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PALABRA DE NIÑA

La concesión del Premio Príncipe de Asturias a Quino (Joaquín Salvador Lavado Tejón, dicen que se llama) en el año que Mafalda cumple cincuenta, me provoca una sonrisa a medio camino entre la nostalgia y la tristeza, pocas de sus "gracias" eran tan solo eso; quizás aquellas viñetas de la sopa o las de las tratadas de aquel Guille en el que tod@s encontrábamos al pequeño de la casa.


El resto, la inmensa mayoría, nos pintaban una sonrisa dolorosa, de esas que nos hacían preguntarnos dónde se pone la tirita cuando te duele por dentro; pero de algún modo, quizás por la edad, por la enorme (pensábamos entonces) distancia entre la realidad política y social de Argentina, primaba el punto jocoso de aquella niña impertinente como pocas rodeada de la tribu de amigos y amigas que todos teníamos, ¿quien no tiene una Susanita cerca? ¿a quien le cuesta encontrar al Manolito de turno? ¿y quien no recuerda aquel Felipe, que quizás se ha venido a menos con el tiempo?.

El problema es que si releéis a Mafalda ahora, duele más. La realidad de entonces se parece cada día más a la nuestra y no parece que seamos capaces de encontrarle otra salida que pedirle al mundo que se pare para poder bajarnos.




Una vez más las decisiones de jurado de este premio, parecen tener muchas y profundas lecturas.

8 comentarios :

  1. ¡Quién le iba a decir a Mafalda que llegaría a Princesa de Asturias!

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  2. No más princesas, por favor, me quedo con la niña que es y siempre será pese a sus 50 de eterna mente clara.

    Premio merecido y más.

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  3. Pilar, me agradaría una entrada en la que reflejaras alguna de esas otras lecturas que el premio tiene respecto a Mafalda. Se que todos los premios y en especial los que aquí damos tienen su componente política pero en este caso tengo el magín cerrado.

    Un abrazo.

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  4. Y yo que el Lunes colgué una foto en mi blog para ilustrarlo con los dibujos de Quino. Llámame visionario, ja,ja. ¿Que puedo decir de Mafalda? Mil veces mejor como tira de prensa con ideas que la de Calvin y Hobbes americana. No digo que esta última sea peor pero las ideas en Mafalda eran auténticas cargas de profundidad y como dices, siguen siendo actuales. En el chiste ese que incluyes del padre en el sillón podríamos cambiar lo del sillón por los que hoy criticamos en facebook o a los que como yo, creemos en la revolución del proletariado asomados únicamente a la pantalla del ordenador. Y ahí se nos queda el poso amargo de que no avanzamos.

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  5. La de veces que he releído a Mafalda. Siempre había por casa uno de sus libritos. Ahora tengo ese grandote, el Todo Mafalda, que me regalaron por cumpleaños y que releo de vez en cuando (aunque es un pelín incómodo)
    Besos!

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  6. Tienes razón. Releer a Mafalda en los tiempos que tenemos, pone el vello de punta. Porque la situación de deterioro sociál y economico que tenemos aquí, recuerda demasiado al colapso argentino de los años setenta. Sin dictadura militar, eso si, pero con la "dictablanda" que nos imponen desde un sistema político inoperante, y puesto al servicio de los mismos políticos que nos gobiernan, y de sus amigos.

    Un beso.

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  7. Un par de Mafaldas, otro par de Rotos y un Forges de guinda...no hace falta mucho más ¿verdad?

    Besos a tod@s

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