, , , ,

NI TARJETAS NI MANZANAS

Manzanas podridas de corrupción
No son las tarjetas, son los gastos
no son las manzanas, es el cesto

Asistimos hartos de indignarnos, al inagotable proceso de revelación de la verdad en todos y cada uno los “nodos” de poder que han venido conformando nuestra realidad pública y social; las tarjetas black de la Universidad de Cádiz, las trapisondas de los “responsables” de Caixa Catalunya,  el nuevo puesto con más sueldo de la exMinistra Mato, el mantenimiento de los sobresueldos de los partidos a los altos cargos, y cada día tendremos nuevos datos.

En ocasiones no se trata de información producto de cibernéticas investigaciones que ponen en riesgo la seguridad de quienes asaltan las oscuras cajas fuertes del poder (como en el caso del Luxleaks de Juncker dónde al único que se persigue es a quien hizo público el fraude), demasiadas veces es información conocida por much@s a los que nadie ha hecho caso nunca, al fin y al cabo si a nosotros no nos falta, no vamos a ponernos a vigilar al otro.

Y tenemos lo que merecemos, le dimos la espalda a lo público para disfrutar de lo privado y negamos el conocimiento popular que dicta que “el ojo del amo engorda al ganado”. Y así quienes debían comportarse como temporales encargados de la gestión pública se han sentido los dueños y señores, no todos han metido la mano en el cajón, pero a nadie le ha amargado un dulce, normalmente en forma de: dietas, gastos de representación, coches oficiales y demás prebendas que hemos acabado tomando por normales.

El sistema está infiltrado de list@s que saben como sacarle partido, su excesiva complejidad, tamaño, sobrereglamentación y dispersión hace casi imposible poner blanco sobre negro en qué se escapa el dinero que no llega dónde hace falta.

Necesitamos un cambio político, seguramente un nuevo acuerdo constitucional, pero no servirá de nada sin tener una auditoría completa de la administración pública y sus procesos, porque sin ser de las dimensiones de la deuda, supone una herida que nos debilita día a día. No será fácil, no será sencillo, pero nos estaremos jugando un futuro en el que lo público tenga el tamaño, las reglas, los controles y la financiación que precise para cumplir sus objetivos, dejando de ser el maná que a tant@s les cae del cielo.

0 amig@s dejaron su opinión...¿te animas? :

Publicar un comentario