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Payasos que dan miedo

Siendo una niña de los setenta, que merendaba Nesquick (a mi madre no le gustaban los grumitos del Coca-Cao) con galletas viendo los payasos de la tele, quizás suena un poco raro que los payasos, sobre todo los enmascarados bajo capas de maquillaje me dan cierto miedo, pero es lo que tiene la globalización y tantas películas americanas en las que payasos perversos asesinan jovencitas. 

De todos modos, los payasos mudos, los mimos de la calle siempre me han resultado inquietantes, ese silencio a mitad de camino entre la tristeza y la impotencia que obliga a exagerar los gestos me pone en alerta, quizás es que soy una esclava de las palabras, y a pesar de la difundida idea de que una imagen vale más que mil palabras, yo siento que los gestos, las imágenes congeladas, impiden el diálogo.

Y si no fijaos en estas dos instantáneas de un alto responsable europeo (cuando no un alto responsable de un país europeo que juega a robarles los impuestos a sus socios, mediante acuerdos opacos con las grandes empresas) haciendo la mímica ante un auditorio aún más complejo que un circo de tres pistas. 

En la primera Juncker coge del cuello a De Guindos, conocido asesor y posteriormente director de entidades tan respetables en el mundo de la llamada banca de inversión, como Lehman Brothers, el 13 de marzo de 2012 cuando el español acudía a Bruselas a explicar que se había pasado en dos puntos del objetivo de déficit marcado por el Eurogrupo. Un estrangulamiento que deriva en abrazo, pero en el que queda claro quien es quien.

En la segunda, de apenas un par de días, Juncker coge de la mano a Tsipras en su primera visita como Primer Ministro griego a las instituciones europeas con el objetivo claro de encontrar una salida a la situación de su país sumido en una crisis que solo se ha visto agravada con las medidas de la troika (realidad que curiosamente nadie discute), muy cariñoso todo, pero de nuevo dejando claro quien es quien

Un hombre como Juncker que no precisa de palabras para mostrar su posición de dominio y superioridad sobre sus adversarios, no me inquieta, me asusta tanto que ando tentándome la cartera mientras ruego tener suficiente para esquivar su castigo.

10 comentarios :

  1. Estos payasos mudos como tú los consideras difícilmente van a permitir una salida digna a los países que proponen soluciones diferentes a las que dictan los bancos. Ahí estamos, nena.

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  2. Juncker como buen supermillonario habla poco y va a lo suyo ¿La usura de los bancos es delito, o ellos tienen un eximente?
    La codicia es un vicio que tienen arraigado, difícil va a ser que cambien de sistema.

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  3. Una imagen dice más que mil palabras reza el refrán, considero que tiene tantas como personas la vean.


    Beso

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  4. Los payasos de abajo, ya no hacen tanta gracia, y tienen más mala leche.

    Besos Pilar.

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  5. Me temo mucho que a Grecia no le van a dejar salida, no se vaya a descarriar España, después Portugal e Irlanda y al final se vaya todo el tinglado económico que han montado a tomar por culo.

    Saludos

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  6. Según los psicólogos los payasos producen terror en ciertos niños por la incongruencia que ven entre la gran sonrisa dibujada y los ojos tristes. Algo terrible hay en eso y que no cuadra. Nos seguimos asustando de mayores ante esos modales afables de Juncker y el palo que nos puede dar. Es como ver a un simpático psicópata en una película de terror antes de hacer de las suyas. Buen fin de semana.

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  7. "Payasos que dan miedo", magnífico título para un texto sublime - desgraciadamente no es ficción sino el pan de cada día. Me asomo a conocerte y ya de paso dejo mi huella y mi enhorabuena por este magnífico rinconcito. Un beso, Gema.

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  8. Me has hecho reflexionar y es verdad, los únicos payasos que he mirado con confianza y que me han hecho reír y cantar todas sus canciones llevando el ritmo que marcaban han sido los nuestros, los de la tele. Todos los demás, cuando los miro a los ojos siento una inquietud que me lleva a alejarme de ellos. De los otros, creo que nos tienen tan pillados que difícil lo tenemos querer escaparnos.
    Besos Pilar

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  9. El miedo a los payasos, no es otra cosa que la inquietud que nos provoca estar delante de alguien que oculta ui identidad, ya sea tras una espesa capa de maquillaje, una mascara, el embozo de una capa, o una capucha. Nuestra naturaleza animal interpreta como una amenaza todo aquello a lo que no podemos identificar.

    El miedo, es la única baza que tienen tipos e instituciones como Juncker para imponer su voluntad a los demás en esa permanente partida de póker que es el poder económico y político.

    Juncker juega de "faról", y la única incógnita que hay es si el gobierno de Tsipras sabrá apostar adecuadamente para llevarse la mano. Aunque me temo que en el fondo son unos "pardillos".

    Un beso.

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