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VACUIDAD PLANA (Sábados de lavadora 2ª parte)

Comienzo a lamentar esa idea mía de poner el canal 24 horas de TV, tras el discurso del guapo líder del PSOE, me estoy tragando ahora el de Rajoy en Almería, y la verdad empiezo a necesitar un buen spritz.


Rajoy habla como si estuviera dando una clase, he levantado la vista un par de veces sorprendida ambas de no encontrar el Power point de fondo azul, incluso se detiene a explicar que pasa de un tema a otro, no puedo evitar recordar aquel (Fin de la cita).

Dejo el teclado y le dedico toda mi atención, (incluso cuando pita la lavadora, cómo aborrezco estas máquinas impertinentes, sigo escuchándole) peleo con el tedio, con la dificultad de atender una retahíla de datos sin pies ni cabeza.

Su discurso sigue empezando en la ya tan manida y lejana "herencia recibida", continúa con la enumeración de las desgracias, del riesgo de rescate (que no hubo, porque le cambiamos el nombre y con eso, la realidad desaparece), de las valientes reformas, de la mejoría de los datos macroeconómicos (esos que no tienen nada que ver con nadie, pero alegran tanto que asusta no comprender la causa), de la gran esperanza blanca que representa hoy España, aventajado alumno de las lecciones alemanas.
Con un "y ahora voy a explicarles otra cosa", desgrana con desgana los números de sus nuevos presupuestos y su influencia en la tierra hermosa que hoy pisa (luciendo incluso un Indalo en el borde de su chaqueta gris), anuncia obras porque un político no es tal si no corta cintas de algo.

Ya se acerca al final (lo avisa el mismo, quizás para consolar a quienes en directo están a punto de hacerse el harakiri con el alfiler de su corbata) y cual bruja Lola, enhebra un conjunto de futuribles amables, el crecimiento del sector exterior (no le deben haber pasado los últimos datos, nada buenos), la bajada del precio de petróleo (no cabe esperar cambios derivados de la guerra contra ISIS), y reconoce con la voz chiquita, que dependemos de los demás, si a Europa le va mal, quizás tengamos problemas, pero, hacemos lo que tenemos que hacer y confiamos.

Las personas humanas, reales, físicas se aparecen, apenas un instante al referirse a la rebaja fiscal (la que no afecta a quienes no cotizan porque no tienen salarios o son tan bajos que ni cuentan) y al crecimiento del empleo (sin referencia a su calidad, seguridad o coste) para borrarse de nuevo en la idea central, de que España es la mejor, que estamos mejor que estábamos y aún mejoraremos.

La crisis ha terminado, pero ni siquiera entonces su tono suena más alegre, su imagen sigue siendo la del profesor que no levanta la mirada para no comprobar que la mitad del auditorio se ha escapado aunque sus cuerpos sigan ahí.

Habla de coraje, de ilusión, de la lucha de las personas que son quienes cambian la realidad, pero su tono es idéntico al que utiliza para enumerar los porcentajes de inversión por capítulos o territorios y atiendo la ya más que impertinente llamada de la lavadora, las camisas se me están arrugando.

15 comentarios :

  1. Un discurso sin pasión no es un discurso creible. y para mí, ya perdió toda credibilidad, si en algún día la tuvo.
    La pasión está muy ligada a la empatía, al menos eso pienso yo. Tener empatía es saber transpasar nuestra imagen y ponernos al otro lado del espejo. Pero si ni siquiera se levanta la vista, a donde se puede mirar y qué se puede ver sino es el suelo....

    A mi lavadora aún la oigo girar.

    Saludos

    Marinela

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    1. Hola Marinela, ya veo que lo del sabado lavadora no es exclusiva ;)

      Sin pasión no hay vida, sin duda

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  2. Pilar, empiezas a preocuparme, yo antes de aguantar un mitin de Rajoy prefiero ver como da vueltas la ropa en la lavadora, aliena igual pero es más divertido, jejejeje.

    Salud.

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  3. He adoptado como practica de higiene mental no escuchar informes oficiales dados por el presidente, su vice y ministros.

    Besos

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    1. No es mala idea, pero ya sabes me gust asaber con quien me juego los cuartos.

      Un saludo

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  4. Al parecer, según lo cuentas, no ha valido la pena el discurso, no le salía del corazón.
    Mejor volver a la realidad y sacar esa ropa de la lavadora antes de que tengas que gastar doble cantidad de energía eléctrica para sacarle las arrugas.
    Cariños en el corazón.
    kasioles

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    1. Eso si es un buenb consejo.

      Un beso grande

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  5. Lo cuentas muy bien pero imagino que habrás observado que es el mismo discurso de siempre, a saber, un envoltorio de palabraría sin contenido. Creo que hace bueno en Zaragoza, mejor un paseo para aprovechar este otoño veraniego.
    Anda y que les den. Que les van a dar, seguro.

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    1. Ojalá les den, pero por donde los pepinos.

      Andamos planeando un asalto a la villa y corte....

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  6. Para lavadora el discurso de Rajoy dando vueltas sobre lo mismo. No habla para tener razón ni explicar una realidad, sólo para convencernos y seguir dónde esta. Un lugar que debe ser magnífico porque nadie quiere dejarlo. Yo al PPSOE ya no les concedo tiempo. Tuvieron su oportunidad para convencerme y han sido años. No quiero más mentiras para desmemoriados. Buen fin de semana a pesar de las lavadoras.

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    1. La vida real supera con mucho y por bueno esta realidad de plasma en al que viven (por cierto el de Sánchez tenía lo suyo, entrada anterior, que llevo un día)

      besos

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  7. Para mi el día de la lavadora es el domingo por la mañana.
    Supongo que será igual aunque cambiemos de perros, que no de collares.
    Eres nuestra periodista particular, Pilar.

    Besos.

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  8. Yo en tu caso me psicoanalizaría, eso de poner el canal 24 h. para ver a esos personajes es, como te digo, para que te lo mires, me sorprende que tengas necesidad de ver lo que dice el guapito de cara para escuchar mas de lo mismo y del otro que decir, herencia recibida, ya vemos la salida, etc..., en fin quiero entender que los electrodomésticos hay necesidad de ponerlos y entre col y col hay que ver una lechuga.

    Saludos, no se ni lo que te digo, una noche sin dormir, le hace a uno no saber ni lo que digo.

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