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LO QUE NOS DUELE

Nos han robado la pena suave, la tristeza de sencillo consuelo, la queja sosa que convertida en cháchara alivia el roce molesto de una realidad incómoda, ante dolores inmensos, miedos negros que tienden a crecer cada día, las miserias cotidianas parecen no tener derecho a un simple hueco. Pero las penas enquistadas, la vergüenza de no sentirse cada día un héroe que vence adversidades sin nombre, cala por dentro y moja, gota a gota, el sueño pequeño de una sonrisa sencilla que sin ser un sol eterno calentaba el corazón de un día a día cada noche más oscuro.

No busca mi queja acallar el espacio de quien clama justicia o pan, pero quiero reclamar mis pequeños males, los problemas personales, la mengua de mis haberes o el dolor persistente de mi cuello rendido, porque si renunciamos a mejorar, estamos abocados a perder hasta que ya no quede nada.

5 comentarios :

  1. Hay muchas clases de totalitarismos, pero todos tienen en común el olvido (o la prohibición) de las penas y las alegrías de las personas, de todas y cada una de las personas. Y así va el mundo...

    Un beso, Pilar.

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  2. Pensar que no se puede hacer nada es el primer paso hacia la rendición...

    Besos.

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  3. Así debería ser, una mezcla perfecta de grandes problemas con otros más pequeños pero, que también tienen su relevancia...Vivimos tiempos extraños. Un abrazo Pilar.

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  4. Yo siempre he dicho que eso mismo me pasa a mí pero que no me rindo y en esas estoy. Y que tus males no sean tan graves que los de otros no significa que not epuedas quejar. Si tienes algo y te lo van quitando ya es motivo para reclamar o al final te quitarán todavía más.

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  5. No se que decirte, tengo una lumbalgia que solo me hace pensar en ella.

    Saludos

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