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Traidores o marines

Semper Fidelis, emblema de los marines
Siempre me ha costado entender la liturgia de los partidos políticos, probablemente mi crianza lejos, bien lejos de todo lo que sonara a política me acerca más a las tesis de Marx, Groucho: "No pertenecería a un club que me admitiese como socio" que a la devoción cuasireligiosa con la que algun@s defienden a sus formaciones y de paso a sus líderes, aunque últimamente hay quien no parecer temer demasiado no salir en la foto si se mueve.

En un partido político, siempre se dice que caben tendencias, corrientes, opiniones y matices pero a la hora del voto, férrea disciplina.

Tradicionalmente cuando alguien dejaba de sentirse cómodo, agarraba fuerte su nombramiento y se pasaba al grupo mixto (para desaparecer del mapa en las siguientes elecciones). Eran los tránsfugas y han protagonizado más de un momentazo en parlamentos y ayuntamientos, normalmente acompañados de nada sutiles sospechas sobre los crematísticos rendimientos de su actitud. 

Vamos, alguien elegido por un partido para ir en una lista (no olvidemos que votamos partidos no personas) que cambia de bando a mitad de partido sin responder a más intereses que los propios.

Tania Sanchez acusada de traición
Entiendo que todos los partidos los aborrezcan (aunque los usan si les salen las cuentas) pero no las otras opciones; si al constatar que no estás de acuerdo y que eres incapaz de cambiar la opinión de la mayoría, renuncias y te vas: eres un traidor, o como en el caso de Tania Sánchez una traidora. 

Al parecer lo único correcto es no estar de acuerdo, manifestarlo incluso públicamente como Odón Elorza o Eduardo Madina y después, plegarse a la voluntad del aparato, como fieles soldados.

2 comentarios :

  1. ¿Quien ha dicho que en los partidos se admite la discrepancia?, quien lo diga miente como un bellaco, intentarán, desde el "oficialismo", pegarte todas las "puñalás traperas" habidas y por haber, si consiguen expulsarte, desde el momento que pongas el pie en la puerta de la calle eres un muerto viviente, o un apestado, se cruzarán de acera cuando te vean tus antiguos "amigos". No podemos olvidar a esos "otros" los del paripé, los admitidos como discrepantes, para que den el pego, aunque a la hora de la verdad levantan la mano ante la consigna del jefe.

    Saludos

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  2. La humanidad me parece bastante sectaria en general. Yo trato de evitar esos prejuicios. Pero se ve en una religión, en un partido político y hasta en la compañía de internet o teléfono a la que te apuntas. Entras libremente pero sales con miles de preguntas y dificultades. Un grupo de personas al que se rechaza tiene muy mal despecho. Besos

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