismas que ahora se reproducen en las redes sociales en tiempo real ante cualquier concurso), pero acostumbrados al buenismo asustado ante los posibles traumas que una verdad desnuda pudiera provocar en tan tiernas criaturas, aquello supo a nuevo y triunfó. 
Tras su salida de aquel OT que se buscaba a sí mismo, ha replicado el personaje en otros formatos, sin que probablemente haya sido nunca tan cruel como entonces, quizás ha descubierto que ser honesto, brutalmente honesto no es siempre imprescindible. 
Si no fuese por la admiración, no sé si real o fingida de Larisa, la intermitente autora de El Comonunca, empeñada en afirmar que tras la pose se oculta un hombre con interesantes puntos de vista y habilidad con las palabras, no habría descubierto un columnista más que apreciable, que desgrana reflexiones ante la sobreinformación (Me ignoro encima) o el egoísta amor (No eres tú, soy dos) bañadas en un cierto y atractivo desdén. 
Por eso, el pasado domingo, tras el experimento mediático de Salvados y su Operación Palace, vi la primera entrega de su nuevo programa Viajando con Chester. Un formato de entrevista relajada, casi a modo de conversación, donde el invitado puede mostrarse a su gusto asumiendo que será reconvenido sobre todo ante sus incoherencias. José Luis Rodriguez Zapatero y Jorge Lorenzo, dos personajes muy diferentes, ofrecieron cada uno en su registro, un interesante rato de televisión, sin gritos ni interrupciones. 
Antes de ayer repetimos la estrategia; en directo, un más que comedido Jordi Évole entrevistaba a un Pedro J. Ramírez poseído por el espíritu de Ed Hutcheson (El cuarto poder) sin disfrutar del oscuro atractivo de Bogart, y a su fin (la señora Le Pen no merece un instante de mi tiempo y la bilis es mala para conciliar el sueño) nueva sesión de Chester enlatado; Revilla luce menos de lo esperado, quizás sus últimas manifestaciones públicas, su libro y sus declaraciones mediáticas sonaron a populistas ante un par de preguntas sin respuesta sobre Botín, pero Iñaki Gabilondo llena la pantalla y el programa crece, sin ruidos, con música, con calma. 
Dicen los mayores que en ocasiones ha ocurrido que dos personas hablando han conseguido convocar a miles frente al televisor, sin más artificio que tener cosas que decir y ganas de escuchar, y tienen razón.
Quizás el próximo domingo sea Salvados quien vaya en diferido, porque el directo en las redes se lo va llevando (Eva)Risto y con justicia.

14 comentarios :

  1. Sabía del programa de (Eva)risto y no me acordé, me lo perdí. Lo veré gracias a las nuevas tecnologías.

    Me gusta escuchar a la gente que tiene algo que decir, los ladridos hace tiempo que me molestan.

    Un abrazo.

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  2. Ha sabido reinventarse a si mismo con buen resultado y sin abandonar el personaje.

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  3. Es un gran publicista. Sabe muy bien venderse...
    Bss, Pilar.

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  4. Lo veré la próxima vez, estaba en otras cosas a esa hora.

    un beso

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  5. Yo es q llevo un tiempo ya q no me creo nada de nadie... (y no por las grandes enseñanzas de evole...juas juas), y aunque me intente poner en situacion, no me tomo en serio ya este tipo de programas de entrevistas....a no ser q el entrevistado sea actor, artista, cantante... en ese caso me entretienen. Pero tanto políticos, como periodistas, como personas q van de periodistas, me merecen tanta credibilidad como un billete de seis euros.
    besos

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  6. Es un personaje que nunca me ha gustado; su nuevo programa de entrevistas aún no lo he visto, tendré que hacer un hueco y en base a tu comentario poder realizar mi propia crítica.

    Un abrazo.

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  7. Hace tiempo que le respeto por la prensa. Sus artículos me gustaban tanto que hasta dudaba que fueran la misma persona pero es cierto que todos tenemos dualidades u ofrecemos imágenes distintas. La televisión es un medio que exige otro tipo de maneras para llamar la atención. Aunque yo le prefiero como escritor.

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  8. Me perdí el programa. Estuve viendo como Évole le restregaba en las narices a Pedro J. sus contradicciones.

    Pocos saben que tras esas gafas oscuras se esconde un publicista con bastante talento, un tipo tímido y bastante culto sin caer en la pedantería.

    Un beso.

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  9. Se me pasó el programa. Como nunca ví lo de los triunfitos no tengo más que las referencias indirectas de este hombre y sus intervenciones paralelas. Me pareció un tipo listo que hacía gala de una mala educación un poco teatral. Un papel, vamos. Pero es que nunca me han gustado los maleducados sean falsos o reales.
    A ver si lo veo un día. Pero es que su primer entrevistado, Zapatero, tampoco era para animarse. Aparte de que casi me estoy quitando de la tele.

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  10. A mí siempre me ha gustado, porque como dices, las críticas que hacía eran las mismas que pasaban por la cabeza de muchos telespectadores. ¿Que era cruel? Sí, pero es que la verdad no sienta bien.
    De hecho esa faceta de "malo" me pone, y le veo hasta morbo. Seré rara.
    Creo que tiene muy buenas ideas y que se expresa muy bien.. no en vano es publicista, así que malo sería si no supiera venderse.
    De todas formas no he visto el programa, porque no suelo fijar la atención en la caja boba más de 10 minutos seguidos, me disperso y voy zapeando.

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  11. No vi ninguno de esos programas.
    Ni me apetece verlos.

    Besos.

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  12. Yo ya no he visto ningún programa de él, sí alguna entrevista, y me parece un tipo muy inteligente. En ese programa que mencionas de los jóvenes que aspiraban a la fama, creo que lo que simplemente interpretaba era su papel. Y aunque resultaba tosco y grosero muchos piensan lo mismo, pero no se atreven a decirlo.

    Besos Pilar.

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  13. A mí este programa de Risto me parece entretenido. Al margen de que te guste más o menos la trayectoria televisiva del siempre polémico Risto (yo considero que tiene su mérito el hombre), el programa sube dependiendo del carisma del entrevistado. Lo que hace falta es gente que tenga algo que decir.

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  14. A l@s que aún no lo habeis y visto y no teneis a la TV con el pañito de ganchillo por delante os lo recomiendo, escuchar siempre es interesante y hay tan pocas ocasiones...

    Besos

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