, ,

Caminante no hay camino...

temporal en la autopista


... se hace camino al andar (con el corazón encojidito y no solo del frío)

Este fin de semana, que ya venía festivo con San Valero apoyando, nos hemos escapado a Pamplona, y tal y como estaba previsto nos ha cogido el temporal, lástima que Maite no cumpla años en Agosto. Así que hemos disfrutado de la nieve desde la ventana, acariciándonos la cara en la Plaza del Castillo mientras dibujaba de blanco el negro de los paraguas y la hemos sufrido en la carretera.

nieva en Pamplona

Ya en casa, a salvo y sin poder echarle la culpa del pasmo que llevo encima, vuelve a resultarme hermosa, limpia, como un regalo, casi como un dibujo infantil capaz de convertir en bello el simple lindero de una carretera y en algo más los árboles que lo ocupan. 

Supongo que ser de Málaga influye en esta deriva ñoña y sentimental, pero me parece que mientras la nieve cubre el paisaje, mientras nadie la toca o la pisa, nada malo puede suceder.

12 comentarios :

  1. A veces me parece un pecado poner los pies en ese espacio cubierto de blanco, algo así como al mirar mis huellas en la arena siento que he sido un gigante destrozando otros mundos que hay allí abajo...
    Hoy también tengo el día tonto será el viento, parece que mi casa va a salir volando.
    Un abrazo amiga, al menos ya estás en casa con vivencias nuevas.

    ResponderEliminar
  2. Pues yo estoy en Málaga y acaricio el edredón con gusto.
    ¡Qué suerte ver esa nieve...!

    ResponderEliminar
  3. La nieve da una gran sensación de paz, silencio y soledad (... a ver, con ese frío, quién sale?) Me gusta cómo lo has expresado.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  4. Yo no la veo ñoña, lo bonito bien contado se va más por el lado de lo hermoso, sin más. Para mí quisiera haber tenido esos paisajes este fin de semana. Besos

    ResponderEliminar
  5. Tampoco lo veo ñoño, la sensación de limpieza que transmite un paisaje nevado creo que es universal. Y el silencio y la sensación de quietud que acompañan a la nevada también son relajantes. Lo único que no es relajante es el cristo que se forma en esta ciudad cuando nieva de tarde en tarde. Aún recuerdo la última de hace casi cinco años, y me hecho a temblar, ¡¡ dos horas y media para conseguir llegar a casa, sobre un trayecto normal de veinte minutos !!.

    Un beso

    ResponderEliminar
  6. Qué instantáneas tan bonitas :)

    ResponderEliminar
  7. Al andar se hace el camino,
    y al volver la vista atrás
    se ve la senda que nunca
    se ha de volver a pisar.
    Caminante no hay camino
    sino estelas en las mar.

    Saludos

    ResponderEliminar
  8. Bien se nota que no eres de Burgos, Mari Pili. Ibas a saber lo que es bueno.

    ResponderEliminar
  9. Preciosas imágenes...la nieve tiene un no sé qué, que enamora, aunque sea blanca y fría...beessoooss

    ResponderEliminar
  10. Qué envidia, en mi vida sólo una vez vi caer la nieve, y era muy joven para disfrutarlo como seguramente hoy lo disfrutaría. Pero creo que va más allá de puro sentimentalismo, el clima influye fisicamente en uno, como los días lluviosos.

    Besote, Pilar.

    ResponderEliminar
  11. Bonitas estampas nevadas acompañadas por un hermoso texto. Yo todavía no he visto la nieve este año, de hecho ahora mismo brilla el sol en Madrid. ¡Qué envidia! Un beso, Gema.

    ResponderEliminar