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ENTREGAR TU TIEMPO

De nuevo un anuncio me sirve de excusa para plantear un dilema. Otra vez es Campofrío (nadie discutirá que sus creativos saben dónde tocarnos).


 

Esta campaña propone cambiar tiempo de espera por tiempo solidario, algo así como tiempo perdido a cambio de tiempo de calidad.

En estos tiempos de crisis y creciente desigualdad (lo lamento Cospedal, yo no creo que este sea el buen camino) parte de la sociedad, y no siempre la que más tiene, sigue dando un paso adelante para apoyar al otro. 

Grupos de resistencia como la PAH; abogados que dan cobertura a las demandas contra los grandes, o prestan defensa gratuita a quienes son retenidos y acusados por fuerzas y cuerpos de seguridad más prestos a cumplir órdenes que a recordar quienes son sus patron@s; personas mayores que dedican su tiempo a organizar los bancos de alimentos, camino de convertirse en el supermercado más grande del país; jóvenes y no tan jóvenes que lejos de los estereotipos que los disfrazan de ninis en botellón perpetuo, dedican horas a la formación de quienes no tienen modo de acceder a ella en espacios autogestionados (de esos que dan tanto miedo); médic@s que sin necesidad de cruzar frontera alguna, atienden gratis a quienes viven excluíd@s de lo que no hace tanto era el mayor orgullo patrio, la sanidad pública; padres y madres que ayudan a aquell@s compañer@s de sus hij@s que no mereciendo una beca no tienen para comer...y tantos y tantas otr@s que en tiempos de necesidad no se esconden.

Estos pasos adelante, este implicarse en una parcela de la realidad cotidiana asumiendo el espacio público como el espacio de todos, lejos de un estadopadrastro que todo lo controla, me recuerda esas iniciativas que Antonio Muñoz Molina reseña desde Nueva York y que siempre me provocan una sonrisa no exenta de envidia. 

Lejos ya del tiempo en el que el Estado asumía como obligación primera la atención de sus ciudadanos, en esta democracia post modificación del artículo 135 de la Constitución, quizás sea el momento de okupar el espacio público, con nuestro dinero y sobre todo con nuestro tiempo, decidiendo en libertad, por consenso dónde, cómo y a quien vamos a apoyar para salir del agujero.

Por cierto nada más lejos del vomitivo y repugnante Entre todos, modelo de caridad espectáculo que tanto parece gustar a los mismos que en estos días piden tu X en la Renta.

4 comentarios :

  1. Me han gustado especialmente las comunidades de las que habla el artículo de Muñoz Molina. Parece más una fiesta que otra cosa pero cumplen un gran servicio. De momento el espacio público que veo está lleno de contenedores ardientes. Este gobierno aprieta. Menos mal que siempre crece alguna flor en cualquier situación. Besos.

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  2. El programa Entre todos, es una vergüenza, fomenta la pobreza para que otros se luzcan, se ganen el cielo o qué se yo. Los que se supone que tenían que preocuparse por el bienestar ni se inmutan. Está bien lo de Muñoz Molina. También lo insinuó su colega Saramago. Pero es una utopía...que nadie quiera hacer política, también puede ser un caos.

    Besos, Pili.

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  3. No conocía el anuncio, o no le había prestado ninguna atención, de todos modos he de decir que aquellos anuncios de carácter solidario promovidos por empresas me parecen de lo más ridículo ya que solo tienen como fin consumir su producto lo máximo posible, un engañabobos con cara solidaria. Deberían estar prohibidos. Hay otro modo de hacer solidaridad de la buena.

    Saludos

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    1. Tras la lectura del artículo de Muñoz Molina, lo que tendríamos que ser es menos sectarios aparte de mantener esa cura de silencio, no nos vendría mal.

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