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Viernes trece

La tradición norteamericana marca noches como esta en el calendario con un siniestro trazo rojo, cierre de un día básicamente aciago, lleno de peligros acechantes, o al menos eso contaba la tradición (el mundo antes de Hollywood).

Después de Viernes 13, la película, la saga de Elm Street y tantas otras películas de terror adolescente, llenas de sangre e incautos muchachos sanotes y rubias estupendas que mueren terriblemente a manos de monstruos sigilosos, creo que se trata de una buena excusa para ocupar el sofá con una cena informal y cuencos de palomitas, dispuestos a mirar tan sólo entre las rendijas de los dedos, asustados por ingenios mecánicos y seres que encarnan un mal, tal simple como irreal.

 
Una oportunidad de abandonar los miedos para entregarse al placer de acurrucarse con excusa tras la liberadora descarga de adrenalina de los sustos.

2 comentarios :

  1. Ayer fue un viernes trece para un británico que vive como actor estadounidense y que sin querer se encontró en medio de ofrendas a la pachamama con una tribu aimara.

    Felices carnavales

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