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Jugando a negociar

A veces la formación te depara sorpresas agradables, así cuando me apunté a un curso de técnicas de negociación estaba mentalmente preparada para escuchar sabias disquisiciones e incluso participar en “poco novedosas” técnicas de trabajo en grupo, aun recuerdo aquella venta en ascensor que tan buenos resultados me ha dado después, pero no a convertirme en veneciana y dedicarme al comercio; negociando con cambistas, inversores, navieros, capitanes de barco e incluso con la enviada del Papa o el mismísimo Maquiavelo, embarcada en la aventura que el juego online Navieros proponía.

Y además de divertirme creo haber aprendido a pensar en términos de; abundancia, respeto, relaciones de confianza a largo plazo, colaboración, creatividad, poder relativo, estrategia… Bastante diferente al axioma en que me enseñaron a cerrar acuerdos: “una negociación ha ido bien si todo el mundo se levanta de la mesa consciente de haber perdido en parte”.

La idea de que tod@s pueden ganar en una negociación, de que hay más elementos que los que inicialmente se discuten, que el otro no es contrario sino parte del equipo que pretende montar el puzzle, es mucho más agradable y resulta más sencillo una vez olvidas los encastillamientos del poder y la sensación de que el otro solo quiere sacar mayor tajada.

Inevitable en este contexto, pensar en Andalucía donde las negociaciones no parecen estar desarrollándose en otra dinámica más allá de yo he ganado y tú me tienes que dejar hacer.

En Aragón tenemos una larga tradición de pactos, no en vano es divisa del reino “stadum est chartae”, y marcan hitos de nuestra historia acuerdos como el Compromiso de Caspe, y ya en terrenos más pedestres, los gobiernos de coalición son casi marca de la casa, en el Gobierno de Aragón, dónde rara vez PP o PSOE han tenido mayoría suficiente y siempre ha estado el PAR dispuesto a participar.

Cierto es que las negociaciones con el PAR son a la antigua usanza; el mayoritario cediendo terreno en forma de consejerías, sillones y presupuesto y el pequeño (pero matón) tirando de la cuerda hasta el límite que siempre ha estado más relacionado con las prisas del ganador que con el número de apoyos en venta.

Lo que tiene Susana entre manos es complicado de afrontar desde el antiguo modo de hacer política porque los de enfrente no quieren nada para ellos y la indefinición puede beneficiarles en otros territorios, cuando no se trata de repartir la tarta sino de limpiar la cocina y priorizar a los que tienen más hambre (corrupción, altos cargos, bancos), las cosas cambian.

Sólo si Susana comprende que todos pueden ganar, respeta a los demás (ningunearlos llamando a sus jefes de Madrid o Barcelona, no queda elegante), asume que no habrá acuerdos en la sombra y encuentra el espacio en el que todos pueden coincidir: Andalucía, podrá alcanzar un buen acuerdo, sin olvidar que será el primero de muchos porque esta legislatura será la del dialogo o no será.

7 comentarios :

  1. Dudo mucho que doña soberbia sea capaz de llegar a ningún tipo de acuerdo.

    No deja de ser paradójico el convocar unas elecciones invocando la estabilidad, para acabar implorando que la dejen gobernar en minoría.

    Creo que va a necesitar convocar unas nuevas elecciones, y acto seguido, dimitir. Seria lo consecuente.

    Un beso.

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  2. Me temo que en este curso, los colegas van a tener que aprender de forma rapida lo que es negociar, tambien me temo que un partido esté esperando vender sus resultados ¿imaginais quien?, por lo que estaríamos igual que antes.

    Saludoz

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  3. Gracias por compartir una lección tan interesante. En cuanto a los pactos políticos existirían si los integrantes pensaran en el pueblo que los vota y no en la ganancia de sus partidos.
    Un abrazo cálido

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  4. Pues yo estoy deseando ya que pasen las jodidas elecciones, porque hasta para entrar en un retrete de un bar, ves a alguien queriéndote vender la moto, con la propaganda y pantomima de cada partido. Además con pactos, sin pactos comiendo berenjenas seguiremos con más y más de lo mismo. Mucho tenían que fallar las encuestas, para sorprendernos.

    Besos Pilar.

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  5. Yo creo que necesitamos un reseteo general. En negociaciones y en todo lo demás. Se nos está olvidando hablar, discutir sin alterarnos, convencer al otro y dejarse convencer por él. Estamos en pausa.

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  6. Los pactos se dan cuando hay voluntar de repartir las pegas.

    Besos

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  7. Negociar para ganar todos, esa es la clave ¿pero es posible entre quienes tienen la mirada en noviembre?

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