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EN DEFENSA DE LA FUNCIÓN PÚBLICA

En estos días he tenido el gusto de dedicarle tiempo a dos de mis aficiones preferidas, hablar y leer. Hablar con amigos a los que no ves a diario y con quienes no siempre estás de acuerdo estimula casi tanto como poder dedicarle tiempo a la lectura de artículos de opinión, artículos largos (ahora todo es demasiado largo si supera el espacio de un Twitt) en los que se desgrana una realidad aportando datos, ideas, visiones e incluso de vez en cuando, soluciones.


Charlábamos ante un café con un amigo, empresario de éxito, sobre la situación del país, la deriva política y social, la falta de principios éticos, la dificultad de encontrar a quien creer y de ese extraño modo en que las palabras discurren acabé recibiendo el no por conocido menos doloroso bofetón del "ya disculparás, pero en todo caso, habría que poder despedir a los funcionarios como a todos los demás".

Apenas esbozada la respuesta, el torrente de justificaciones: "seguramente cuando aprueban la oposición l@s funcionari@s son grandes profesionales, pero con el tiempo se adocenan, se desmotivan y se aprovechan de que no puedes echarlos"

Es sencillo olvidar que sólo la presencia de funcionari@s permite al Estado seguir funcionando más allá de las catastróficas decisiones de sus responsables políticos, es sencillo porque a nadie le interesa el discurso de la defensa de lo público desde la responsabilidad, la profesinalidad y el mérito. 

Porque al entender erróneamente que los cargos políticos son un derecho y no una posición de servicio, todo lo público se tiñe de mediocridad y se contamina de ineficacia y arbitrariedad. Así la garantía de impacialidad se contempla como privilegio de una casta en pequeñito, pero casta al fin y al cabo.

Así que cuando me topé con este artículo de Antonio Muñoz Molina no he resistido la tentación de enviarselo a mi amigo por email, y por si anda justo de tiempo con algunas frases subrayadas, son estas:

"Lo que nos hace falta es un vuelco al mismo tiempo administrativo y moral, un fortalecimiento de la función pública y un cambio de actitudes culturales muy arraigadas y muy dañinas, que empapan por igual casi todos los ámbitos de nuestra vida colectiva"

"Contra los manejos de un político corrupto o los desastres de uno incompetente la mejor defensa no son los jueces: son los empleados públicos que están capacitados para hacer bien su trabajo y disponen de los medios para llevarlo a cabo, que tienen garantizada su independencia y por lo tanto no han de someterse por conveniencia o por obligación a los designios del que manda"

"Una función pública de calidad es la que atrae a las personas más capacitadas con incentivos que nunca van a ser sobre todo económicos, pero que incluyen la certeza de una remuneración digna y de un espacio profesional favorable al desarrollo de las capacidades individuales y a su rendimiento social"

"En España cualquier mérito, salvo el deportivo, despierta recelo y desdén, igual que cualquier idea de servicio público o de bien común provoca una mueca de cinismo. La derecha no admite más mérito que el del privilegio. La izquierda no sabe o no quiere distinguir el mérito del privilegio y cree que la ignorancia y la falta de exigencia son garantías de la igualdad, cuando lo único que hacen es agravar las desventajas de los pobres..."

"Nadie se ha beneficiado más del rechazo del mérito y de la falta de una administración basada en él que esa morralla innumerable que compone la parte más mediocre y parasitaria de la clase política, el esperpento infame de los grandes corruptos y el hormiguero de los arrimados, los colocados, los asesores, los asistentes, los chivatos, los expertos en nada, los titulares de cargos con denominaciones gaseosas, los emboscados en gabinetes superfluos o directamente imaginarios"


Antonio Muñoz Molina es escritor, pero también fué funcionario.




12 comentarios :

  1. No puedo estar más de acuerdo con Muñoz Molina, uno de los pocos intelectuales contemporáneos que se atreve a levantar la voz e ir contra corriente. Sin los funcionarios España no funcionaria en absoluto. Y eso, a pesar de asesores y titulares de cargos políticos.

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    1. A pesar de tod@s ell@s cada vez más y cada vez más inútiles y dañin@s.

      Un beso

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  2. Efectivamente Muñoz Molina fue funcionario en el Ayuntamiento de Granada.

    Son muchas las batallas abiertas en estos últimos años sobre lo público, en este blog has reseñado muchas de ellas. La cuestión es que desde el "vuelva usted mañana" de Larra allá por el siglo XIX, el funcionario público ha sido siempre un ser casi despreciable, un trabajador que solo sabia tocarse las narices, nunca o muy pocas veces ha sido defendido por aquellos que tenía que hacerlo, sus jefes, pero desgraciadamente estos son políticos y hoy política y funcionario público no van de la mano. En un país donde lo público no ha tenido valor, ahora nos estamos dando cuenta de que si lo tiene y mucho, tendremos que aprender que los colegios, los hospitales, los juzgados, la atención social, los servicios de proximidad, están atendido por funcionarios y de no estar ellos no funcionaria el sistema, puede que los liberales digan que eso de podría dar a empresas privadas, ya lo están haciendo y así nos va, corrupción, amiguismo, servicios más caros, etc... TENEMOS QUE APRENDER A CONOCER LO QUE SON LOS SERVICIOS PÚBLICOS Y QUIENES LOS ATIENDEN.

    Un saludo

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  3. Defender lo público y a sus profesionales debe ser la prioridad incondicional de cualquier ciudadano que se precie de serlo.

    Un fuerte abrazo!

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    1. Será que apenas somos personas y nos encontramos muy lejos de ser ciudadan@s.

      Un beso

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  4. Desgraciadamente es el discurso negativo que mencionas el que abunda. No se trata de facilitar el despido de los funcionarios sino de evitar que sea gratuito el de los trabajadores en empresas privadas. No es quitarle a unos para que todos no tengan nada. Es que todos empiecen a tener algún tipo de defensa. Si alguien se gana por mérito propio ser funcionario y esto no es fácil, ¿a qué ese odio? ah, sí, la envidia destructiva. Besos

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    1. Siempre andamos igualando a la baja. En el caso de la función pública el "privilegio" va de la mano de sus funciones, por mucho que hoy (redada de sinvergüenzas, funcionarios incluídos) suene extraño, estamos para servir, y a mucha honra.

      Un beso

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  5. Solo Dios sabe, ( y eso que soy agnóstico ) que seria de nosotros sin los honrados y discretos interventores. La corrupción actual estaría multiplicada por diez.

    Es un pequeño ejemplo

    Saludos.

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    1. Un pequeño y fundamental ejemplo.

      Un beso enorme ;)

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  6. Primero una pregunta. Alguien sabe el porque de esa obsesión enfermiza de la clase empresarial del estado español por el despido?.

    Y un dato que debería hacernos Reflexionar. Muchas de las detenciones de políticos corruptos que se están llevando a cabo por parte de la guardia civil y policía, están siendo posibles gracias a las denuncias de funcionarios honrados.

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  7. También lo leí y me pareció un texto certero, ajustado, real y necesario. (como casi todo lo que escribe, por otra parte)

    Saludos!

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