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Un techo patrimonio de la humanidad (viaje de Año Nuevo 3ª etapa)

Peñaroya de Tastavins

Apenas cruzando el puente que salta sobre el Tastavins, se ofrece al viajero el complejo de la Virgen de la Fuente y aunque resulta difícil desplazar la vista de la imponente estampa de Peñaroya, los pendones que adornan la Hospedería y el reflejo del sol sobre la piedra, animan a un alto que se presume breve y se convierte en uno de los mayores descubrimientos del viaje.

Virgen de la Fuente de Peñaroya de Tastavins
El complejo del Santuario de la Virgen de la Fuente, incluye una ermita gótica, una capilla barroca, la fuente que presta nombre al lugar y una Hospedería que se adosa mediante un patio porticado. Ser Monumento nacional desde 1931 y albergar una techumbre galardonada con el título de patrimonio mundial de la Unesco, justifican sin duda la parada.

El cielo de un recién estrenado enero luce con gallardía y espanta el riego de helada sobre las escaleras de acceso.

Fuente de los quince caños Peñaroya de Tastavins
Ante la puerta (cerrada) de la ermita de abajo, los quince caños de la fuente canturrean alegres, la sillería restaurada es el único espacio que la propietaria (la Iglesia) ofrece al visitante dejando claro que tan sólo le interesan los peregrinos.

Puente medieval Peñaroya de Tastavins

Girando sobre el pórtico, un pequeño puente nos habla de otros tiempos, de otros caminos.


Ventana Gótica Ermita Dalt Peñaroya de Tastavins


La fachada de la ermita de arriba, luce sus encantos mostrando una ventana cubierta de alabastro y con los dedos cruzados el viajero sube la cuesta y descubre el patio porticado de la hospedería, antiguo convento de Santa María de Riu, que el da la bienvenida, jugando con las sombras y saludando alegre con sus pendones, recuerdo de sus propietarios calatravos.




Claustro Hospedería Peñaroya de Tastavins

Cerrando la fachada sur del patio la portada de la Ermita de Dalt, una sobria construcción que permite destacar el hermoso trabajo de sus puertas, del más puro estilo gótico-mudéjar.






Puerta Mudejar Ermita Dalt Peñaroya de Tastavins

El guardián de esta puerta no luce tonsura y con la amabilidad del mesonero, explica orgulloso que más allá de la portada, del siglo XIV sobre una edificación anterior, que luce orgullosa una colección de animales míticos y compleja simbología de la época, como el hombre verde o el dragón que conviven con escenas bíblicas, signos de cantero y personajes de la Orden Calatrava, lo realmente impresionante nos espera dentro.



Fachada puerta Ermita Dalt Peñaroya de Tastavins




Y así el viajero entra en un antiguo templo sencillo, de una sola nave soportada por cuatro arcos ojivales de diafragma sostenidos por sencillos capiteles, cerrando la nave una techumbre de madera policromada original a dos aguas, la verdadera joya de este espacio, decorada con heráldica de nobleza aragonesa, cruces de Calatrava, formas geométricas y leyendas religiosas.


Techumbre mudejar Peñaroya Tastavins

Sólo el intenso frío (y el dolor de cuello) justifican abandonar la antigua ermita, no sin antes tratar de capturar el detalle de un trabajo tan increíble, la riqueza del color,


Detalle techumbre mudejar patrimonio humanidad Peñaroya Tastavins
la complejidad de los símbolos heráldicos

Detalle techumbre mudejar Ermita Dalt Patrimonio de la Humanidad

la sencillez con la que se representan los rostros humanos

Detalle cabeza Techumbre mudéjar Peñaroya de Tastavins


Techumbre mudejar Peñaroya Tastavins


Tras apagar las luces y cerrar de resbalón la puerta, disfruta el viajero de una pausa en la Hospedería, una de esos pequeños logros tan despreciados por quienes no valoran el territorio y que navegan por las escasas aguas de un país en recesión.

Breve la pausa, Peñaroya de Tastavins nos reta orgullosa desde su privilegiada posición al pie de los puertos de Beceite con el imponente telón de las rocas del Mascún.

2 comentarios :

  1. Por problemas de ordenador no había podido leer tus relatos sobre tu viaje, hermosas fotos; cuando uno está saturado de todo lo que suene a cultura mudejar, visitar o leer algo sobre el románico me sabe a gloria.

    Un abrazo.

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  2. Pero ya sabes que este románico turolense está preñado de mudéjar, jeje.

    Espero que te guste el resto.

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